Suministro de gas
El gas natural es uno de los suministros energéticos más utilizados en los hogares españoles, principalmente para calefacción, agua caliente y cocina. A diferencia de otros servicios, el mercado del gas ofrece libertad de elección de comercializadora, lo que permite buscar mejores precios pero también requiere entender cómo funciona el sistema para no caer en ofertas engañosas. Conocer tus derechos como consumidor de gas te ayudará a elegir bien, entender tu factura y reclamar cuando sea necesario.
En España, más de 8 millones de hogares tienen conexión de gas natural. El sector está liberalizado desde hace años, lo que significa que puedes elegir con qué empresa contratas el suministro. Sin embargo, esta libertad viene acompañada de cierta complejidad que conviene entender.
El mercado del gas
El mercado del gas natural en España ofrece dos opciones principales: el mercado regulado con precios fijados por el Gobierno y el mercado libre donde las comercializadoras fijan libremente sus tarifas. Entender las diferencias es fundamental para elegir bien.
Mercado regulado: la Tarifa de Último Recurso (TUR)
La Tarifa de Último Recurso (TUR) es el precio regulado por el Gobierno para consumidores domésticos con bajo consumo. Está pensada como una opción de referencia para quienes no quieren o no pueden negociar en el mercado libre.
Para poder acogerte a la TUR debes cumplir ciertos requisitos. El principal es que tu consumo anual no supere los 50.000 kWh (unos 5.000 metros cúbicos de gas aproximadamente), lo que cubre holgadamente a la inmensa mayoría de hogares. También debes tener un contador de menos de 4 bar de presión, que es lo habitual en instalaciones domésticas.
El precio de la TUR lo fija el Ministerio para la Transición Ecológica y se revisa trimestralmente en función del coste de la materia prima y otros factores. Solo unas pocas empresas, llamadas Comercializadoras de Último Recurso (CUR), pueden ofrecer esta tarifa. Actualmente son Gas Natural, Iberdrola, Endesa, EDP y un par más.
La TUR ofrece estabilidad y protección: el precio es público, las condiciones están reguladas y tienes la certeza de que no te están cobrando más de lo establecido. A cambio, puede que no sea la opción más barata del mercado en determinados momentos.
Mercado libre
En el mercado libre, las comercializadoras fijan sus propios precios y condiciones. Cualquier consumidor puede elegir contratar en el mercado libre, independientemente de su nivel de consumo.
El mercado libre ofrece múltiples opciones: precios fijos (pagas lo mismo por kWh durante todo el contrato), precios indexados (el precio varía según el mercado mayorista), tarifas planas (pagas una cantidad fija al mes), ofertas combinadas con electricidad, entre otras.
La ventaja del mercado libre es que puedes encontrar ofertas más baratas que la TUR, especialmente si comparas bien. El inconveniente es que requiere dedicar tiempo a comparar, las ofertas pueden ser engañosas (precio muy bajo el primer año que sube mucho después) y no tienes la protección del regulador.
Consejos para elegir en el mercado libre: Compara el precio total, no solo el del kWh: suma el término fijo y el variable. Pregunta si hay permanencia y qué penalización tiene la cancelación anticipada. Lee la letra pequeña sobre revisiones de precio. Usa los comparadores oficiales como el de la CNMC para tener una referencia fiable.
La factura del gas
Entender tu factura de gas es esencial para verificar que te cobran correctamente y detectar posibles errores o abusos.
Estructura de la factura
La factura del gas tiene dos componentes principales más algunos conceptos adicionales.
Término fijo: Es una cantidad que pagas cada mes simplemente por tener el suministro disponible, aunque no consumas nada de gas. Cubre los costes de la infraestructura de red (gasoductos, estaciones de regulación) y la disponibilidad del servicio. El término fijo depende de la presión de tu instalación y del tipo de peaje de acceso, pero para instalaciones domésticas normales suele estar en torno a 4-6 euros mensuales.
Término variable (energía): Es lo que pagas por el gas que efectivamente consumes. Se mide en kWh (kilovatios hora), no en metros cúbicos, aunque el contador mida en metros cúbicos y después se convierta a kWh aplicando un factor de conversión. El precio por kWh es el elemento principal que varía entre comercializadoras y tarifas.
Otros conceptos: La factura también incluye el alquiler del contador (si es de la distribuidora), el Impuesto Especial de Hidrocarburos y el IVA, que en el gas es del 21% (tipo general).
Lectura del contador
El consumo que aparece en tu factura se basa en la lectura del contador. Existen varios métodos de lectura.
La lectura real la realiza un empleado de la distribuidora que acude periódicamente a leer tu contador, o se obtiene automáticamente si tienes un contador con telelectura. Es la más fiable porque refleja tu consumo real.
La lectura estimada se utiliza cuando no es posible obtener una lectura real (el contador está en un lugar de difícil acceso, no había nadie en casa). La empresa estima tu consumo basándose en tu histórico. Estas estimaciones deben regularizarse posteriormente cuando se disponga de una lectura real.
La autolectura te permite comunicar tú mismo la lectura del contador a través de la web, app o teléfono de tu comercializadora. Es una buena forma de evitar estimaciones incorrectas.
Problemas frecuentes
Los problemas más habituales con el suministro de gas se relacionan con la facturación, aunque también pueden surgir incidencias técnicas que es importante saber gestionar.
Factura anormalmente alta
Recibir una factura de gas muy superior a lo habitual es motivo de preocupación, pero antes de reclamar conviene analizar las posibles causas.
Aumento real del consumo: ¿Ha hecho más frío que otros años? En invierno, una ola de frío puede disparar el consumo de calefacción. Compara con las temperaturas del mismo período del año anterior.
Regularización de estimaciones: Si has tenido varias facturas estimadas y ahora hay una lectura real, puede aparecer una regularización importante. Si las estimaciones fueron bajas, ahora te cobran la diferencia.
Error de lectura: El lector puede haberse equivocado al anotar los dígitos. Compara la lectura de la factura con la de tu contador.
Fuga de gas: Aunque menos frecuente que las fugas de agua, una fuga de gas también puede aumentar el consumo. Además, supone un peligro de seguridad. Si sospechas una fuga, llama inmediatamente al servicio de emergencias de gas.
Qué hacer:
- Compara con facturas de períodos similares.
- Verifica la lectura comparando con tu contador.
- Descarta fugas (si huele a gas, llama a emergencias).
- Si crees que hay error, reclama aportando documentación.
Estimaciones incorrectas
Si la empresa estima tu consumo de forma sistemática por encima o por debajo de lo real, el resultado son facturas que no reflejan tu uso efectivo.
Facilita autolecturas regularmente para evitar que se acumulen estimaciones. Si la estimación es claramente incorrecta y genera una factura muy diferente de tu consumo real, reclama aportando tu lectura del contador.
Las estimaciones deben regularizarse cuando hay una lectura real. Si te han cobrado de más, te devolverán el exceso. Si te han cobrado de menos, te reclamarán la diferencia.
Corte de suministro
El corte de gas es una medida extrema que solo puede aplicarse en determinadas circunstancias y siguiendo un procedimiento establecido.
Motivos legítimos de corte:
- Impago prolongado de facturas, siempre con preaviso suficiente.
- Peligro para la seguridad de personas o bienes.
- Fraude o manipulación del contador.
- Finalización del contrato a petición del usuario.
Procedimiento ante impago: La empresa no puede cortarte el gas de un día para otro. Debe enviarte avisos previos, darte un plazo para pagar o fraccionar la deuda y respetar las protecciones especiales si eres consumidor vulnerable.
Consumidores vulnerables: El bono social eléctrico (no existe uno específico de gas, pero sí el bono social térmico) protege a determinados consumidores frente al corte. Si estás en situación de vulnerabilidad, infórmate de las protecciones disponibles.
Cambio de comercializadora
Una de las ventajas del mercado liberalizado es que puedes cambiar de comercializadora cuando quieras para buscar mejores condiciones.
Tu derecho a cambiar
Puedes cambiar de comercializadora de gas en cualquier momento. El cambio no supone corte de suministro, la nueva comercializadora se encarga de toda la gestión, normalmente no hay penalización (salvo que tengas permanencia) y el proceso tarda unas 2-3 semanas.
Cómo hacer el cambio
El proceso es sencillo. Primero, elige una nueva comercializadora comparando ofertas. Necesitarás tu CUPS (Código Universal de Punto de Suministro, que aparece en tu factura), los datos del titular y una factura reciente.
Contacta con la nueva comercializadora y facilítales los datos. Ellos se encargan de todo: comunicar a la antigua comercializadora, coordinar el cambio con la distribuidora y activar tu nuevo contrato.
Recibirás una última factura de tu antigua comercializadora hasta la fecha del cambio. A partir de ahí, facturas de la nueva.
Precauciones importantes
Antes de cambiar, asegúrate de que conoces todas las condiciones. Lee si hay permanencia: algunas ofertas muy atractivas incluyen un compromiso de permanencia de 12 meses con penalización por cancelación anticipada.
Compara precios reales: no te quedes solo con el precio del kWh. Suma término fijo y término variable para ver el coste total. Algunas ofertas tienen término fijo muy alto que compensa un kWh bajo.
Pregunta por las condiciones de revisión: ¿el precio es fijo durante todo el contrato o puede cambiar? ¿Cuándo y con qué preaviso?
Desconfía de las llamadas comerciales agresivas: si te llaman insistiendo en que cambies, pide documentación escrita antes de decidir nada.
🚨 La trampa del "te llamamos de tu compañía": no lo son
Te llaman diciendo "somos de su compañía de gas, le llamamos para ofrecerle un descuento". Mentira. Tu compañía ya sabe tus datos y no te llama así. Son comerciales de otra empresa que simulan ser la tuya para que bajes la guardia. Nunca des datos por teléfono. Si de verdad quieres cambiar, cuelga, busca el comparador de la CNMC y decide tú con calma. El 90% de esas ofertas telefónicas son peores que lo que ya tienes.
Bono social térmico
El bono social térmico es una ayuda económica para hogares vulnerables destinada a compensar los gastos de calefacción, sea cual sea el combustible que utilicen.
Qué es y quién puede recibirlo
Es un pago único anual que reciben automáticamente los beneficiarios del bono social eléctrico. No hay que solicitarlo específicamente para gas: si tienes reconocido el bono social de electricidad, recibirás también el bono térmico.
Cuantía
El importe del bono social térmico depende de dos factores: la zona climática donde se ubica tu vivienda (más frío, más ayuda) y el grado de vulnerabilidad reconocido (vulnerable, vulnerable severo o en riesgo de exclusión social).
Las cuantías oscilan entre 25 y 123,94 euros anuales según estos criterios. El pago se realiza mediante transferencia bancaria, normalmente en el primer trimestre del año.
Cómo recibirlo
Si ya tienes el bono social eléctrico, no tienes que hacer nada: el bono térmico se abona automáticamente. Si crees que cumples los requisitos para el bono social eléctrico y no lo tienes, solicítalo a tu comercializadora de electricidad.
Seguridad del gas
El gas natural es seguro si se utiliza correctamente, pero requiere respetar ciertas normas de seguridad y realizar inspecciones periódicas.
Inspecciones obligatorias
Las instalaciones de gas deben ser inspeccionadas periódicamente por un instalador autorizado. Para instalaciones domésticas, la inspección es obligatoria cada 5 años.
La inspección verifica que todos los elementos de la instalación (tuberías, llaves, conexiones, aparatos) están en buen estado y cumplen la normativa. Si se detectan defectos, el instalador te indicará qué debes corregir y en qué plazo.
Como usuario, tienes la obligación de permitir el acceso para estas inspecciones y de corregir los defectos detectados. Si no pasas la inspección, la distribuidora puede proceder al corte del suministro.
Qué hacer si hueles a gas
El gas natural es inodoro, pero se le añade un odorizante característico (mercaptano) precisamente para que puedas detectar fugas. Si hueles a gas, actúa con rapidez pero sin pánico.
Pasos a seguir:
- No enciendas ni apagues nada eléctrico: ni luces, ni interruptores, ni enchufes. Una chispa podría provocar una explosión.
- Abre ventanas para ventilar el espacio.
- Cierra la llave de paso del gas si puedes acceder a ella con seguridad.
- Sal del edificio y aléjate de la zona.
- Llama a emergencias (112) o al número de emergencias de gas de tu distribuidora desde fuera del edificio.
🛡️ Modo supervivencia: ni el móvil dentro
Hueles a gas. Tu instinto es llamar al 112 inmediatamente. Error. Incluso el móvil puede generar una chispa al hacer la llamada. Sal primero, llama después. Y no pulses ningún interruptor, ni para encender ni para apagar: es cuando más chispa puede saltar. La secuencia correcta es: abrir ventanas, cerrar llave de paso si puedes, salir, y ya fuera llamar. Parece exagerado, pero el gas acumulado explota.
Nunca subestimes un olor a gas. Aunque la fuga sea pequeña, el gas puede acumularse y alcanzar concentraciones peligrosas.
Mantenimiento de calderas y aparatos
Las calderas de gas y otros aparatos (calentadores, cocinas) requieren mantenimiento para funcionar con seguridad y eficiencia.
Se recomienda una revisión anual de la caldera por un profesional autorizado. Esta revisión incluye la comprobación de la combustión, la limpieza de quemadores y filtros, la verificación de los sistemas de seguridad y el ajuste de parámetros.
Un buen mantenimiento no solo garantiza la seguridad sino que mejora la eficiencia del aparato, lo que se traduce en menor consumo y menor factura.
El contador
El contador de gas mide tu consumo y es fundamental para la facturación. Conocer cómo funciona y cuáles son tus derechos te ayudará a detectar problemas.
Propiedad y alquiler
En la gran mayoría de casos, el contador es propiedad de la distribuidora. Tú pagas un alquiler mensual que aparece en tu factura (normalmente entre 0,50 y 1,50 euros al mes). La distribuidora es responsable de su mantenimiento y sustitución cuando sea necesario.
En instalaciones antiguas o casos especiales, el contador puede ser propiedad del usuario. En ese caso, eres responsable de su mantenimiento y verificación.
Acceso para lecturas
La distribuidora tiene derecho a acceder a tu contador para realizar lecturas. Debe avisar con antelación razonable y, si el contador está dentro de tu vivienda, coordinar una cita.
Si no es posible el acceso, la factura se basará en estimaciones. Para evitarlo, muchas empresas ofrecen la posibilidad de facilitar autolecturas.
Verificación del contador
Si sospechas que tu contador mide incorrectamente, puedes solicitar su verificación.
La distribuidora enviará un técnico para comprobar el contador. Si está defectuoso, lo sustituirán y te compensarán por el exceso o defecto de facturación. Si funciona correctamente, normalmente tendrás que pagar el coste de la verificación.
Averías y emergencias
Las averías en el suministro de gas pueden ser molestas o peligrosas según su naturaleza. Saber cómo actuar en cada caso es importante.
Servicio de emergencias
Las distribuidoras de gas disponen de un servicio de emergencias disponible las 24 horas del día, todos los días del año. El número suele aparecer en tu factura y en la web de la distribuidora. La llamada es gratuita.
Llama a emergencias si hueles a gas o sospechas una fuga, si hay un corte de suministro no previsto, si detectas alguna anomalía en tu instalación o contador.
Responsabilidades ante averías
La responsabilidad sobre las averías depende de dónde se produzcan.
La distribuidora es responsable de la red general de gasoductos, las acometidas hasta tu vivienda, el contador (si es suyo) y los problemas de presión en la red.
Tú eres responsable de la instalación interior de tu vivienda, desde el contador hacia dentro: tuberías internas, llaves, conexiones a aparatos. También de los aparatos de gas (caldera, calentador, cocina) y su mantenimiento.
Si tienes una avería en tu instalación interior, debes contratar a un instalador autorizado para repararla. La distribuidora no se hace cargo de estas reparaciones.
Instalación de gas nueva
Si tu vivienda no tiene conexión de gas y quieres instalarla, el proceso implica varios pasos y un coste significativo.
Proceso de instalación
- Consulta la disponibilidad: verifica que hay red de gas en tu zona contactando con la distribuidora.
- Solicita presupuesto: la distribuidora te indicará el coste de la acometida (llevar el gas hasta tu vivienda).
- Contrata la instalación interior: un instalador autorizado diseñará y ejecutará la instalación dentro de tu vivienda.
- Inspección inicial: antes de dar de alta el suministro, un inspector verificará que la instalación cumple la normativa.
- Alta del suministro: superada la inspección, podrás contratar con una comercializadora.
Costes
Los costes de una instalación nueva incluyen los derechos de acometida (llevar el gas hasta tu contador, que paga la distribuidora pero suele repercutir parcialmente), la instalación interior (tuberías, llaves, conexiones, que pagas tú íntegramente) y el alta del contador.
El coste total puede variar mucho según la complejidad de la instalación y la distancia a la red principal. Pide varios presupuestos antes de decidir.
Diferencia entre distribuidora y comercializadora
Una fuente frecuente de confusión es no distinguir entre distribuidora y comercializadora. Son empresas diferentes con funciones distintas.
La distribuidora
La distribuidora se encarga de la infraestructura física: los gasoductos, las estaciones de regulación, las acometidas, los contadores. Garantiza que el gas llegue físicamente a tu vivienda.
No puedes elegir distribuidora: viene determinada por tu ubicación geográfica. En cada zona hay una única distribuidora con la que tratar para cuestiones técnicas.
Las distribuidoras principales en España son Nedgia (grupo Naturgy), Nortegas, Madrileña Red de Gas y Redexis.
La comercializadora
La comercializadora es la empresa que te vende el gas. Se encarga de la facturación, la atención comercial y la gestión de tu contrato.
Sí puedes elegir comercializadora: hay decenas de opciones en el mercado libre, además de las comercializadoras de último recurso si optas por la TUR.
Cuando tienes un problema de facturación, reclamas a la comercializadora. Cuando tienes un problema técnico (fuga, corte, contador), reclamas a la distribuidora (aunque puedes contactar a través de tu comercializadora).
Reclamaciones
Si tienes un problema con tu suministro de gas que no consigues resolver directamente, dispones de varios mecanismos de reclamación.
A la comercializadora
Para problemas de facturación, precios, condiciones contractuales o atención comercial, reclama primero a tu comercializadora.
Contacta con su servicio de atención al cliente, expón tu problema y solicita una solución. Si no te resuelven, presenta una reclamación formal por escrito. Guarda copia de todo.
A la distribuidora
Para problemas técnicos (cortes, presión, contador, averías en la red), reclama a la distribuidora. Puedes hacerlo directamente o a través de tu comercializadora.
A organismos oficiales
Si la empresa no te resuelve el problema, puedes escalar a organismos oficiales.
La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) supervisa el sector energético y puede intervenir en conflictos entre consumidores y empresas. Tiene un servicio de atención al consumidor energético.
La OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) de tu ayuntamiento puede mediar y derivar tu caso a arbitraje si procede.
El Defensor del Pueblo puede investigar la actuación de las empresas y de los organismos reguladores si consideras que no te han atendido correctamente.
Consejos prácticos
Para ahorrar en gas
Claimeet recomienda
Antes de cambiar de comercializadora por una oferta telefónica, pide que te envíen las condiciones por email y compáralas con el comparador oficial de la CNMC. Muchas ofertas "irresistibles" tienen letra pequeña que las hace peores que la TUR.
Ajusta la temperatura: cada grado que subas el termostato supone un incremento significativo del consumo. Una temperatura de 19-21°C durante el día y 15-17°C por la noche es suficiente para la mayoría de hogares.
Mantén la caldera: una caldera bien mantenida consume menos. La revisión anual no es solo por seguridad, también por eficiencia.
Aísla la vivienda: el mejor ahorro es el que no necesitas hacer. Un buen aislamiento de ventanas, puertas y paredes reduce drásticamente la necesidad de calefacción.
Usa programador: calentar la casa cuando no hay nadie es tirar el dinero. Un programador permite encender la calefacción solo cuando se necesita.
Si tienes problemas
Identifica el responsable: antes de reclamar, determina si el problema es de facturación (comercializadora) o técnico (distribuidora). Reclamar al sitio correcto acelera la solución.
Guarda documentación: facturas, contratos, comunicaciones. Te serán imprescindibles si necesitas escalar la reclamación.
Reclama por escrito: las llamadas telefónicas pueden resolver problemas sencillos, pero para cuestiones importantes, deja siempre constancia escrita.
Conoce tus derechos: saber qué puedes exigir te da seguridad al reclamar.
Conclusión
El suministro de gas natural está liberalizado, lo que te da libertad para elegir comercializadora pero también te obliga a comparar y estar atento para no pagar de más.
Puedes optar por la seguridad de la Tarifa de Último Recurso o buscar ofertas en el mercado libre. En cualquier caso, entiende tu factura, compara precios totales (no solo el kWh) y no te dejes engañar por ofertas que parecen muy buenas pero esconden permanencia o subidas de precio.
La seguridad es fundamental: respeta las inspecciones obligatorias, mantén tu caldera y actúa rápidamente si hueles a gas. Y si tienes problemas que no consigues resolver con la empresa, recuerda que la CNMC y las oficinas de consumo están para ayudarte.