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La póliza de seguros

La póliza es el documento que recoge tu contrato de seguro. Entenderla es fundamental para saber qué tienes cubierto, qué exclusiones existen y cómo actuar si necesitas reclamar. Muchos problemas con las aseguradoras se deben a que el cliente no conocía realmente el contenido de su póliza.

Qué es la póliza

La póliza es mucho más que un simple papel. Es el documento legal que define todos tus derechos y obligaciones como asegurado, así como los de la aseguradora. Leerla y entenderla es el primer paso para estar bien protegido.

Definición

La póliza es el documento que formaliza el contrato de seguro entre tú (como tomador o asegurado) y la compañía aseguradora. Es la prueba de la existencia del seguro y el texto que define exactamente qué está cubierto y qué no. Si hay discrepancia entre lo que te dijo el comercial y lo que pone en la póliza, prevalece lo que está escrito.

Contenido

Una póliza de seguros completa debe incluir varios elementos esenciales. Debe identificar a las partes del contrato, describir el objeto del seguro (qué se está asegurando), enumerar los riesgos cubiertos y las exclusiones, establecer las primas y la forma de pago, fijar la duración y las condiciones de renovación, y recoger tanto las condiciones generales como las particulares. Todo esto forma un conjunto que debes conservar y consultar cuando tengas dudas.

Partes de una póliza

Las pólizas de seguros se estructuran en varias partes diferenciadas. Conocer esta estructura te ayudará a encontrar la información que necesites cuando la busques.

Condiciones generales

Las condiciones generales son las mismas para todos los clientes que contratan ese mismo tipo de seguro con esa aseguradora. Definen el marco general del contrato, las definiciones de términos, los procedimientos de reclamación y las exclusiones generales. Suelen venir en un folleto o documento extenso que muchas veces no se lee porque parece letra pequeña, pero contiene información muy importante.

Condiciones particulares

Las condiciones particulares son las específicas de tu contrato individual. Aquí figuran tus datos personales, los datos del bien asegurado (la casa, el coche, etc.), las coberturas concretas que has contratado, los capitales asegurados para cada cobertura, las franquicias aplicables y la prima que pagas. Este es el documento personalizado que resume lo esencial de tu seguro.

Condiciones especiales

Si has negociado pactos adicionales con la aseguradora o has contratado ampliaciones de cobertura, estos acuerdos se recogen en condiciones especiales. Pueden modificar o ampliar las condiciones generales para adaptarse a tus necesidades específicas. Si existen, deben adjuntarse a la póliza y formar parte del contrato.

Figuras del contrato

En un contrato de seguro pueden intervenir diferentes personas con roles distintos. Es importante distinguir quién es quién para saber quién tiene qué derechos y obligaciones.

Tomador

El tomador es quien contrata el seguro y asume la obligación de pagar las primas. Es la persona que firma el contrato con la aseguradora. Puede ser la misma persona que el asegurado o puede ser alguien diferente que contrata un seguro para proteger a otra persona o un bien ajeno.

Asegurado

El asegurado es la persona o cosa sobre la que recae el riesgo cubierto por el seguro. En un seguro de vida, el asegurado es la persona cuya vida se asegura. En un seguro de hogar, el asegurado es la vivienda. El asegurado puede coincidir con el tomador o ser diferente.

Beneficiario

El beneficiario es quien tiene derecho a recibir la indemnización cuando se produce el siniestro. En los seguros de daños, normalmente es el propio asegurado o el propietario del bien. En los seguros de vida, es la persona o personas que designes para cobrar si falleces. Puedes cambiar los beneficiarios en cualquier momento, salvo que se hayan designado como irrevocables.

Ejemplo práctico

Un padre contrata un seguro de vida para proteger a sus hijos. En este caso, el tomador es el padre, que contrata y paga las primas. El asegurado también es el padre, ya que es su vida la que está asegurada. Y los beneficiarios son los hijos, que cobrarán el capital si el padre fallece durante la vigencia del seguro.

Elementos esenciales

Todo contrato de seguro gira en torno a unos elementos básicos que determinan qué cubre, cuánto cubre y cuánto cuesta. Estos elementos deben quedar claramente definidos en la póliza.

Riesgo asegurado

El riesgo es el evento cubierto por el seguro, es decir, lo que puede pasar y que activaría la cobertura si ocurre. Debe ser un evento incierto, ya que nadie asegura lo que es seguro que va a pasar. Los riesgos cubiertos deben estar claramente definidos en la póliza, junto con las exclusiones que delimitan qué situaciones no están cubiertas.

Prima

La prima es el precio del seguro, lo que pagas a la aseguradora a cambio de la protección. Puede pagarse de forma mensual, trimestral, semestral o anual. Normalmente incluye impuestos y recargos adicionales. Si no pagas la prima, el seguro puede quedar suspendido o cancelado, dependiendo de las condiciones del contrato.

Capital asegurado

El capital asegurado es la cantidad máxima que la aseguradora pagará si hay un siniestro. Puede haber diferentes capitales para diferentes coberturas dentro de la misma póliza. Por ejemplo, un seguro de hogar puede tener 150.000 euros de capital para el continente, 50.000 para el contenido y 300.000 para responsabilidad civil. También puede haber límites por siniestro o límites anuales.

Franquicia

La franquicia es la cantidad que pagas tú de tu bolsillo en cada siniestro antes de que la aseguradora empiece a pagar. Si tienes una franquicia de 100 euros y sufres un daño de 500, tú pagas los primeros 100 y la aseguradora paga los 400 restantes. Las franquicias sirven para reducir la prima, pero implican que asumes parte del riesgo.

Coberturas típicas

Las coberturas de una póliza definen qué situaciones están protegidas. Varían según el tipo de seguro, pero hay algunas que se repiten en los productos más comunes.

Según el tipo de seguro

En el seguro de hogar las coberturas típicas incluyen daños al continente (la estructura física), al contenido (muebles y objetos), responsabilidad civil frente a terceros y servicios de asistencia urgente como cerrajería o fontanería.

En el seguro de coche la cobertura obligatoria es la responsabilidad civil. Opcionalmente puedes añadir daños propios, robo, incendio, rotura de lunas y asistencia en carretera.

En el seguro de salud las coberturas habituales son hospitalización, consultas médicas, pruebas diagnósticas y atención de urgencias, pudiendo variar según la póliza concreta.

Coberturas opcionales

Además de las coberturas básicas, muchos seguros ofrecen coberturas opcionales que puedes añadir pagando un suplemento. La defensa jurídica cubre los gastos de abogados si necesitas reclamar. La asistencia especial amplía los servicios básicos. Y las coberturas ampliadas extienden la protección a situaciones que no entran en el seguro básico.

Exclusiones

Tan importante como saber qué cubre tu seguro es saber qué NO cubre. Las exclusiones son situaciones que quedan expresamente fuera de la cobertura, aunque aparentemente podrían entrar en ella.

Qué son

Las exclusiones son cláusulas que especifican situaciones, causas o circunstancias que el seguro no cubre aunque el resultado sea un daño que normalmente estaría cubierto. Por ejemplo, un seguro de hogar puede cubrir incendios pero excluir los incendios provocados intencionadamente por el asegurado.

Exclusiones típicas

Hay exclusiones que aparecen en casi todas las pólizas. Los daños intencionados causados por el propio asegurado nunca se cubren. Los eventos de guerra o terrorismo suelen excluirse, aunque el Consorcio de Compensación de Seguros puede cubrir los actos terroristas. Los fenómenos extraordinarios pueden estar excluidos o tener cobertura específica. El desgaste normal por uso no es un siniestro. Y las actividades de riesgo específicas pueden requerir declaración previa o quedar excluidas.

Importancia

Lee siempre las exclusiones de tu póliza. Son tan importantes como las coberturas porque definen los límites reales de tu protección. Muchos conflictos con aseguradoras nacen de que el asegurado no sabía que su caso estaba excluido. Antes de contratar, revisa las exclusiones y pregunta lo que no entiendas.

Claimeet recomienda

Antes de firmar cualquier seguro, pide que te marquen las exclusiones en el documento. Si el agente no sabe dónde están o te dice que "no te preocupes por eso", busca otra aseguradora.

Duración y renovación

Los contratos de seguro tienen una vigencia determinada y unas reglas sobre su renovación que conviene conocer.

Duración

La duración habitual de un contrato de seguro es de un año, aunque puede ser diferente según el tipo de producto. La póliza indica la fecha de inicio y de vencimiento del contrato. Durante ese período, tanto tú como la aseguradora estáis vinculados por las condiciones pactadas.

Renovación

La mayoría de seguros se renuevan automáticamente si ninguna de las partes comunica lo contrario. Para evitar la renovación, debes avisar con cierta antelación, normalmente uno o dos meses antes del vencimiento. Al renovar, la aseguradora puede proponer cambios en las condiciones o en la prima, que deberá comunicarte con la suficiente antelación para que puedas decidir.

No renovación

La aseguradora también puede decidir no renovar tu póliza. Debe avisarte con la antelación establecida, pero no está obligada a darte motivos (salvo que sea por razones discriminatorias prohibidas). Si no quieren renovarte, busca otra aseguradora antes de que expire la cobertura.

Modificación de la póliza

Las condiciones de tu seguro pueden cambiar a lo largo del tiempo, ya sea porque tú lo necesitas o porque la aseguradora lo propone.

Durante la vigencia

Durante la vigencia del contrato, puedes solicitar modificaciones como añadir o quitar coberturas, cambiar capitales asegurados o actualizar datos. Estos cambios requieren el acuerdo de ambas partes y normalmente implican un ajuste de la prima. Se documentan mediante un suplemento a la póliza original.

Al renovar

El momento de la renovación es una oportunidad para revisar las condiciones. Si la aseguradora propone cambios que no te convienen, puedes negociar, aceptar o simplemente no renovar y buscar otra compañía. Es el momento de valorar si tus necesidades han cambiado y si el seguro sigue siendo adecuado.

Suplementos

Un suplemento es un documento que modifica las condiciones de la póliza original. Puede añadir coberturas, cambiar capitales, actualizar datos o incorporar pactos especiales. Guarda siempre los suplementos junto con la póliza original, ya que forman parte del contrato.

Derechos del tomador/asegurado

Como parte del contrato de seguro, tienes una serie de derechos que la aseguradora debe respetar.

Información

Tienes derecho a recibir la póliza completa con todas las condiciones, generales y particulares. La aseguradora debe informarte de manera clara y comprensible sobre qué está cubierto, qué está excluido y cuáles son tus obligaciones. También debe comunicarte cualquier cambio en las condiciones del contrato.

Cancelación

Puedes cancelar el seguro al vencimiento sin penalización, avisando con la antelación que establezca la póliza. En algunos seguros contratados a distancia, tienes un derecho de desistimiento de 14 días desde la contratación. Y si la aseguradora incumple gravemente sus obligaciones, puedes resolver el contrato anticipadamente.

Indemnización

Cuando se produce un siniestro cubierto, tienes derecho a cobrar la indemnización correspondiente en un plazo razonable. Si la aseguradora se retrasa más de tres meses desde la comunicación del siniestro, devenga intereses de demora del 20% anual a tu favor. Y si no estás de acuerdo con la resolución, tienes derecho a reclamar.

Obligaciones del tomador

El contrato de seguro también te impone obligaciones que debes cumplir para que la cobertura sea efectiva.

Pago de la prima

La obligación más básica es pagar la prima en las fechas acordadas. Si no pagas, el seguro puede quedar suspendido (dejas de estar cubierto temporalmente) o extinguido (el contrato termina). Normalmente hay un período de gracia de un mes durante el cual puedes pagar con algo de retraso sin perder la cobertura.

Declaración del riesgo

Al contratar, debes responder con veracidad a las preguntas que te haga la aseguradora sobre el riesgo. En un seguro de vida, debes informar de tu estado de salud. En un seguro de coche, de quién conducirá. Si ocultas información o mientes, la aseguradora puede negarse a pagar o reducir la indemnización cuando haya un siniestro.

🚨 Mentir al contratar = perder todo

Tienes problemas de espalda y los omites en el cuestionario de salud. Años después necesitas una operación de columna y reclamas al seguro. Resultado: denegado. Investigan, ven que mentiste, y además de no pagarte pueden anular toda la póliza y quedarse con las primas que has pagado. Si tienes antecedentes médicos, decláralos. Sí, la prima será más alta. Pero tendrás un seguro que realmente funciona cuando lo necesites.

Comunicación del siniestro

Si sufres un siniestro, debes comunicarlo a la aseguradora en el plazo establecido en la póliza, normalmente siete días. También debes facilitar toda la información que te pidan y evitar agravar los daños. El incumplimiento de estas obligaciones puede afectar a tu derecho a cobrar.

Interpretar la póliza

Cuando surge una duda sobre el contenido de la póliza, existen reglas legales que determinan cómo debe interpretarse.

Reglas de interpretación

La ley protege al asegurado cuando hay ambigüedad. En caso de duda, las cláusulas se interpretan a favor del asegurado. Las condiciones particulares prevalecen sobre las generales si hay contradicción entre ellas. Y las cláusulas que limitan los derechos del asegurado deben estar destacadas y firmadas específicamente para ser válidas.

Cláusulas oscuras

Si una cláusula de la póliza no se entiende bien o puede interpretarse de varias maneras, la interpretación que prevalece es la más favorable para el asegurado. Esto es así porque la póliza la redacta la aseguradora, que tiene la obligación de ser clara. Si no lo es, asume las consecuencias.

🧠 Hack de interpretación: la duda juega a tu favor

La póliza dice algo ambiguo y la aseguradora lo interpreta en su favor. Mal para ellos. La ley dice que las cláusulas confusas se interpretan a favor del asegurado. Si hay dos lecturas posibles, gana la que te beneficia a ti. Cuando te rechacen un siniestro con un argumento rebuscado, pregunta: "¿Dónde dice exactamente eso en la póliza?" Si no está claro, tienes un argumento de oro para reclamar.

Cláusulas abusivas

Algunas cláusulas pueden ser declaradas nulas por abusivas si crean un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes, si no fueron negociadas individualmente (como ocurre con todas las condiciones generales) y si no cumplieron los requisitos de transparencia. Una cláusula nula se tiene por no puesta, sin afectar al resto del contrato.

Guardar la póliza

La documentación del seguro debe conservarse con cuidado porque puede ser necesaria durante años.

Documentos a conservar

Guarda toda la documentación relacionada con tu seguro: la póliza original, las condiciones generales, las condiciones particulares, los suplementos si los hay, y los recibos de pago de las primas. Todo esto puede ser necesario si tienes que reclamar un siniestro o resolver cualquier duda sobre la cobertura.

Por cuánto tiempo

Conserva la documentación mientras el seguro esté vigente y durante varios años después de cancelarlo, por si surgieran reclamaciones posteriores. Como regla general, guarda todo al menos cinco años después de que termine el contrato, ya que es el plazo general de prescripción de las acciones derivadas del seguro.

Formato digital

Muchas aseguradoras ofrecen acceso online a tu póliza a través de su web o app. Esto es cómodo, pero no está de más guardar también una copia descargada en tu ordenador o en la nube por si hubiera problemas de acceso. El documento en papel sigue siendo perfectamente válido si lo prefieres.

Claimeet recomienda

Descarga tu póliza en PDF y guárdala en el móvil. Si tienes un siniestro en mitad de un viaje, tener la póliza accesible puede ahorrarte horas de gestiones telefónicas.

Consejos prácticos

Gestionar bien tu seguro desde la contratación hasta un posible siniestro puede marcar la diferencia entre estar bien protegido y llevarte sorpresas desagradables.

Al contratar

Lee todas las condiciones antes de firmar, prestando especial atención a las exclusiones. Pregunta todo lo que no entiendas y no te quedes con dudas. Compara varias ofertas, no solo por precio sino por coberturas. Y asegúrate de que lo que contratas es realmente lo que necesitas.

Durante la vigencia

Guarda la póliza en un lugar accesible donde puedas encontrarla fácilmente. Revisa anualmente si sigue siendo adecuada para tus circunstancias actuales. Comunica a la aseguradora cualquier cambio importante que pueda afectar al riesgo. Y paga las primas puntualmente para evitar problemas de cobertura.

Si hay siniestro

Avisa a la aseguradora dentro del plazo establecido. Consulta la póliza para confirmar que el siniestro está cubierto. Facilita toda la documentación e información que te pidan. Y si la resolución no te parece correcta, no la aceptes sin más: reclama siguiendo los cauces establecidos.

Para saber más

Conceptos del seguro

Seguros específicos

Reclamaciones

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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