El cierre del Estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el transporte de petróleo, está afectando de manera significativa a varios países, especialmente en Asia. Según analistas citados por Nomura, países como Tailandia, India, Corea y Filipinas son los más vulnerables a un aumento del precio del petróleo debido a su alta dependencia de las importaciones energéticas que transitan por esta vía.
El Estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es uno de los pasos marítimos más importantes del mundo por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. El cierre de este estrecho, que se ha visto amenazado por el reciente conflicto entre Israel e Irán, podría desencadenar una crisis energética significativa, no solo en Asia sino también en otras partes del mundo.
En Europa, aunque la dependencia de las importaciones energéticas de la región es menor que en los países asiáticos, las repercusiones económicas y energéticas son inevitables. Sin embargo, los países más afectados son aquellos que dependen en gran medida del petróleo que pasa por Ormuz. Por ejemplo, Japón importa el 90% de su petróleo a través de este estrecho, mientras que para Corea del Sur y India, los porcentajes son del 70% y 65%, respectivamente.
Este cierre no solo afecta a los países importadores de petróleo, sino también a Irán y a los países del Golfo, que ven en el estrecho una vía crítica para la exportación de sus recursos energéticos. La tensión en la región ha escalado, y las interrupciones del suministro podrían tener consecuencias económicas globales, elevando los precios del petróleo y afectando a las economías dependientes de esta materia prima.
El impacto para los consumidores en estos países puede ser considerable, ya que un aumento en los precios del petróleo se traduce generalmente en precios más altos de la gasolina y el diésel, lo que puede llevar a un incremento en los costos del transporte y, por ende, en los precios de bienes y servicios. Además, las tensiones geopolíticas y la incertidumbre pueden afectar a los mercados financieros, impactando negativamente en las inversiones y la economía en general.
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