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Comercializadoras de energía

Las comercializadoras son las empresas que te venden la luz y el gas, actuando como intermediarias entre los productores de energía y los consumidores finales. Aunque a menudo se confunden con las distribuidoras, tienen funciones completamente diferentes. Elegir bien tu comercializadora puede ahorrarte cientos de euros al año, mientras que una mala elección puede suponer pagar de más o enfrentarte a problemas con facturas y contratos. Conocer cómo funcionan estas empresas te ayudará a tomar decisiones informadas y a defender tus derechos como consumidor.

Qué es una comercializadora

En el sector energético español conviven varios actores con funciones muy distintas. Entender el papel específico de cada uno es fundamental para saber a quién dirigirte en cada situación y evitar confusiones que pueden costarte tiempo y dinero.

Su papel

La comercializadora es la empresa con la que tienes relación comercial directa como cliente. Es quien te vende la energía, estableciendo el precio y las condiciones del contrato. También gestiona todos los aspectos administrativos de tu suministro, desde el alta hasta posibles cambios de potencia o titular. Cuando llega el momento de pagar, es la comercializadora quien te factura el consumo registrado, aplicando los precios acordados. Y si tienes cualquier problema relacionado con el contrato, los precios o la facturación, es a ella a quien debes reclamar en primera instancia.

Lo que NO hace

Hay muchas tareas relacionadas con tu suministro energético que no corresponden a la comercializadora, y confundirte en esto puede llevarte a reclamar a quien no corresponde. La comercializadora no mantiene la red eléctrica ni las tuberías de gas, porque esa responsabilidad recae en la distribuidora. Tampoco lee tu contador ni registra tu consumo, ya que eso lo hace la distribuidora y luego comunica los datos a tu comercializadora. Cuando se produce un corte o una reconexión, quien lo ejecuta físicamente es la distribuidora, aunque lo haga por orden de la comercializadora. Y si hay una avería en la red pública que afecta a tu calle o edificio, debes llamar a la distribuidora, no a tu comercializadora.

Diferencia con la distribuidora

La distinción entre comercializadora y distribuidora es una de las más importantes que debes entender para gestionar correctamente tu suministro. Son empresas completamente diferentes con funciones separadas, aunque a menudo comparten nombre comercial por pertenecer al mismo grupo empresarial.

La comercializadora la puedes elegir libremente entre las muchas opciones del mercado. Su función es venderte la energía y establecer el precio. Te envía las facturas y mantiene contigo la relación comercial. Hay decenas de comercializadoras compitiendo por tu contrato.

La distribuidora, en cambio, no la puedes elegir porque opera en régimen de monopolio en cada zona geográfica. Su función es transportar la energía desde la red general hasta tu vivienda y mantener las infraestructuras. Solo hay una distribuidora por zona, y es la misma te guste o no.

Tipos de comercializadoras

No todas las comercializadoras son iguales ni ofrecen los mismos productos. Existen diferentes categorías según su tamaño, su modelo de negocio y las tarifas que pueden ofrecer. Conocer estas diferencias te ayudará a orientar tu búsqueda.

Comercializadoras de referencia (COR)

Las comercializadoras de referencia son empresas designadas por el Gobierno para ofrecer las tarifas reguladas a los consumidores que prefieran esta opción. Tienen un papel especial en el sistema porque son las únicas autorizadas para determinados productos.

Para electricidad: Solo las comercializadoras de referencia pueden ofrecer el PVPC, la tarifa regulada con precio variable según el mercado mayorista. También son las únicas que gestionan el bono social eléctrico, el descuento para consumidores vulnerables. Entre las principales se encuentran Endesa Energía XXI, Curenergía (del grupo Iberdrola), Naturgy Iberia, EDP CUR, Repsol CUR y algunas otras. Si quieres estar en PVPC o necesitas el bono social, obligatoriamente debes contratar con una de ellas.

Para gas: Las comercializadoras de último recurso de gas ofrecen la TUR, la tarifa regulada de gas natural. Entre las principales están Naturgy SUR y Endesa Gas. Al igual que con la electricidad, si quieres la tarifa regulada o el bono social de gas, debes contratar con estas empresas.

Comercializadoras del mercado libre

Fuera del mercado regulado existe un amplio abanico de comercializadoras que operan en el mercado libre, ofreciendo precios y condiciones que negocian directamente contigo.

Grandes comercializadoras: Las grandes energéticas como Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol y TotalEnergies tienen divisiones de mercado libre muy potentes. Cuentan con grandes recursos, múltiples ofertas para diferentes perfiles de consumidor y amplia red de atención al cliente. Sin embargo, precisamente por su tamaño y por tener clientes cautivos, a veces sus precios son menos competitivos que los de empresas más pequeñas que necesitan luchar más por cada cliente.

Comercializadoras medianas: Empresas como Holaluz, Lucera, Factor Energía o Pepeenergy han crecido mucho en los últimos años ofreciendo precios más ajustados que las grandes. Suelen tener un servicio muy orientado a lo digital, con apps y áreas de cliente bien desarrolladas. Para muchos consumidores representan un buen equilibrio entre precio competitivo y servicio fiable.

Pequeñas comercializadoras y cooperativas: Existen también opciones más pequeñas y alternativas como Som Energia, Goiener o Energética. Muchas funcionan como cooperativas donde los propios clientes son socios. Suelen tener un fuerte enfoque en energías renovables y un modelo de negocio más transparente. Si te importa especialmente el origen de la energía o quieres un modelo empresarial diferente, estas opciones pueden interesarte.

Cómo elegir comercializadora

Elegir la comercializadora adecuada requiere un poco de trabajo previo, pero puede traducirse en ahorros importantes. No existe una opción universalmente mejor, porque depende de tu consumo, tus preferencias y lo que valores más.

1. Define qué buscas

Antes de empezar a comparar, reflexiona sobre qué es lo más importante para ti. Si tu prioridad es el precio más bajo posible, deberás centrarte en comparar céntimo a céntimo. Si prefieres estabilidad y no quieres sorpresas, buscarás un precio fijo aunque sea algo más caro. Si te importa que tu energía sea 100% renovable, descartarás opciones que no lo garanticen. También puedes valorar el servicio al cliente, especialmente si has tenido malas experiencias previas. Y hay quien valora los servicios adicionales como mantenimiento o seguros, aunque debes evaluar si realmente los necesitas.

2. Compara ofertas

Una vez sabes qué buscas, toca comparar las opciones disponibles. El comparador de la CNMC es la herramienta oficial y neutral del regulador. Incluye todas las ofertas del mercado y calcula el coste según tu consumo real, lo que te permite comparaciones fiables. Puedes acceder desde su web introduciendo tus datos de consumo.

También existen otros comparadores privados como Selectra, Kelisto o Rastreator. Son útiles y fáciles de usar, pero ten en cuenta que pueden tener acuerdos comerciales con algunas comercializadoras, lo que podría sesgar los resultados destacados. Úsalos como complemento, pero contrasta siempre con el comparador oficial.

3. Qué mirar en cada oferta

Al analizar cada oferta, no te quedes solo con el titular o el primer número que ves. Hay varios elementos que determinan cuánto pagarás realmente.

El precio del kWh es lo más visible, pero puede presentarse de formas muy diferentes. Puede ser fijo (el mismo siempre) o variable (cambia según el mercado). Puede tener distintos precios por periodos horarios, siendo más caro en horas punta. Y si es indexado, importa saber a qué índice está vinculado y cómo se calcula.

El término de potencia es el coste fijo diario que pagas independientemente de lo que consumas. A veces las ofertas con kWh muy barato tienen un término de potencia alto, y viceversa.

La permanencia es un aspecto crítico. Algunas ofertas te obligan a quedarte un tiempo mínimo, y si te vas antes te cobran una penalización. Si valoras la flexibilidad, busca ofertas sin permanencia.

Y siempre lee la letra pequeña. Algunas ofertas tienen subidas programadas pasado cierto tiempo. Otras condicionan el precio a contratar servicios adicionales. Conocer estos detalles antes de firmar te evitará sorpresas desagradables.

4. No te fíes del telemarketing

Las llamadas comerciales y las visitas a puerta fría son muy habituales en el sector energético, y rara vez te ofrecen las mejores condiciones. Los comerciales trabajan con comisiones y su objetivo es cerrar el contrato en el momento, lo que genera presión para que firmes sin comparar. Las ofertas que presentan por teléfono o en persona suelen tener condiciones peores que las que puedes encontrar tú mismo buscando por internet. Nunca firmes nada en el momento. Pide la información por escrito, compara tranquilamente, y solo entonces decide.

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Si te llaman por teléfono ofreciéndote cambiar de compañía eléctrica, di siempre lo mismo: "Mándeme la oferta por email y ya le llamo yo". El 99% no vuelven a llamar porque saben que su oferta no resiste comparación. Y si la mandan, puedes compararla tranquilamente con el comparador de la CNMC.

Cambiar de comercializadora

Si has encontrado una opción mejor que tu actual comercializadora, cambiar es un proceso sencillo que no debería darte ningún problema. Conocer cómo funciona te ayudará a hacerlo con confianza.

Es tu derecho

Cambiar de comercializadora es un derecho que tienes como consumidor. Ninguna empresa puede impedirte hacerlo. La única limitación es que, si tienes contrato con permanencia, deberás abonar la penalización correspondiente si te vas antes de tiempo. Pero incluso con permanencia puedes cambiar, solo que te costará algo de dinero.

Es gratis

El proceso de cambio en sí mismo no tiene ningún coste. Ni la comercializadora antigua ni la nueva pueden cobrarte por tramitar el cambio. El único gasto posible es la penalización por permanencia si la tuvieras, pero eso es una cuestión contractual, no un coste del cambio.

Sin cortes

El suministro de energía no se interrumpe en ningún momento durante el proceso de cambio. La transición se produce de forma automática y transparente para ti. Un día estás pagando a una comercializadora y al siguiente empiezas a pagar a la otra, pero la luz y el gas siguen llegando exactamente igual.

Proceso

El cambio de comercializadora es más sencillo de lo que muchos creen. Primero contactas con la nueva comercializadora, ya sea por teléfono, por su web o presencialmente. Les proporcionas tus datos personales y el CUPS de tu suministro, que aparece en cualquier factura. La nueva comercializadora se encarga de gestionar todo el trámite con tu actual empresa, solicitando el cambio ante el sistema. En un plazo de dos a tres semanas el cambio se hace efectivo y empiezas a recibir facturas de la nueva comercializadora.

No necesitas llamar a la antigua

Este punto genera muchas dudas, pero es importante: no tienes que avisar a tu comercializadora actual ni darte de baja con ellos. La nueva comercializadora se encarga de toda la gestión. Si llamas a la antigua, probablemente intenten retenerte con contraofertas, lo que puede complicar innecesariamente el proceso.

Problemas con comercializadoras

Como en cualquier relación comercial, pueden surgir problemas con tu comercializadora. Conocer los más habituales y cómo afrontarlos te ayudará a resolverlos con eficacia.

🚨 Te cambiaron sin pedirlo: eso es ilegal y hay multas

Miras la factura y aparece una comercializadora que no conoces. Slamming: te han cambiado sin tu consentimiento. Es ilegal y la CNMC pone multas de miles de euros por esto. Reclama por escrito que te devuelvan a tu comercializadora anterior, exige que te reembolsen cualquier diferencia de precio, y denuncia a Consumo. No te resignes.

Cambio no solicitado (slamming)

El slamming es una práctica ilegal que consiste en cambiar tu comercializadora sin tu consentimiento. Puede ocurrir por fraudes de comerciales que falsifican firmas, por errores administrativos, o por interpretaciones abusivas de conversaciones telefónicas grabadas.

Si descubres que te han cambiado de comercializadora sin haberlo pedido, el primer paso es reclamar a la comercializadora que ahora aparece como tu suministradora. Solicita por escrito que te devuelvan a tu comercializadora anterior y que te reembolsen cualquier diferencia de precio. Presenta también una denuncia ante Consumo de tu comunidad autónoma, porque el slamming es una infracción grave. Y si has sufrido perjuicios económicos, puedes reclamar daños y perjuicios.

Facturación incorrecta

Los errores de facturación son relativamente frecuentes y pueden ir desde consumos mal calculados hasta aplicación incorrecta de precios o cargos por servicios no contratados.

Cuando detectes un error, revisa la factura detalladamente para identificar exactamente qué está mal. Después presenta una reclamación por escrito a la comercializadora, explicando el error y adjuntando la documentación que lo demuestre. Guarda copia de todo lo que envíes y de las respuestas que recibas. Si la comercializadora no resuelve el problema en un mes, escalalo a Consumo.

Dificultad para darse de baja

Algunas comercializadoras dificultan el proceso de baja poniendo trabas burocráticas o ignorando las solicitudes. Si te encuentras en esta situación, presenta la solicitud de baja por escrito, preferiblemente por un medio que deje constancia como email con acuse de recibo o carta certificada. Si ignoran tu solicitud, envía un burofax requiriendo la baja en un plazo concreto. Paralelamente, presenta una reclamación ante Consumo. Y recuerda que otra forma efectiva de darte de baja es simplemente cambiar a otra comercializadora, porque el sistema lo tramita automáticamente.

Cobros tras el cambio

A veces la comercializadora anterior sigue cobrando recibos después de que te hayas cambiado. Esto puede ocurrir por retrasos en el sistema o por errores.

Si te pasa, reclama inmediatamente la devolución de los importes cobrados indebidamente. Si la comercializadora no responde o se niega, puedes ordenar a tu banco que devuelva los recibos domiciliados. Y presenta una reclamación ante Consumo para que quede constancia del problema.

Servicios adicionales

Más allá del suministro de energía, muchas comercializadoras ofrecen servicios complementarios que pueden interesarte o no, según tu situación.

Lo que ofrecen

El catálogo de servicios adicionales de las comercializadoras es amplio. El mantenimiento de instalaciones eléctricas o de gas cubre reparaciones en tu vivienda. Los seguros del hogar son pólizas que contratas a través de la comercializadora. La asistencia técnica 24 horas te garantiza ayuda urgente ante averías. Y las apps de gestión de consumo te permiten monitorizar tu gasto en tiempo real.

¿Merecen la pena?

La utilidad de estos servicios depende completamente de tu situación particular. A veces sí merecen la pena: si el servicio te resulta útil, el precio es razonable y no lo tienes ya contratado por otro lado. Muchos seguros del hogar, por ejemplo, ya incluyen asistencia técnica, así que estarías pagando dos veces por lo mismo.

A veces no compensan: si el precio es alto comparado con contratarlo directamente, o si ya tienes coberturas similares. Antes de aceptar cualquier servicio adicional, compara el precio con lo que costaría contratarlo independientemente.

Cuidado con los servicios que se contratan automáticamente si no desmarcas una casilla, o que se presentan como gratuitos pero empiezan a cobrarse pasado un tiempo.

🛡️ Modo auditoría: revisa la factura línea por línea

La primera factura con la nueva comercializadora es crítica. Revísala entera, línea por línea. Busca seguros, mantenimientos, servicios "premium" que no pediste. Si aparece algo raro, reclama inmediatamente la baja y la devolución. Cuanto antes lo hagas, menos habrán cobrado. Si esperas 6 meses, son 6 meses de pasta perdida.

Cómo rechazarlos

Para evitar contratar servicios que no quieres, lee detenidamente todos los documentos antes de firmar. Desmarca activamente cualquier casilla de servicios adicionales en el proceso de contratación. Y si descubres que te han puesto un servicio sin pedirlo, reclama inmediatamente su baja y la devolución de lo cobrado.

Comercializadoras y energía verde

El origen de la energía es una preocupación creciente para muchos consumidores. Si te importa que tu electricidad provenga de fuentes renovables, debes entender cómo funcionan estas ofertas.

100% renovable

Muchas comercializadoras ofrecen contratos de electricidad que garantizan que el 100% de tu consumo procede de fuentes renovables como solar, eólica o hidráulica. Esta garantía se materializa mediante certificados de garantía de origen, documentos oficiales que acreditan que se ha producido energía renovable equivalente a tu consumo.

¿Es real?

El sistema de certificados garantiza que por cada kWh que consumes, existe un kWh de producción renovable en algún lugar. Sin embargo, la electricidad que llega físicamente a tu enchufe proviene de la red general, donde se mezcla toda la energía producida independientemente de su origen.

Contratar energía verde es una forma de apoyar las renovables porque estás financiando su producción. Cuantos más consumidores demanden electricidad verde, más rentable será producirla y más instalaciones renovables se construirán. No es un placebo, pero tampoco significa que tu casa funcione literalmente con un panel solar identificable.

Comercializadoras verdes

Existen comercializadoras especialmente orientadas a la energía verde. Som Energia es una cooperativa pionera donde los socios son dueños y participan en las decisiones. Holaluz ofrece electricidad 100% renovable con un modelo de negocio tradicional. Factor Energía también tiene ofertas verdes competitivas. Y muchas otras comercializadoras, incluso las grandes, ofrecen al menos alguna tarifa con garantía de origen renovable.

Reclamar a la comercializadora

Si tienes un problema con tu comercializadora, debes seguir un proceso ordenado para conseguir que te atiendan y resuelvan el asunto.

Pasos

El proceso de reclamación debe empezar siempre por los canales internos de la empresa. Contacta primero con atención al cliente, ya sea por teléfono o por escrito, exponiendo el problema. Si no te resuelven o no te atienden adecuadamente, presenta una reclamación formal por escrito, dejando constancia de la fecha y el contenido. La comercializadora tiene un plazo de un mes para responderte. Si no responden o su respuesta no te satisface, el siguiente paso es acudir a Consumo de tu comunidad autónoma. Y para cantidades significativas o casos especialmente graves, puedes recurrir a la vía judicial.

Qué puedes conseguir

Una reclamación bien fundamentada puede conseguir la corrección de facturas erróneas con el reembolso correspondiente, la devolución de cobros indebidos con los intereses que procedan, la cancelación de servicios que nunca solicitaste, y la anulación de contratos que se firmaron de forma fraudulenta o mediante engaño.

Consejos prácticos

Para cerrar, te dejo algunas recomendaciones concretas que te ayudarán a relacionarte mejor con las comercializadoras y a sacar el máximo partido a tu derecho de elección.

Antes de contratar

Compara siempre varias ofertas antes de decidirte, usando el comparador de la CNMC como referencia. Lee detenidamente la letra pequeña, prestando especial atención a permanencia, condiciones de subida de precio y servicios adicionales. Calcula el coste anual total, no solo el precio del kWh, porque el término de potencia también cuenta. Y desconfía de ofertas agresivas que lleguen por teléfono o a tu puerta, porque rara vez son las mejores del mercado.

Claimeet recomienda

Una vez al año, entra en el comparador oficial de la CNMC (comparador.cnmc.gob.es) con una factura reciente en la mano. Introduce tus datos reales de consumo y mira si hay ofertas mejores que la tuya actual. Es gratis, tardas 5 minutos y puedes ahorrarte cientos de euros al año.

Durante el contrato

Una vez que has contratado, no te olvides de tu suministro. Revisa las facturas cada mes para detectar errores o cambios de precio. Compara periódicamente tu tarifa con las ofertas actuales del mercado, porque las condiciones cambian y puede que haya opciones mejores que cuando contrataste. Y ejerce tus derechos reclamando cualquier irregularidad sin aceptar abusos.

Al cambiar

Cuando decidas cambiar de comercializadora, recuerda que no necesitas avisar a la antigua porque la nueva se encarga de todo el trámite. Guarda documentación del cambio por si surgieran problemas. Y verifica la primera factura de la nueva comercializadora para asegurarte de que aplican las condiciones que te ofrecieron.

Conclusión

El mercado energético español te ofrece múltiples opciones entre las que elegir, y las comercializadoras compiten activamente por conseguir tu contrato. Tienes poder de elección y debes usarlo a tu favor. Compara ofertas antes de contratar, preferiblemente usando el comparador oficial de la CNMC. Si encuentras una opción mejor, cambia sin miedo porque es gratis, no implica cortes y es muy sencillo. Y si tienes problemas, reclama porque la ley te protege.

Una buena elección de comercializadora puede ahorrarte cientos de euros al año. No te conformes con lo primero que te ofrezcan ni con la empresa que te viene de serie. Dedica un poco de tiempo a comparar y elige la opción que mejor se ajuste a tus necesidades y prioridades.

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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