Hipotecas
La hipoteca es probablemente el contrato más importante que firmarás en tu vida. No solo por la cantidad de dinero que implica, sino porque te acompaña durante décadas y afecta directamente a tu economía familiar. Conocer cómo funciona, cuáles son tus derechos y qué riesgos existen te ayudará a tomar mejores decisiones y a detectar posibles abusos.
Qué es una hipoteca
Una hipoteca es mucho más que un simple préstamo. Es un compromiso financiero a largo plazo que vincula tu patrimonio con una entidad bancaria durante 20, 30 o incluso 40 años. Entender su funcionamiento desde el principio te ahorrará problemas y dinero.
Definición
Es un préstamo garantizado con un inmueble. Esto significa que si no pagas las cuotas, el banco puede ejecutar la hipoteca y quedarse con la vivienda para cobrar la deuda. A diferencia de un préstamo personal donde la garantía es tu solvencia general, aquí pones tu casa como aval. Por eso los intereses son más bajos que en otros préstamos: el banco tiene mayor seguridad de cobrar.
Elementos principales
Toda hipoteca se compone de varios elementos que determinan cuánto pagarás en total. Estos son los conceptos fundamentales que debes entender antes de firmar cualquier documento:
- Capital: La cantidad que te prestan, es decir, el dinero que recibes para comprar la vivienda. Normalmente los bancos prestan hasta el 80% del valor de tasación, aunque esto puede variar.
- Interés: Lo que pagas por el dinero prestado. Puede ser fijo (siempre igual), variable (cambia con el mercado) o mixto (combina ambos). Es el precio del dinero.
- Plazo: Los años que tienes para devolver el préstamo. Lo habitual son entre 20 y 30 años, aunque algunos bancos ofrecen hasta 40. A más plazo, menor cuota pero más intereses totales.
- Garantía: El inmueble que compras queda como garantía de pago. Si dejas de pagar, el banco puede quedárselo para recuperar su dinero.
Tipos de hipoteca
Elegir entre una hipoteca a tipo fijo, variable o mixto es una de las decisiones más importantes que tomarás. Cada opción tiene ventajas e inconvenientes, y la mejor elección depende de tu situación personal, tu tolerancia al riesgo y las condiciones del mercado en ese momento.
Tipo fijo
La hipoteca a tipo fijo te ofrece tranquilidad: sabes exactamente cuánto vas a pagar cada mes durante toda la vida del préstamo. El interés no cambia nunca, pase lo que pase con el Euríbor o con los tipos de interés oficiales.
Esta estabilidad tiene un precio: el tipo de interés inicial suele ser más alto que el de una hipoteca variable. Estás pagando una prima por la seguridad. Sin embargo, si los tipos suben mucho durante la vida del préstamo, habrás hecho un buen negocio. Por el contrario, si bajan, estarás pagando más de lo que pagaría alguien con variable.
Son especialmente recomendables si tienes ingresos estables y no quieres sorpresas, si los tipos de interés están históricamente bajos, o si tu economía no podría absorber subidas importantes de la cuota.
Tipo variable
Las hipotecas variables tienen un interés que cambia según un índice de referencia, normalmente el Euríbor. Tu tipo de interés se calcula sumando el Euríbor del momento más un diferencial fijo (por ejemplo, Euríbor + 0,99%).
El interés se revisa periódicamente, normalmente cada 6 o 12 meses. En cada revisión, se recalcula la cuota según el Euríbor de ese momento. Esto significa que tu cuota puede subir o bajar según evolucione el mercado, introduciendo incertidumbre en tu planificación financiera.
Históricamente, las variables han sido más baratas que las fijas a largo plazo, pero esto no garantiza que vaya a ser así en el futuro. Son una buena opción si puedes absorber subidas de cuota sin problemas, si crees que los tipos van a bajar o mantenerse, o si planeas amortizar anticipadamente en pocos años.
Tipo mixto
La hipoteca mixta combina ambos mundos: los primeros años pagas un tipo fijo y después se convierte en variable. Por ejemplo, tipo fijo del 2% durante 10 años y después Euríbor + 0,80%.
Esta opción te da estabilidad en los primeros años, que suelen ser los más difíciles económicamente, y después te beneficias de las posibles bajadas del Euríbor. Es una opción intermedia que puede ser interesante si valoras cierta seguridad inicial pero no quieres renunciar completamente al ahorro potencial del variable.
El Euríbor
El Euríbor es probablemente el término financiero que más escucharás si tienes una hipoteca variable. Entender qué es y cómo funciona es fundamental para comprender cómo evoluciona tu cuota.
Qué es
El Euríbor (European Interbank Offered Rate) es el tipo de interés al que los principales bancos europeos se prestan dinero entre sí. Se calcula diariamente a partir de las ofertas de préstamo entre bancos de la zona euro. No lo fija nadie arbitrariamente: refleja el coste real del dinero en el mercado interbancario.
Existen varios Euríbor según el plazo (a una semana, un mes, tres meses, seis meses, un año), pero el más utilizado para hipotecas en España es el Euríbor a 12 meses.
Cómo afecta a tu hipoteca
Si tu hipoteca es variable, tu interés se calcula sumando el Euríbor más un diferencial fijo que se estableció cuando firmaste. Por ejemplo, si tu diferencial es del 1% y el Euríbor está al 3%, pagarás un 4% de interés.
Esto tiene una consecuencia directa: cuando el Euríbor sube, tu cuota sube; cuando baja, tu cuota baja. En épocas de Euríbor negativo (como ocurrió entre 2016 y 2022), muchas hipotecas variables pagaban intereses bajísimos. Cuando subió bruscamente en 2022-2023, las cuotas se dispararon.
Revisiones
La cuota de una hipoteca variable se recalcula periódicamente según el Euríbor del momento de la revisión. Lo más habitual es que sea cada 12 meses, aunque algunas hipotecas se revisan cada 6 meses.
Para la revisión, normalmente se toma el Euríbor del mes anterior a la fecha de revisión (aunque esto depende de lo que diga tu escritura). Es importante que compruebes siempre que el cálculo de la revisión es correcto. Los bancos a veces cometen errores, y no siempre a tu favor.
🚨 Revisa tu revisión: los bancos "se equivocan" (siempre a su favor)
Cuando el banco recalcula tu cuota tras la revisión del Euríbor, a veces se equivoca. Curiosamente, los errores casi siempre son a tu favor... no, espera, al suyo. Comprueba tú mismo: busca el Euríbor oficial del mes que corresponda según tu escritura, súmale tu diferencial y calcula. Si no cuadra, reclama. Hay gente que ha recuperado cientos de euros por revisiones mal hechas.
Gastos de la hipoteca
Comprar una vivienda con hipoteca implica una serie de gastos adicionales que debes tener en cuenta para no llevarte sorpresas. Estos gastos pueden suponer entre un 10% y un 15% del precio de la vivienda, por lo que es fundamental conocerlos y presupuestarlos.
Gastos de compraventa
Estos son los gastos asociados a la compra de la vivienda en sí, independientemente de si pides hipoteca o no. Incluyen los impuestos como el ITP (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales) si es vivienda de segunda mano, o el IVA más AJD (Actos Jurídicos Documentados) si es obra nueva.
También están los gastos de notaría por la escritura de compraventa, los de Registro de la Propiedad para inscribir la vivienda a tu nombre, y la gestoría que tramita todo el papeleo. Estos gastos los paga siempre el comprador.
Gastos de la hipoteca
Desde la entrada en vigor de la Ley 5/2019 de contratos de crédito inmobiliario, el banco paga la mayoría de los gastos asociados al préstamo hipotecario. Esta fue una victoria importante para los consumidores después de años de cláusulas abusivas.
Actualmente, el banco paga la notaría del préstamo hipotecario, el Registro de la inscripción de la hipoteca, la gestoría y el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados de la hipoteca. El cliente paga únicamente la tasación del inmueble y su copia de la escritura. Esta distribución es obligatoria por ley y no puede ser modificada en el contrato.
Gastos reclamables
Si firmaste tu hipoteca antes de junio de 2019, probablemente pagaste gastos que correspondían al banco. Las cláusulas que imponían todos los gastos al consumidor han sido declaradas nulas por abusivas, y puedes reclamar la devolución de lo pagado indebidamente.
Consulta el artículo específico sobre gastos de hipoteca para conocer exactamente qué puedes reclamar y cómo hacerlo. El plazo para reclamar no está claro judicialmente, pero cuanto antes actúes, mejor.
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Si firmaste tu hipoteca antes de junio de 2019, seguramente puedes reclamar entre 1.500 y 4.000€ de gastos que pagaste indebidamente. Busca tu escritura original y revisa qué pagaste.
💡 Ojo con la comisión de apertura. En noviembre de 2025, el Tribunal Supremo tumbó una comisión de apertura del 2,17% de BBVA por desproporcionada. La media en España está entre 0,25% y 1,50%, así que si la tuya supera el 1,5%, yo la reclamaría. Y que te dijeran "es lo normal" no significa que sea legal. Cada caso se analiza individualmente, pero los jueces ya han dejado claro que hay límites.
🧠 Hack de pasta: si firmaste antes de 2019, te deben dinero
Si tu hipoteca es anterior a junio de 2019, probablemente pagaste gastos que correspondían al banco: notaría, registro, gestoría, AJD. Esas cláusulas son nulas por abusivas. Puedes reclamar entre 1.500€ y 4.000€. Busca tu escritura, mira qué pagaste, y reclama. El plazo no está claro, pero cuanto antes, mejor.
Información precontractual
La ley obliga a los bancos a darte información clara y completa antes de firmar una hipoteca. Esta información precontractual es un derecho fundamental que te permite comparar ofertas y tomar una decisión informada.
FEIN y FiAE
Antes de firmar, el banco debe entregarte obligatoriamente dos documentos fundamentales. La FEIN (Ficha Europea de Información Normalizada) contiene todas las condiciones del préstamo en un formato estandarizado: importe, plazo, tipo de interés, TAE, cuota, gastos, etc. Permite comparar ofertas de diferentes bancos fácilmente.
La FiAE (Ficha de Advertencias Estandarizadas) te advierte de los riesgos específicos de tu hipoteca: qué pasa si el Euríbor sube, qué cláusulas especiales tiene, qué consecuencias tiene el impago. Es especialmente importante leerla con atención si contratas una hipoteca variable.
Ambos documentos deben entregarte con al menos 10 días de antelación a la firma. Si el banco te presiona para firmar sin darte tiempo a revisarlos, desconfía.
Visita al notario
Desde 2019 es obligatoria una visita al notario antes de firmar la hipoteca, separada del día de la firma. Esta visita, llamada acta previa, tiene varias finalidades importantes:
- El notario te explica todas las condiciones del préstamo en términos comprensibles
- Debes responder a un test para demostrar que entiendes lo que vas a firmar
- Tienes la oportunidad de hacer preguntas sobre cualquier aspecto que no comprendas
- El notario verifica que has recibido la documentación precontractual a tiempo
Esta visita no tiene coste para ti (lo paga el banco) y debe hacerse al menos un día antes de la firma. Aprovéchala para preguntar todo lo que no entiendas. Es tu derecho.
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En la visita previa al notario, lleva una lista con todas tus dudas por escrito. Es el único momento donde alguien neutral te explicará tu hipoteca sin intentar venderte nada. Aprovéchalo.
Tiempo de reflexión
La ley te garantiza un período mínimo de 10 días naturales entre la entrega de la FEIN y la firma de la hipoteca. Durante este tiempo puedes comparar con otras ofertas, consultar con familiares o asesores, hacer números y asegurarte de que es la mejor opción.
El banco no puede presionarte para firmar antes de que pase este plazo. Si lo hace, es una mala señal. Una hipoteca es una decisión para décadas: no la tomes con prisas.
Derechos del hipotecado
Como titular de una hipoteca tienes una serie de derechos que la ley te garantiza. Conocerlos te permite negociar en mejores condiciones y defenderte ante posibles abusos.
Información
Tienes derecho a conocer todas las condiciones antes de firmar, incluyendo simulaciones de cómo evolucionaría tu cuota si suben los tipos de interés. El banco debe explicarte todo lo que no entiendas de forma clara y sin tecnicismos. Si algo no te queda claro, insiste hasta que lo comprendas. Firmar algo que no entiendes nunca es buena idea.
Amortización anticipada
Puedes devolver el préstamo antes de tiempo, total o parcialmente. Si recibes una herencia, vendes otro inmueble o simplemente ahorras lo suficiente, puedes amortizar capital y reducir la deuda pendiente.
Las comisiones por amortización anticipada están limitadas por ley. En hipotecas a tipo fijo, no pueden superar el 2% durante los primeros 10 años o el 1,5% después. En hipotecas variables, el máximo es el 0,25% durante los primeros 3 años o el 0,15% durante los 5 primeros. Muchas hipotecas recientes no cobran nada por amortizar.
Subrogación
Puedes cambiar tu hipoteca de banco sin cancelarla, llevándotela a otra entidad que te ofrezca mejores condiciones. El nuevo banco asume el préstamo existente, normalmente mejorando el tipo de interés o las condiciones.
Los gastos de subrogación están muy limitados: el nuevo banco paga casi todo. Es una herramienta poderosa para conseguir mejores condiciones si tu banco actual no quiere negociar.
Novación
La novación permite cambiar las condiciones de tu hipoteca con tu banco actual. Puedes negociar bajar el diferencial, pasar de variable a fijo (o viceversa), ampliar el plazo, eliminar vinculaciones, etc.
Es más sencillo que una subrogación porque no cambias de entidad, pero depende de que tu banco acepte las nuevas condiciones. Usa la amenaza de subrogar a otro banco como palanca de negociación.
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Antes de pedir una novación a tu banco, consigue una oferta real de subrogación de otro banco. Llévala a la reunión y diles "esto me ofrecen". Funciona mucho mejor que negociar sin alternativas.
Cláusulas problemáticas
Durante años, las hipotecas en España incluyeron cláusulas abusivas que perjudicaban gravemente a los consumidores. Muchas de estas cláusulas han sido declaradas nulas por los tribunales, y puedes reclamar la devolución de lo pagado de más.
Cláusula suelo
La cláusula suelo era un tipo de interés mínimo que impedía beneficiarse de las bajadas del Euríbor. Tu hipoteca decía ser variable, pero en la práctica tenía un suelo que impedía que el interés bajase de cierto nivel (por ejemplo, 3%).
Estas cláusulas fueron declaradas nulas masivamente por los tribunales españoles y europeos. Si tu hipoteca tenía cláusula suelo y pagaste intereses por encima del Euríbor más diferencial, puedes reclamar la devolución de todo lo pagado de más.
IRPH
El IRPH (Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios) es un índice alternativo al Euríbor que históricamente ha sido significativamente más alto. Muchas hipotecas se referenciaron al IRPH en lugar del Euríbor sin que los consumidores fueran informados de que estaban eligiendo un índice más caro.
La situación legal del IRPH es compleja. El Tribunal de Justicia de la UE ha establecido que puede ser anulable si el banco no informó adecuadamente de sus características. Si tienes hipoteca con IRPH, consulta con un especialista porque podrías tener derecho a reclamar.
Gastos de hipoteca
Los gastos de hipoteca que correspondían al banco pero que pagaste tú son reclamables. Las cláusulas que imponían todos los gastos al consumidor han sido declaradas nulas, y los tribunales están devolviendo sistemáticamente el dinero.
Puedes reclamar la notaría del préstamo hipotecario, el Registro, la gestoría, la tasación (parcialmente) y el Impuesto de AJD. Las cantidades pueden ser significativas, entre 1.500 y 4.000 euros según el caso.
Vencimiento anticipado
Las cláusulas de vencimiento anticipado permitían al banco dar por vencido todo el préstamo por un solo impago. Esto era desproporcionado y abusivo.
Actualmente, estas cláusulas están muy limitadas por ley. Para que el banco pueda ejecutar la hipoteca debe haber impagos significativos: al menos el 3% del capital prestado o 12 cuotas si estás en la primera mitad del préstamo, o el 7% o 15 cuotas si estás en la segunda mitad.
Intereses de demora
Los intereses de demora son los que pagas cuando te retrasas en una cuota. La ley establece un límite máximo de 3 puntos sobre el interés remuneratorio para hipotecas de vivienda habitual. Si tu hipoteca tiene intereses de demora superiores, esa cláusula es nula.
Consulta también el artículo sobre usura para entender mejor los límites legales a los intereses.
Si no puedes pagar
Quedarse sin poder pagar la hipoteca es una situación angustiante que puede ocurrirle a cualquiera. Lo importante es actuar rápido y conocer las opciones disponibles. Ignorar el problema solo lo empeora.
Antes de dejar de pagar
Si ves que vas a tener dificultades para pagar, actúa antes de acumular impagos. Contacta con el banco y explica tu situación. La mayoría de entidades prefieren renegociar a tener que ejecutar una hipoteca, que es un proceso largo, costoso y de resultado incierto para ellos.
Puedes negociar una carencia de capital (pagas solo intereses durante un tiempo), una ampliación del plazo (reduces la cuota mensual), o una reducción temporal del tipo de interés. Cuanto antes actúes, más opciones tendrás.
Código de Buenas Prácticas
El Código de Buenas Prácticas es un mecanismo de protección para familias en dificultades económicas. Si cumples los requisitos (estar en umbral de exclusión, que la cuota supere cierto porcentaje de tus ingresos, etc.), el banco adherido debe ofrecerte medidas de alivio.
Las medidas incluyen carencia de capital durante años, reducción del tipo de interés al Euríbor sin diferencial, ampliación del plazo hasta 40 años, quitas de parte de la deuda, y como última opción, la dación en pago (entregas la vivienda y cancelas toda la deuda sin que quede nada pendiente).
Si te ejecutan la hipoteca
Si el banco inicia un procedimiento de ejecución hipotecaria, no estás indefenso. Tienes derechos procesales que debes conocer y ejercer. Puedes alegar la existencia de cláusulas abusivas (el juez debe examinarlas de oficio), oponerte por defectos formales, o intentar enervar la ejecución pagando lo debido.
La enervación es especialmente importante: si pagas todas las cantidades debidas (incluyendo costas e intereses de demora) antes de que se celebre la subasta, el proceso se detiene y recuperas tu vivienda. Existe un derecho de segunda oportunidad que permite a particulares insolventes una segunda oportunidad.
Si finalmente pierdes la vivienda y te quedas sin hogar, tienes derecho a solicitar vivienda social. Los servicios sociales de tu ayuntamiento pueden orientarte.
Elegir hipoteca
Elegir la hipoteca adecuada puede ahorrarte miles de euros a lo largo de la vida del préstamo. Dedica tiempo a comparar opciones y no te dejes llevar por la primera oferta que te hagan.
Compara la TAE
La TAE (Tasa Anual Equivalente) es el indicador más útil para comparar hipotecas porque incluye no solo el interés, sino también todos los gastos asociados (comisiones, productos vinculados, etc.). Es lo que realmente vas a pagar.
Dos hipotecas con el mismo tipo de interés pueden tener TAEs muy diferentes si una incluye comisiones de apertura o exige contratar muchos productos vinculados. Compara siempre la TAE, no solo el TIN.
Fijo vs. variable
La elección entre fijo y variable depende de tu situación personal y tu tolerancia al riesgo. El tipo fijo te da seguridad: sabes siempre lo que vas a pagar, puedes planificar tu economía familiar sin sorpresas. Es ideal si tienes ingresos estables y no podrías absorber subidas importantes.
El tipo variable puede ser más barato si los tipos de interés bajan o se mantienen, pero te expone a subidas. Es mejor opción si tienes capacidad de ahorro, ingresos crecientes o planeas amortizar rápidamente.
Productos vinculados
Los bancos ofrecen bonificaciones en el tipo de interés si contratas productos adicionales: domiciliar nómina, seguros de hogar y vida, tarjetas, planes de pensiones, etc. Estas bonificaciones pueden reducir significativamente el tipo de interés.
Pero cuidado: no son obligatorios. El banco debe ofrecerte siempre una opción sin vinculaciones (aunque el tipo será peor). Calcula si te compensa contratar esos productos o si te sale más barato pagar el interés más alto. A veces los seguros del banco son carísimos comparados con el mercado libre.
Plazo
A mayor plazo, menor cuota mensual pero más intereses totales pagas. A menor plazo, cuota más alta pero menos intereses en total. Un ejemplo: una hipoteca de 200.000€ al 3% cuesta unos 50.000€ en intereses a 20 años, pero casi 100.000€ a 35 años.
Intenta encontrar un equilibrio: una cuota que puedas pagar cómodamente pero sin alargar innecesariamente el plazo. Siempre puedes amortizar anticipadamente si mejora tu situación.
Calcula tu capacidad
La regla general dice que la cuota de la hipoteca no debería superar el 30-35% de tus ingresos netos mensuales. Por encima de eso, cualquier imprevisto puede ponerte en dificultades.
Si es hipoteca variable, simula subidas del Euríbor: ¿podrías pagar la cuota si el interés sube 2 o 3 puntos? Deja margen para imprevistos (pérdida de empleo, enfermedad, reparaciones de la casa). No te endeudes al máximo de tu capacidad.
Cambiar de hipoteca
Si las condiciones de tu hipoteca actual no son buenas, puedes cambiarlas. El mercado hipotecario es competitivo y los bancos luchan por captar clientes con buenas hipotecas.
Subrogación
La subrogación te permite llevar tu hipoteca a otro banco que ofrezca mejores condiciones. El nuevo banco asume tu préstamo existente y le cambia las condiciones.
Los gastos de subrogación están muy limitados por ley y los paga mayoritariamente el nuevo banco. Es una operación sencilla que puede ahorrarte mucho dinero si encuentras una oferta significativamente mejor.
Novación
La novación cambia las condiciones con tu banco actual. No cambias de entidad, simplemente renegocias el contrato. Puedes pedir que te bajen el diferencial, que eliminen comisiones abusivas, que te pasen de variable a fijo, etc.
Es más sencillo que subrogar porque no hay cambio de acreedor, pero depende de que tu banco quiera negociar. Usa la amenaza de subrogar a la competencia como argumento de presión.
Cuándo conviene
Vale la pena plantearse cambiar de hipoteca si los tipos de mercado han bajado mucho desde que firmaste, si has encontrado ofertas significativamente mejores en otros bancos, si quieres pasar de variable a fijo (o viceversa) por cambios en tu situación personal, o si tu hipoteca tiene cláusulas abusivas que el banco se niega a eliminar.
Haz números: el ahorro a lo largo de la vida del préstamo debe compensar los gastos y molestias del cambio.
Reclamar problemas
Si tienes problemas con tu hipoteca, ya sea por cláusulas abusivas, errores de cálculo o mal servicio, tienes varias vías para reclamar. Sigue siempre el orden correcto para maximizar tus opciones.
Al banco
El primer paso siempre es reclamar al Servicio de Atención al Cliente del banco. Hazlo por escrito (email o carta con acuse de recibo) y guarda copia de todo. El banco tiene entre 1 y 2 meses para responderte.
Muchos problemas se resuelven en esta fase si tienes razón y lo documentas bien. Si no responden o te deniegan, tienes la puerta abierta para escalar.
Banco de España
Si el banco no resuelve tu reclamación, puedes acudir al Departamento de Conducta del Banco de España. Presenta tu reclamación junto con la respuesta del banco (o prueba de que no respondieron).
El Banco de España emitirá un informe sobre si el banco actuó correctamente o no. Este informe no es vinculante (no obliga al banco), pero tiene mucho peso y a menudo los bancos rectifican para evitar informes negativos.
Vía judicial
Para recuperar dinero (cláusula suelo, gastos, IRPH) o parar una ejecución hipotecaria, la vía judicial es normalmente necesaria. Necesitarás un abogado especializado en derecho bancario.
La buena noticia es que en los últimos años los tribunales han fallado masivamente a favor de los consumidores en casos de cláusulas abusivas. Los gastos de abogado suelen compensarse con lo recuperado, y en muchos casos el banco también tiene que pagar las costas.
Plataformas de afectados
Muchos afectados por cláusulas abusivas se han organizado en plataformas y asociaciones para reclamar juntos. Reclamar colectivamente puede ser más efectivo y más barato que hacerlo individualmente.
En Claimeet puedes encontrar casos activos relacionados con hipotecas y unirte a reclamaciones colectivas contra tu banco.
Consejos prácticos
Más allá de la teoría, aquí tienes consejos prácticos basados en la experiencia de miles de hipotecados.
Antes de firmar
Compara al menos tres o cuatro ofertas de diferentes bancos antes de decidirte. No te quedes con la primera propuesta de tu banco de toda la vida. Calcula la TAE real de cada oferta, incluyendo el coste de los productos vinculados si los contratas.
Si es hipoteca variable, haz simulaciones de subidas de tipos: ¿qué pasaría si el Euríbor sube 2, 3 o 4 puntos? Lee todo el contrato, no solo las condiciones principales. Pregunta al notario todo lo que no entiendas en la visita previa. Es su obligación explicártelo.
Durante la hipoteca
Si tienes hipoteca variable, comprueba siempre que el cálculo de las revisiones es correcto. Los bancos a veces cometen errores. Si tienes dinero extra, considera amortizar anticipadamente: ahorrarás intereses.
Revisa periódicamente si hay mejores ofertas en el mercado. El diferencial que era competitivo hace 10 años puede ser carísimo hoy. Guarda toda la documentación relacionada con la hipoteca: escrituras, recibos, comunicaciones del banco, etc. Pueden ser necesarios para una futura reclamación.
Si tienes problemas
No ignores los problemas de pago, solo empeoran. Si ves que vas a tener dificultades, contacta con el banco antes de acumular impagos. Tienes más poder de negociación si aún no debes nada.
Busca asesoramiento especializado. Los servicios de mediación de consumo son gratuitos. Las asociaciones de consumidores pueden orientarte. Un abogado especializado puede valorar tus opciones. Y sobre todo, conoce tus derechos. Los bancos a veces intentan asustar a los deudores con amenazas que no pueden cumplir. No te dejes intimidar.
Para saber más
Cláusulas abusivas
- Cláusula suelo - Guía completa para reclamar
- Gastos de hipoteca - Qué puedes recuperar
- IRPH - El índice abusivo alternativo al Euríbor
- Usura - Límites legales a los intereses
Otros productos bancarios
- Préstamos personales - Alternativa sin garantía inmobiliaria
- Tarjetas de crédito - Cuidado con las revolving
- Comisiones bancarias - Cuáles son abusivas
- Cuentas corrientes - Tus derechos básicos
Problemas de pago
- Cobro de deudas - Tus derechos frente a reclamaciones
- Ficheros de morosos - Cómo afectan y cómo salir
Productos complejos
- Productos complejos - Swaps, multidivisa y otros
- Preferentes - El fraude masivo de la banca española