Cambiar de compañía de luz o gas
Cambiar de comercializadora de energía es un derecho fundamental del consumidor que puedes ejercer siempre que quieras. El proceso es gratuito, no implica ningún corte de suministro y puede traducirse en ahorros muy significativos a lo largo del año. A pesar de esto, muchos consumidores siguen con la misma compañía durante años sin plantearse si hay opciones mejores. Conocer cómo funciona el proceso te quitará el miedo y te animará a buscar la mejor oferta para tu situación.
Por qué cambiar
Las razones para plantearse un cambio de comercializadora pueden ser muy variadas. Cada consumidor tiene sus propias prioridades, y lo que para unos es determinante, para otros puede ser secundario.
Ahorrar dinero
El ahorro económico es la razón más habitual para cambiar de comercializadora. Las ofertas del mercado varían enormemente entre unas empresas y otras, y la diferencia puede ser de cientos de euros al año por exactamente el mismo consumo. El mercado energético español es muy competitivo y las comercializadoras ofrecen constantemente promociones y descuentos para captar nuevos clientes. Si llevas tiempo sin comparar, es muy probable que existan opciones más baratas que tu tarifa actual.
Mejor servicio
A veces el motivo del cambio no es tanto el precio como la calidad del servicio. Si tu comercializadora actual factura mal constantemente y tienes que reclamar cada mes, si su servicio de atención al cliente es deficiente o imposible de contactar, o si presentas reclamaciones que nunca se resuelven, tiene todo el sentido buscar una empresa que te trate mejor. Tu tranquilidad también tiene valor.
Energía verde
El origen de la energía es cada vez más importante para muchos consumidores. Si te preocupa el medio ambiente y quieres que tu electricidad provenga de fuentes renovables, cambiar a una comercializadora que ofrezca garantía de origen renovable es una forma de apoyar la transición energética. Algunas comercializadoras están especializadas en energía verde y tienen un compromiso real con las renovables.
Ofertas combinadas
En ocasiones puede interesarte unificar luz y gas con la misma comercializadora para obtener descuentos por contratar ambos servicios juntos. O al contrario, puede que tengas un paquete combinado que no te resulta ventajoso y prefieras separar ambos suministros para contratar cada uno con la comercializadora que mejor precio te ofrezca.
Escapar de malas condiciones
A veces te das cuenta de que las condiciones de tu contrato actual no te convienen. Quizás te subieron el precio sin avisarte adecuadamente, o descubres que te metieron en un compromiso de permanencia que no recuerdas haber aceptado. Puede que te hayan añadido servicios adicionales que no pediste y que están encareciendo tu factura. En estos casos, cambiar de comercializadora es la mejor forma de escapar de esas condiciones desfavorables.
El proceso paso a paso
El cambio de comercializadora sigue un proceso estándar que es bastante sencillo si conoces los pasos a seguir. La mayor parte del trabajo lo hace la nueva comercializadora por ti.
Paso 1: Compara ofertas
Antes de decidir a qué comercializadora cambiarte, necesitas saber qué opciones hay en el mercado y cuál es la más conveniente para tu perfil de consumo. Utiliza comparadores para ver las ofertas disponibles, empezando por el comparador oficial de la CNMC, que es neutral y completo. También puedes usar comparadores privados como Selectra, Kelisto o Rastreator, aunque ten en cuenta que pueden tener acuerdos comerciales con algunas empresas.
Al comparar ofertas no te fijes solo en el precio del kWh, que es lo más visible. También debes mirar el término de potencia, que es el coste fijo diario. Presta especial atención a si hay permanencia y cuáles son las penalizaciones si te vas antes de tiempo. Y siempre lee las condiciones y la letra pequeña para evitar sorpresas.
Paso 2: Elige nueva comercializadora
Una vez que has identificado la oferta que más te conviene, contacta con esa comercializadora para iniciar el proceso. Puedes hacerlo a través de su página web, que suele ser la opción más cómoda. También por teléfono si prefieres hablar con alguien. O presencialmente si la comercializadora tiene oficinas de atención al cliente en tu zona.
Paso 3: Proporciona datos
Para tramitar el cambio, la nueva comercializadora necesitará varios datos tuyos. Te pedirán tus datos personales como nombre completo, DNI y dirección. Necesitarán el CUPS, que es el código único que identifica tu punto de suministro y que aparece en todas tus facturas. A veces te piden una lectura del contador para cerrar correctamente el periodo con la antigua comercializadora. Y te solicitarán la cuenta bancaria donde quieres domiciliar los pagos.
Paso 4: Firma el nuevo contrato
Antes de firmar cualquier documento, léelo con atención para verificar que las condiciones son las que te ofrecieron. Guarda una copia del contrato para futuras referencias, ya sea en papel o en formato digital. Y anota la fecha de contratación, porque te servirá de referencia para saber cuándo debería hacerse efectivo el cambio.
Paso 5: Espera el cambio
Una vez firmado el contrato, la nueva comercializadora se encarga de todo el proceso administrativo. Ellos gestionan la comunicación con tu comercializadora actual y tramitan el cambio ante el sistema. El proceso suele tardar entre dos y tres semanas en completarse. Cuando se haga efectivo, recibirás una confirmación indicándote que ya eres cliente de la nueva comercializadora.
Paso 6: Verifica
Cuando el cambio se complete, dedica unos minutos a verificar que todo está correcto. Comprueba que la primera factura que recibes es de la nueva comercializadora y no de la antigua. Revisa que los precios aplicados coinciden con los que acordaste al contratar. Y vigila la última factura de la antigua comercializadora para asegurarte de que no te cobran de más en el cierre.
Lo que NO tienes que hacer
Hay algunas acciones que muchos consumidores creen que deben hacer al cambiar de comercializadora, pero que en realidad no son necesarias e incluso pueden complicar el proceso.
🛡️ Modo ninja: no avises, solo cambia
Tu antigua comercializadora no tiene que saber que te vas hasta que ya sea tarde. Si llamas "para preguntar", te pasarán con retención: un departamento entrenado para manipularte emocionalmente. Te ofrecerán descuentos que podían haberte dado antes. Te dirán que "vas a tener problemas". Mentira. Contrata primero con la nueva, que ellos se encargan de todo. Cuando la antigua se entere, ya serás cliente de otra.
No llames a la antigua comercializadora
Este es el error más común. No necesitas llamar a tu actual comercializadora para avisar del cambio ni para darte de baja. La nueva comercializadora se encarga automáticamente de comunicar el cambio al sistema, y la antigua recibe la notificación sin que tú tengas que hacer nada. Si llamas, lo más probable es que intenten retenerte con contraofertas, lo que puede confundirte o retrasarte.
No te preocupes por el corte
Otro temor muy extendido es que el suministro se corte durante el cambio. Esto no ocurre nunca. La transición de una comercializadora a otra se produce de forma automática e instantánea, sin ninguna interrupción del servicio. Un día estás pagando a una empresa y al siguiente a otra, pero la luz y el gas siguen llegando exactamente igual.
No pagues por el cambio
El proceso de cambio de comercializadora es completamente gratuito. Ni la empresa antigua ni la nueva pueden cobrarte nada por tramitar el cambio. El único coste que podrías tener es la penalización por permanencia si la tienes contratada, pero eso es una cuestión diferente, relacionada con tu contrato anterior.
Permanencia y penalizaciones
Antes de cambiar, es importante que revises si tu contrato actual incluye algún compromiso de permanencia, porque eso puede afectar a tu decisión.
Si tienes permanencia
Si firmaste un contrato con permanencia, debes revisar varios aspectos antes de cambiar. Comprueba si realmente tienes un compromiso de permanencia vigente. Mira cuánto tiempo te queda hasta que finalice. Y averigua cuál es la penalización que tendrías que pagar si te vas antes de que termine.
Cuándo hay permanencia
Los contratos con permanencia suelen ofrecerse a cambio de algún beneficio adicional. Si te regalaron algo al contratar, como un descuento importante, un electrodoméstico o un servicio gratuito, probablemente aceptaste una permanencia. Si lo pactaste expresamente al negociar las condiciones, también la tendrás. Lo habitual es una permanencia de 12 meses, aunque puede llegar hasta 24.
La penalización
La cantidad que debes pagar si rompes la permanencia antes de tiempo no puede ser arbitraria. Debe ser proporcional al beneficio que recibiste y al tiempo que te falta para cumplir. Por ejemplo, si te regalaron 100 euros y te quedan 6 de los 12 meses, la penalización debería rondar los 50 euros.
🚨 Permanencia trampa: si cambian precio, te largas gratis
Te vendieron una tarifa "fija" con permanencia de 12 meses. A los 3 meses, te suben el precio. Eso rompe el contrato. Si la comercializadora modifica unilateralmente las condiciones, tu permanencia se esfuma y puedes irte sin pagar un euro. El truco: guarda el contrato original con los precios que te prometieron. Si no lo tienes, pídelo por escrito. Sin prueba, te costará más demostrarlo.
Cuándo no aplica
Hay situaciones en las que puedes cambiar de comercializadora sin pagar la penalización aunque estés en permanencia. Si la comercializadora incumplió el contrato de alguna forma, la permanencia queda sin efecto. Si te subieron el precio unilateralmente, puedes marcharte sin coste. Y en general, si cambiaron las condiciones de tu contrato sin tu consentimiento, tienes derecho a resolver el contrato sin penalización.
Valorar si merece la pena
Antes de decidir, haz cuentas. A veces la penalización por permanencia es menor que el ahorro que conseguirías al cambiar. Si la penalización es de 30 euros pero vas a ahorrar 15 euros al mes con la nueva comercializadora, en dos meses habrás recuperado la penalización y el resto del año será ahorro neto.
Cambio de luz y gas juntos
Si tienes contratados tanto luz como gas, tienes flexibilidad para gestionarlos como prefieras.
Puedes hacerlo por separado
No existe ninguna obligación de tener ambos suministros con la misma comercializadora. Puedes tener la luz con una empresa y el gas con otra completamente diferente. Cada suministro tiene su propio CUPS y su propio contrato, y se gestionan de forma independiente.
Paquetes combinados
Muchas comercializadoras ofrecen descuentos especiales si contratas tanto luz como gas con ellas. Estos paquetes combinados pueden resultar ventajosos en algunos casos, especialmente si el descuento es significativo.
Compara las opciones
Antes de decidir si contratas un paquete combinado o cada suministro por separado, haz las cuentas. A veces el paquete combinado con descuento de una comercializadora sale más caro que contratar luz con la empresa más barata en luz y gas con la más barata en gas. No asumas que el paquete es mejor: compruébalo.
De mercado libre a PVPC (o viceversa)
Puedes moverte entre el mercado libre y el regulado tantas veces como quieras. El proceso es similar en ambos casos.
Pasar a PVPC
Si quieres pasar del mercado libre a la tarifa regulada PVPC, debes contratar con una comercializadora de referencia, ya que son las únicas que pueden ofrecerla. Contacta con la que prefieras, solicita la tarifa PVPC y ellos se encargan de gestionar todo el proceso de cambio.
Pasar a mercado libre
Si actualmente estás en PVPC y quieres pasarte al mercado libre, contacta con cualquier comercializadora que opere en el mercado libre. Elige la oferta que más te convenga entre su catálogo y ellos tramitarán el cambio desde el regulado al libre.
Ir y volver
No hay límite en el número de veces que puedes cambiar entre mercado libre y regulado, ni penalización por hacerlo. Puedes pasar del libre al PVPC, volver al libre si encuentras una oferta mejor, y regresar al PVPC más adelante si el precio mayorista baja. La única limitación sería la permanencia que tuvieras contratada en el mercado libre.
Problemas durante el cambio
Aunque el proceso suele ser sencillo, a veces pueden surgir complicaciones. Conocer los problemas más habituales te ayudará a resolverlos si te ocurren.
El cambio se retrasa
A veces el cambio tarda más de las tres semanas habituales. Las causas más comunes son datos incorrectos que has proporcionado, como un CUPS mal copiado o errores en el DNI. También puede haber problemas administrativos en el sistema o, en ocasiones, la comercializadora antigua intenta poner trabas al proceso.
Si el cambio se retrasa más de lo razonable, contacta con la nueva comercializadora para averiguar qué está pasando. Si el retraso es excesivo y no te dan explicaciones satisfactorias, presenta una reclamación.
La antigua sigue cobrando
Si después de completarse el cambio sigues recibiendo facturas de la antigua comercializadora, actúa rápidamente. Primero verifica que el cambio realmente se completó, consultando a la nueva comercializadora. Si se ha completado, reclama a la antigua exigiendo la devolución de lo cobrado indebidamente. Si no colaboran, puedes ordenar a tu banco que devuelva los recibos domiciliados. Y si la situación no se resuelve, acude a Consumo.
La nueva cobra de más
Si la nueva comercializadora te factura importes superiores a los acordados al contratar, compara detalladamente la factura con las condiciones de tu contrato. Si no coinciden, presenta una reclamación exigiendo la corrección y el cumplimiento de la oferta que te hicieron.
Cambio no solicitado
El slamming o cambio no solicitado es una práctica ilegal que consiste en cambiarte de comercializadora sin tu consentimiento. Si descubres que estás con una comercializadora diferente sin haberlo pedido, reclama inmediatamente a esa comercializadora exigiendo que te devuelvan a la anterior. Presenta una denuncia ante Consumo porque es una infracción grave. Y si has sufrido perjuicios económicos, reclama los daños correspondientes.
Cambio de titular vs. cambio de comercializadora
Estos dos conceptos se confunden a menudo, pero son completamente diferentes y se tramitan de forma independiente.
Cambio de titular
El cambio de titular se produce cuando la persona responsable del contrato pasa a ser otra diferente. Por ejemplo, cuando te mudas de una vivienda y el nuevo inquilino asume el suministro que antes estaba a tu nombre. El contrato sigue con la misma comercializadora, pero el titular cambia.
Cambio de comercializadora
El cambio de comercializadora es cuando tú, como mismo titular, decides pasarte a otra empresa suministradora. Tú sigues siendo el titular del contrato, pero la empresa con la que contratas es diferente.
Son cosas diferentes
Puedes hacer una cosa sin hacer la otra, o ambas a la vez. Si te mudas y quieres seguir con la misma comercializadora en tu nueva casa, harás un cambio de titular en la vivienda antigua (para que salga a tu nombre) y una nueva alta en la nueva. Si simplemente quieres cambiar de empresa sin moverte de casa, harás un cambio de comercializadora sin cambio de titular.
Derechos durante el cambio
Durante todo el proceso de cambio tienes una serie de derechos que las comercializadoras deben respetar.
Continuidad del servicio
El suministro de energía no puede interrumpirse bajo ningún concepto como consecuencia del cambio de comercializadora. La transición debe ser completamente transparente para ti en términos de servicio.
Sin costes
El proceso de cambio en sí mismo es gratuito. Ninguna de las dos comercializadoras puede cobrarte por tramitarlo.
Información
Tienes derecho a saber en qué estado se encuentra tu cambio y cuándo se hará efectivo. La nueva comercializadora debe informarte de los plazos y del momento en que se complete.
Reclamación
Si algo sale mal durante el proceso, puedes reclamar tanto a la nueva comercializadora como a la antigua, según de quién sea la responsabilidad del problema.
Consejos prácticos
Te dejo algunas recomendaciones que te ayudarán a que el cambio de comercializadora sea lo más fluido posible.
Antes de cambiar
Compara varias ofertas usando diferentes comparadores antes de decidirte. No te quedes con la primera que te llame por teléfono o te visite a casa. Lee las condiciones del nuevo contrato con atención, especialmente lo relativo a permanencia, posibles subidas de precio y servicios adicionales. Calcula el ahorro real teniendo en cuenta todos los conceptos, no solo el precio del kWh. Y guarda tu contrato actual para poder comparar si surgen dudas.
Durante el cambio
Anota las fechas de cuándo iniciaste el proceso para poder reclamar si el retraso es excesivo. Guarda todas las confirmaciones y comunicaciones que recibas de la nueva comercializadora. Vigila las facturas tanto de la antigua como de la nueva durante la transición. Y no canceles la domiciliación de la antigua hasta que el cambio esté completamente cerrado.
Después del cambio
Revisa la primera factura de la nueva comercializadora para verificar que aplican los precios acordados. Comprueba también la última factura de la antigua para asegurarte de que han cerrado correctamente el periodo sin cobros indebidos. Evalúa si el servicio de la nueva comercializadora cumple tus expectativas. Y no te acomodes: sigue comparando periódicamente porque las ofertas cambian constantemente.
Frecuencia recomendada
El mercado energético es dinámico y lo que hoy es la mejor oferta puede no serlo dentro de un año. Por eso conviene mantenerse activo como consumidor.
Revisa al menos una vez al año
Dedica un rato una vez al año a comparar tu tarifa actual con las ofertas disponibles en el mercado. Las comercializadoras lanzan constantemente nuevas promociones, y tus circunstancias de consumo también pueden haber cambiado. Lo que era bueno hace un año puede no ser lo mejor ahora.
No hay penalización por revisar
Comparar ofertas es completamente gratis y no te compromete a nada. Puedes mirar todo el mercado sin tener que cambiar si no encuentras nada mejor. Pero si encuentras una opción claramente ventajosa, aprovéchala.
El mercado premia al activo
Los consumidores que comparan y cambian regularmente obtienen mejores condiciones que los que permanecen con la misma empresa durante años sin revisar. Las comercializadoras reservan sus mejores ofertas para captar nuevos clientes, así que actuar como cliente nuevo periódicamente te beneficia.
Conclusión
Cambiar de comercializadora de luz o gas es un proceso más sencillo de lo que muchos creen. Es completamente gratuito, sin ningún coste por parte de ninguna de las dos empresas. No implica ningún corte de suministro, ya que la transición es automática e imperceptible. Es muy sencillo porque la nueva comercializadora se encarga de todo el trámite. Y es tu derecho como consumidor, que nadie puede impedirte ejercer.
No te conformes con la comercializadora que tienes si hay opciones mejores en el mercado. Dedica un poco de tiempo a comparar, elige la oferta que más te convenga, y cambia sin miedo. El ahorro puede ser de cientos de euros al año, y el único coste es invertir unos minutos en hacer la gestión.
Claimeet recomienda
Antes de llamar a ninguna comercializadora, usa el comparador oficial de la CNMC (comparador.cnmc.gob.es). Es neutral, gratuito, y muestra todas las ofertas del mercado. Así llegas ya informado y sabes si lo que te ofrecen por teléfono es realmente bueno o intentan venderte algo peor.