En Zaragoza, más de 120 clientes de la clínica dental Oral Studio se han visto afectados tras el cierre repentino de esta entidad, que, según las investigaciones, operaba sin la autorización necesaria. Este incidente, que salió a la luz el 6 de marzo de 2026, ha dejado a numerosos pacientes sin los servicios contratados y con tratamientos dentales incompletos.
La clínica, ubicada en un céntrico barrio de Zaragoza, ha estado funcionando aparentemente sin cumplir con los requisitos legales y administrativos exigidos para este tipo de establecimientos. La falta de permisos adecuados ha llevado a una intervención de las autoridades locales, quienes finalmente ordenaron el cierre de la instalación. Los afectados, que habían invertido en tratamientos a veces costosos, se encuentran ahora en una situación de incertidumbre y desamparo.
Los testimonios de los pacientes afectados reflejan la frustración y el descontento generalizado. Muchos de ellos habían pagado por adelantado por servicios que incluían ortodoncias, implantes y otros tratamientos dentales especializados, los cuales han quedado en suspenso sin previo aviso. La repentina falta de comunicación y la interrupción de los servicios ha intensificado la preocupación entre los consumidores.
Para aquellos afectados, existen vías legales para reclamar la devolución de su dinero o la compensación por los servicios no prestados. Los expertos aconsejan que los clientes recopilen todos los recibos, contratos y cualquier otra documentación que pueda ayudar a fundamentar sus reclamaciones. Además, se recomienda presentar quejas formales ante la oficina de consumo de la comunidad autónoma y considerar la posibilidad de iniciar acciones legales colectivas para buscar reparaciones.
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