Participaciones preferentes
Las participaciones preferentes fueron uno de los mayores escándalos bancarios de la historia de España. Miles de ahorradores, muchos de ellos mayores, perdieron los ahorros de toda su vida en un producto de alto riesgo que sus bancos de confianza les vendieron como algo seguro. Este artículo explica qué pasó y qué opciones tienen los afectados.
Qué eran las preferentes
Para entender el escándalo de las preferentes, hay que comprender primero qué eran estos productos y por qué resultaron tan perjudiciales para quienes los contrataron pensando que eran seguros.
Definición técnica
Las participaciones preferentes eran valores emitidos por entidades financieras con unas características muy particulares. Eran perpetuas, lo que significa que no tenían fecha de vencimiento y el banco nunca estaba obligado a devolver el dinero. Pagaban un dividendo que no estaba garantizado, pudiendo el banco decidir no pagarlo si no tenía beneficios. En caso de liquidación o quiebra del banco, los preferentistas cobraban después de todos los acreedores ordinarios, solo antes de los accionistas. Y no daban ningún derecho de voto ni participación en las decisiones de la entidad.
Desde el punto de vista regulatorio, las preferentes computaban como capital de máxima calidad para el banco, lo que les hacía muy atractivas para las entidades pero muy arriesgadas para los inversores.
En lenguaje sencillo
Dicho de forma más clara, las preferentes eran un híbrido entre acción y bono que combinaba lo peor de ambos mundos. Como una acción, podías perder todo tu dinero si el banco iba mal. Pero a diferencia de una acción, no participabas en las ganancias si el banco iba bien (solo cobrabas un cupón fijo). Y peor que ambos: eran muy difíciles de vender porque no había un mercado líquido donde encontrar compradores.
El nombre "preferentes" era engañoso y contribuyó a la confusión. Muchos clientes pensaron que tenían algún tipo de preferencia o ventaja. En realidad, la preferencia era solo respecto a las acciones ordinarias en caso de quiebra, no respecto a ningún otro acreedor.
Por qué las emitían los bancos
Los bancos emitían preferentes porque les convenía enormemente. Les permitía captar dinero para mejorar sus ratios de solvencia sin diluir a los accionistas existentes. Era financiación más barata que emitir acciones porque el cupón era menor que el dividendo esperado. Y si las cosas iban mal, no tenían obligación de devolver el dinero.
En resumen: todo ventajas para el banco, todo riesgos para el inversor. Un producto perfecto para colocar a clientes que no entendían lo que contrataban.
🚨 "Seguro como un plazo fijo" (mentira)
A tu abuela le dijeron que era como un depósito pero con más interés. Era deuda subordinada: si el banco quiebra, cobras el último. Miles de ancianos perdieron los ahorros de su vida porque el comercial del banco necesitaba cumplir objetivos. Si te las vendieron sin explicarte el riesgo, puedes reclamar.
Qué pasó
El escándalo de las preferentes se desarrolló en varias fases que terminaron en tragedia para cientos de miles de familias españolas.
La venta masiva
Entre aproximadamente el año 2000 y 2012, los bancos españoles (especialmente las cajas de ahorros, aunque también bancos comerciales) vendieron preferentes de forma masiva. Las colocaron principalmente a clientes minoristas sin ningún conocimiento financiero, muchos de ellos personas mayores que buscaban productos seguros para sus ahorros. Los comerciales las presentaban como algo "similar a un depósito" o "como un plazo fijo pero con mejor rentabilidad". Nadie explicaba los riesgos reales de pérdida total.
Los empleados de las sucursales tenían objetivos de venta muy agresivos. Muchos sabían que estaban colocando un producto inadecuado pero no tenían opción si querían conservar su trabajo o cobrar sus incentivos.
La crisis
Cuando llegó la crisis financiera de 2008-2012, el castillo de naipes se derrumbó. Los bancos dejaron de pagar los cupones porque no tenían beneficios suficientes. El valor de las preferentes en el mercado secundario (cuando había alguna transacción) se desplomó. Los clientes descubrieron que no podían vender porque no había prácticamente compradores. Y muchos se dieron cuenta, demasiado tarde, de que podían perder todo su dinero.
La situación fue especialmente dramática en las cajas de ahorros, muchas de las cuales estaban en situación crítica y acabaron necesitando rescate.
El rescate bancario
El rescate de las cajas de ahorros con dinero público (el famoso rescate de 2012) tuvo consecuencias devastadoras para los preferentistas. Se aplicaron quitas importantes, reduciendo el valor de las preferentes drásticamente. Se forzó el canje por acciones que, en muchos casos, valían una fracción de la inversión original. Miles de ahorradores que pensaban tener su dinero seguro vieron cómo se evaporaba.
El caso más conocido fue Bankia, pero el problema afectó a prácticamente todas las grandes cajas: Catalunya Caixa, Novagalicia Banco, Caja Madrid, y muchas otras.
Por qué fue un escándalo
Las preferentes no fueron simplemente una mala inversión. Fueron un fraude masivo a pequeños ahorradores que confiaron en sus bancos.
Venta inadecuada
La comercialización de las preferentes incumplió sistemáticamente las obligaciones de protección del inversor. Se vendieron a perfiles claramente conservadores que jamás habrían aceptado ese riesgo si lo hubieran entendido. Se colocaron a personas que no tenían la más mínima capacidad de comprender lo que contrataban. No se explicó que podían perder el dinero; al contrario, se insinuó o dijo expresamente que era seguro. Se utilizaron expresiones engañosas como "es como un depósito" que llevaban a error.
Todo esto incumplía la normativa MiFID que ya estaba vigente y que obligaba a evaluar el perfil del cliente antes de venderle productos complejos.
Conflicto de intereses
Los bancos tenían un conflicto de intereses evidente. Necesitaban desesperadamente ese dinero para mejorar sus ratios de capital. Los empleados tenían objetivos de venta con consecuencias negativas si no los cumplían. Las comisiones por colocar preferentes eran muy superiores a las de un depósito normal. El interés del banco y el del comercial primaba claramente sobre el del cliente.
Vulnerabilidad de los afectados
El perfil típico del afectado por preferentes era especialmente vulnerable. Muchos eran mayores de 70, 80 o incluso 90 años, personas que habían confiado toda su vida en su caja de ahorros. Habían ahorrado durante décadas pensando en su vejez. No tenían formación financiera ni capacidad de evaluar riesgos complejos. Y perdieron los ahorros que necesitaban precisamente para los últimos años de su vida.
Las historias personales son desgarradoras: personas mayores que se quedaron sin dinero para pagar residencias, familias que tuvieron que acoger a padres arruinados, dramas personales que en algunos casos acabaron en tragedia.
🗣️ "La banca ya está colocando nuevos productos de riesgo. En 5 o 10 años podrían haber colocado productos incluso peores que las preferentes." — Manuel Pardos, presidente de ADICAE
Vías de reclamación que hubo
Los afectados por preferentes tuvieron varias vías para intentar recuperar su dinero, con diferentes resultados.
Arbitraje de consumo
Muchas entidades (Bankia, Catalunya Caixa, Novagalicia y otras) se sometieron a procesos de arbitraje de consumo gestionados por las juntas arbitrales. Estos arbitrajes fueron relativamente rápidos comparados con la vía judicial. Muchos afectados consiguieron la devolución de cantidades significativas, aunque con quitas en algunos casos. Se resolvieron miles y miles de arbitrajes, proporcionando una solución a muchos afectados.
El arbitraje fue especialmente útil para casos claros de venta inadecuada a personas mayores sin conocimientos financieros.
Vía judicial
Para quienes no entraron en arbitraje, querían reclamar cantidades mayores, o no estaban de acuerdo con el resultado del arbitraje, quedaba la vía judicial. Las demandas se basaban principalmente en la nulidad por error en el consentimiento (no sabías lo que contrataste) y en el incumplimiento de las obligaciones de información.
Los tribunales han sido muy favorables a los afectados. Miles de sentencias han dado la razón a los preferentistas. Muchos casos llegaron hasta el Tribunal Supremo, que ha confirmado la doctrina favorable al consumidor.
💡 Los tribunales siguen condenando a los bancos. En 2024, el Supremo condenó a Bankia a pagar 1.295.314 euros a una empresa por información "gravemente inexacta" en el canje de preferentes por acciones. Y no es un caso aislado: en diciembre de 2024 condenaron de nuevo a Bankia a devolver 36.000 euros a una clienta mayor que no sabía en qué le habían metido su dinero. Si no reclamaste en su momento, ojo: el plazo de prescripción empieza desde que te enteraste del abuso, no desde que firmaste. Puede que aún estés a tiempo.
Acciones penales
En los casos más graves hubo procedimientos penales contra directivos bancarios. Se investigaron delitos de estafa, administración desleal y falsedad. Algunos directivos fueron efectivamente condenados, aunque las penas en general fueron consideradas blandas por los afectados.
El caso más conocido fue el de Bankia, con varios directivos procesados y algunos condenados.
Situación actual
Han pasado más de diez años desde el estallido del escándalo. ¿Qué opciones quedan hoy?
La mayoría de casos ya se resolvieron
Los grandes procesos de arbitraje ya terminaron hace años. La avalancha de demandas judiciales ya se tramitó. La mayoría de afectados que reclamaron ya obtuvieron algún tipo de resolución, favorable o no.
Si todavía tienes preferentes
Es raro que alguien todavía mantenga preferentes sin haber hecho nada, pero si es tu caso, probablemente esas preferentes valen muy poco o nada. Deberías consultar tu situación concreta con el banco para saber si existe alguna opción de canje o venta. Y valorar si merece la pena reclamar a estas alturas.
Si no reclamaste en su momento
Si fuiste afectado pero no reclamaste en su momento, la situación es complicada pero no necesariamente imposible. Los plazos de prescripción para la acción de nulidad son objeto de debate, y hay quien sostiene que la nulidad no prescribe. Cada caso es diferente dependiendo de cuándo contrataste, cuándo conociste el problema, y qué acciones tomaste.
Lo mejor es consultar con un abogado especializado que valore tu situación concreta. Puede que todavía tengas opciones.
Claimeet recomienda
Aunque creas que es tarde, consulta con un abogado especializado en banca. Muchos ofrecen primera consulta gratuita y trabajan a éxito. El plazo de prescripción se cuenta desde que "conociste o debiste conocer" el problema, no desde que firmaste.
Lecciones aprendidas
El escándalo de las preferentes dejó lecciones importantes, aunque no está claro que se hayan aprendido del todo.
Para los consumidores
La experiencia de las preferentes debería servir para que nadie vuelva a cometer los mismos errores. Nunca contrates un producto financiero que no entiendas completamente. Pregunta siempre de forma explícita si puedes perder dinero y cuánto. Desconfía de rentabilidades que parecen altas sin riesgo aparente, porque no existen. Lee todos los documentos antes de firmar, especialmente los apartados de riesgos. Y no te fíes solo de lo que te dice el empleado de la sucursal: tiene sus propios intereses.
Para la regulación
A raíz del escándalo, la normativa MiFID se ha reforzado. Ahora se exigen mejores tests de idoneidad antes de vender productos complejos. Hay más información obligatoria que debe entregarse al cliente. La supervisión de los organismos reguladores se ha incrementado. Y se han prohibido o limitado ciertos incentivos perversos que presionaban a los empleados para vender.
Lo que sigue fallando
A pesar de las mejoras, el sistema sigue teniendo problemas. Todavía se venden productos complejos o inadecuados a perfiles conservadores, aunque de formas más sutiles. La formación financiera de la población sigue siendo baja, lo que facilita los abusos. Los conflictos de intereses entre el banco y el cliente persisten porque el modelo de negocio no ha cambiado fundamentalmente.
Las tarjetas revolving, los seguros vinculados a hipotecas, o ciertos fondos de inversión son ejemplos de productos que, aunque legales, siguen colocándose de forma inadecuada.
Otros productos similares
Las preferentes no fueron el único producto problemático. Hay otros instrumentos con características similares que también han generado reclamaciones.
Deuda subordinada
La deuda subordinada es similar a las preferentes en un aspecto clave: en caso de quiebra del banco, los tenedores cobran después de los acreedores ordinarios. Esto la hace mucho más arriesgada de lo que parece.
La deuda subordinada también se vendió masivamente de forma inadecuada y ha sido objeto de reclamaciones masivas con resultados similares a las preferentes. Consulta el artículo sobre productos complejos para más información.
Bonos convertibles contingentes (CoCos)
Los CoCos son los nuevos instrumentos de capital bancario que han sustituido parcialmente a las preferentes. Pueden convertirse automáticamente en acciones o sufrir quitas si el banco tiene problemas. Están dirigidos teóricamente a inversores profesionales, no a minoristas.
Si te ofrecen CoCos o productos similares, mucho cuidado. Son instrumentos de alto riesgo que no deberían estar en manos de ahorradores normales.
Cómo evitar caer de nuevo
La mejor defensa contra los abusos bancarios es el conocimiento. Estas son las precauciones que deberías tomar antes de invertir cualquier cantidad significativa.
Antes de invertir
Pregunta siempre de forma explícita y clara: ¿puedo perder dinero con este producto? ¿cuánto puedo perder en el peor caso? ¿puedo recuperar mi dinero cuando quiera o hay restricciones? ¿qué pasa si el banco tiene problemas?
Exige que te den por escrito todas las características del producto, todos los riesgos asociados, y todas las comisiones que vas a pagar. Si no te lo dan por escrito, no lo contrates.
Compara siempre con alternativas más simples. Un depósito garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos puede dar menos rentabilidad, pero tu dinero está seguro. ¿Realmente merece la pena el riesgo extra por un poco más de interés?
Y si es mucho dinero, consulta con alguien de confianza o con un asesor financiero independiente (que no venda productos del banco).
Señales de alarma
Hay frases que deberían activar todas tus alarmas. "Es como un depósito pero con más rentabilidad" es casi siempre mentira: la mayor rentabilidad siempre viene con mayor riesgo. "No tiene riesgo" también es falso: todo producto financiero tiene algún riesgo. "Todos nuestros clientes lo tienen" es presión comercial pura. Si te meten prisa para firmar "ahora mismo" o no te dejan llevarte la documentación a casa para leerla con calma, algo va mal.
Ante cualquiera de estas señales, no firmes nada y vete a pensarlo.
Para saber más
Productos complejos
- Productos complejos - Guía general sobre instrumentos de riesgo
- Hipotecas - Swaps y productos vinculados a hipotecas
- Tarjetas - Las revolving, el nuevo producto problemático
Cláusulas abusivas
- Cláusula suelo - Otro abuso bancario masivo
- Gastos de hipoteca - Gastos reclamables
- IRPH - Índice hipotecario problemático
- Usura - Límites a los intereses
Reclamaciones bancarias
- Comisiones - Qué comisiones son abusivas
- Cuentas corrientes - Tus derechos básicos
- Cobro de deudas - Si te reclaman dinero
- Ficheros de morosos - Si te incluyen indebidamente