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Tarjetas bancarias

Las tarjetas son herramientas de pago esenciales en la vida moderna. Casi todo el mundo tiene al menos una, y cada vez más comercios, tanto físicos como online, las aceptan como forma de pago preferente. Conocer los distintos tipos de tarjetas, sus costes reales y tus derechos te ayudará a usarlas con seguridad, evitar sobreendeudamiento y reclamar cuando haya problemas.

Tipos de tarjetas

El mercado ofrece varios tipos de tarjetas con características muy diferentes. Elegir la adecuada para cada situación puede ahorrarte dinero y evitarte problemas.

Tarjeta de débito

La tarjeta de débito es la más sencilla y segura. Cuando pagas con ella, el dinero sale directamente de tu cuenta corriente en el momento. No hay crédito, no hay aplazamiento, no hay intereses: solo gastas lo que tienes disponible en tu cuenta.

Es la opción ideal para los gastos cotidianos: supermercado, gasolina, comercios, pequeños pagos. Al no existir la posibilidad de gastar más de lo que tienes, eliminas el riesgo de sobreendeudamiento. Si tu saldo es cero, la tarjeta simplemente no funciona.

La mayoría de bancos incluyen una tarjeta de débito gratuita con la cuenta corriente. Es el estándar básico que todos deberíamos tener como tarjeta principal.

Tarjeta de crédito

Con una tarjeta de crédito, el banco te presta dinero temporalmente cada vez que la usas. En lugar de salir el dinero de tu cuenta al instante, el banco paga por ti y luego te pasa la factura, normalmente a fin de mes.

Si pagas el total de la factura cuando llega, no te cobran intereses: has usado un préstamo gratuito de unas semanas. Pero si no puedes pagar el total y aplazas el saldo, empiezas a pagar intereses sobre lo que debes. Estos intereses pueden ser elevados, especialmente en tarjetas que ofrecen aplazamiento "fácil".

Cada tarjeta de crédito tiene un límite de crédito asignado, que es la cantidad máxima que puedes deber. Este límite depende de tu perfil económico y de la política del banco.

Las tarjetas de crédito son útiles para gastos imprevistos, reservas de hotel, alquiler de coches, o situaciones donde necesitas un colchón de seguridad. Pero requieren disciplina: si no pagas el total cada mes, los intereses se acumulan rápidamente.

Tarjeta de crédito revolving

Las tarjetas revolving son un tipo especial (y peligroso) de tarjeta de crédito. En lugar de pagar el total a fin de mes, pagas una cuota fija mensual que puede ser muy pequeña: 50, 100 o 150 euros independientemente de lo que hayas gastado. El resto del saldo se aplaza y genera intereses altísimos.

Claimeet recomienda

Si tienes una tarjeta revolving con un TAE por encima del 20%, calcula cuánto has pagado en total frente a lo que debías originalmente. Podrías tener derecho a que declaren el contrato nulo por usura y recuperar miles de euros.

Son extremadamente peligrosas porque la cuota fija suele cubrir apenas los intereses, con lo que la deuda real apenas baja o incluso crece. Puedes acabar debiendo más de lo que gastaste originalmente, atrapado en un ciclo de deuda del que es muy difícil salir.

Los tribunales españoles han declarado nulas muchas de estas tarjetas por usurarias. Si tienes una, revisa tu situación y valora reclamar.

Tarjeta prepago

La tarjeta prepago funciona como un monedero digital: primero cargas una cantidad de dinero y luego la vas gastando. Cuando se agota el saldo, la tarjeta deja de funcionar hasta que la recargues.

No está vinculada directamente a tu cuenta bancaria, así que si la pierdes o te la roban, el daño máximo es el saldo que tuvieras cargado. No hay riesgo de sobreendeudamiento porque no puedes gastar más de lo que has cargado.

Son muy útiles para viajes al extranjero (cargas euros y evitas sorpresas), para controlar el gasto (cargas un presupuesto semanal y no lo superas), o para dar a menores que empiezan a manejar dinero con cierta independencia.

Tarjeta virtual

Una tarjeta virtual es simplemente un número de tarjeta sin el plástico físico. Solo existe digitalmente: un número, una fecha de caducidad y un CVV que puedes usar para compras online.

La ventaja de seguridad es enorme: si el número se ve comprometido en una brecha de datos, puedes desactivarlo instantáneamente desde la app del banco y generar uno nuevo. Algunos bancos permiten crear tarjetas virtuales de un solo uso, que caducan después de la primera compra.

Para compras online habituales, usar una tarjeta virtual en lugar de tu tarjeta física principal añade una capa de protección muy recomendable.

Costes de las tarjetas

Las tarjetas pueden tener varios costes asociados. Conocerlos te ayudará a comparar ofertas y a evitar sorpresas.

Cuota anual

Muchos bancos cobran una cantidad fija por tener la tarjeta activa, normalmente anual aunque puede ser mensual o trimestral. Esta cuota puede ir desde cero en tarjetas básicas de bancos online hasta más de 100 euros en tarjetas premium con ventajas añadidas.

Antes de contratar, pregunta cuánto cuesta la tarjeta al año. Si no vas a usar las ventajas premium (seguros de viaje, acceso a salas VIP, cashback), probablemente no te compense pagar por ellas.

Comisión por uso

Algunas tarjetas cobran una pequeña cantidad por cada operación que realizas. Es más común en tarjetas prepago o en ciertos productos específicos. Revisa las condiciones porque estos pequeños cargos se acumulan si usas mucho la tarjeta.

Intereses por aplazamiento

Si tienes tarjeta de crédito y aplazas el pago del saldo, pagas intereses. Los bancos expresan estos intereses de dos formas:

  • TIN (Tipo de Interés Nominal): El porcentaje que aplican a la deuda. No incluye comisiones ni otros costes.
  • TAE (Tasa Anual Equivalente): Lo que realmente pagas, incluyendo comisiones y la capitalización de intereses. Es la cifra que debes mirar para comparar.

Un TAE del 20% significa que si debes 1.000 euros durante un año, pagarás unos 200 euros en intereses. Las tarjetas revolving pueden tener TAEs del 25-27% o más, lo que las hace extremadamente caras.

Comisión por retirada de efectivo

Sacar dinero del cajero con tarjeta de crédito suele tener comisión, típicamente un porcentaje del importe con un mínimo. Además, los intereses empiezan a contar desde el día de la retirada, no desde fin de mes. Sacar efectivo con tarjeta de crédito es muy caro.

Con tarjeta de débito, sacar dinero en cajeros de tu banco es gratuito. En cajeros de otros bancos pueden cobrarte comisión, y en el extranjero casi seguro que la hay.

Comisión por cambio de divisa

Cuando pagas en una moneda distinta al euro, el banco te cobra una comisión por el cambio. Puede ser un porcentaje (1-3%) más un diferencial desfavorable respecto al tipo de cambio oficial.

Para viajes fuera de la zona euro, busca tarjetas específicas sin comisiones por cambio de divisa. Algunos bancos online las ofrecen y pueden ahorrarte bastante dinero.

Tarjetas revolving: el peligro

Las tarjetas revolving merecen un apartado específico porque son uno de los productos financieros más perjudiciales para el consumidor. Miles de personas en España están atrapadas en deudas impagables por culpa de estas tarjetas.

Cómo funcionan

En una tarjeta revolving, cada mes pagas una cuota fija que eliges tú (o que te sugiere el banco): por ejemplo, 100 euros. Si gastas más de 100 euros, la diferencia se financia automáticamente. Si gastas menos, el exceso sirve para ir pagando la deuda anterior.

El problema está en los intereses: suelen rondar el 20-27% TAE o incluso más. Con cuotas pequeñas, lo que pagas cada mes cubre apenas los intereses generados, y la deuda principal apenas baja. Puedes acabar pagando durante años sin reducir apenas lo que debes.

Ejemplo práctico del problema

Imagina que gastas 2.000 euros con una revolving al 25% TAE y pones una cuota de 100 euros mensuales. El primer mes, unos 40 euros de tu cuota van a intereses y solo 60 euros reducen la deuda. El segundo mes, igual. Al cabo de un año, habrás pagado 1.200 euros y todavía deberás unos 1.500 euros. Y si has seguido usando la tarjeta mientras tanto, la deuda puede haber crecido en lugar de bajar.

Señales para identificarlas

Los bancos y financieras no siempre las llaman "revolving". Estas son señales de alarma que indican que una tarjeta puede ser de este tipo:

  • "Tarjeta fácil" o nombres que sugieren comodidad de pago
  • "Cuota fija cómoda" que tú eliges
  • "Paga lo que puedas" cada mes
  • Intereses TAE superiores al 20%
  • Financiación automática de todo lo que gastas
  • Ofertas por correo sin que las hayas solicitado

Qué hacer si tienes una

Si ya tienes una tarjeta revolving y estás pagando, evalúa tu situación:

  1. Calcula cuánto debes realmente pidiendo un certificado de deuda al banco. Compara lo que has pagado con lo que todavía debes.

  2. Intenta cancelar la deuda de golpe si tienes ahorros, o aumenta la cuota todo lo que puedas para pagar más capital y menos intereses.

  3. Valora si los intereses son usurarios. El Tribunal Supremo ha establecido que intereses muy superiores al normal del mercado pueden ser nulos. Consulta con un abogado o una asociación de consumidores.

  4. Deja de usar la tarjeta inmediatamente. No añadas más deuda mientras intentas salir.

Jurisprudencia favorable

El Tribunal Supremo español ha dictado varias sentencias declarando nulas tarjetas revolving cuyos intereses superaban notablemente el interés normal del dinero en operaciones similares. La sentencia de 4 de marzo de 2020 estableció criterios claros para determinar cuándo el interés es usurario.

Si tu tarjeta tiene un TAE muy alto (por encima del 20-22%), podrías tener derecho a que declaren el contrato nulo y a recuperar los intereses pagados de más. Hay despachos de abogados especializados en estas reclamaciones, muchos con sistema de honorarios vinculados al éxito.

🚨 La trampa del "paga lo que puedas": cómo convertir 2.000€ en 8.000€

La cuota de 100€ al mes suena cómoda hasta que descubres que 40€ van a intereses y solo 60€ reducen tu deuda. Con un TAE del 25%, puedes estar pagando durante 7 años y seguir debiendo dinero. Si tu tarjeta tiene un TAE por encima del 20%, probablemente sea usuraria. Miles de sentencias lo confirman. No sigas pagando: reclama.

Seguridad en las tarjetas

Las tarjetas manejan dinero, y donde hay dinero hay intentos de fraude. Conocer las medidas de seguridad y cómo usarlas correctamente te protege.

El PIN

El PIN es el código secreto de cuatro dígitos que protege tu tarjeta. Es tu primera línea de defensa.

  • Nunca lo compartas con nadie, ni siquiera con el banco. El banco nunca te pedirá el PIN completo.
  • No lo apuntes junto a la tarjeta ni en el móvil de forma obvia.
  • Cámbialo periódicamente si tu banco lo permite, y siempre si sospechas que alguien lo ha visto.
  • Cubre el teclado al teclearlo en cajeros y datáfonos. Es la medida más efectiva contra mirones y cámaras ocultas.

El CVV

El CVV (Card Verification Value) es el código de tres cifras que aparece en el reverso de la tarjeta. Se usa exclusivamente para compras online o telefónicas, donde no hay que teclear PIN.

  • Solo para compras online que tú inicies en webs de confianza.
  • No lo des por teléfono salvo que hayas sido tú quien ha llamado al comercio.
  • Nunca lo des por email ni respondiendo a mensajes. Los bancos legítimos no te lo pedirán así.

🧠 Hack anti-phishing: la regla de oro

Tu banco NUNCA te pedirá el PIN completo ni el CVV por teléfono, email o SMS. Nunca. Jamás. Cero. Si alguien dice ser del banco y te pide estos datos, es un estafador. Da igual lo convincente que suene, da igual si "te llaman desde el número oficial" (se puede falsificar). Cuelga y llama tú al número que aparece en tu tarjeta física. Siempre.

Compras online seguras

Internet es territorio de oportunidades para los estafadores. Protégete siguiendo estas pautas:

  • Solo webs de confianza con https (candado en la barra de direcciones) y reputación verificable.
  • Usa tarjeta virtual o prepago siempre que puedas. Si el número se filtra, el daño es limitado.
  • Activa notificaciones de cada compra para detectar usos no autorizados al instante.
  • Revisa los cargos frecuentemente, especialmente después de comprar en sitios nuevos.
  • Desconfía de ofertas increíbles que solo puedes pagar con tarjeta. Si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente sea fraude.

Pago contactless

El pago contactless (sin contacto) permite pagar acercando la tarjeta al terminal sin necesidad de introducirla ni teclear PIN para importes pequeños (hasta 50 euros normalmente).

Es cómodo pero implica un riesgo: si te roban la cartera, pueden hacer pequeños pagos sin conocer tu PIN. Cada banco establece un límite diario de operaciones contactless, pero aun así podrían hacerte varios cargos antes de que lo detectes.

Si no usas habitualmente el contactless o prefieres mayor seguridad, puedes desactivarlo desde la app de tu banco o pidiendo una funda bloqueadora de señal.

Autenticación reforzada (3D Secure)

La normativa europea (PSD2) exige autenticación reforzada para compras online. Además de los datos de la tarjeta, debes confirmar la operación mediante un segundo factor: un código SMS, la app del banco, tu huella digital, etc.

Esta medida ha reducido enormemente el fraude online. Si un comercio te cobra sin pedirte esta verificación adicional y resulta ser fraude, la responsabilidad recae sobre el comercio o el banco, no sobre ti.

Problemas frecuentes

Estos son los problemas más comunes con tarjetas bancarias y cómo actuar en cada caso.

Cargos no reconocidos

Revisando tu extracto encuentras un cargo que no reconoces. Antes de alarmarte, considera estas posibilidades:

  • Nombre comercial diferente: A veces el cargo aparece con el nombre de la empresa matriz o del procesador de pagos, no del comercio donde compraste.
  • Compra olvidada: Revisa si compraste algo esos días que no recuerdas.
  • Suscripción o pago recurrente: Puede ser la renovación de un servicio que contrataste hace tiempo.
  • Compra de un familiar si compartes la tarjeta.

Si después de investigar confirmas que no es tuyo, actúa rápido:

  1. Comunícalo al banco inmediatamente por teléfono y después por escrito.
  2. El banco debe investigar y, mientras tanto, puede bloquear preventivamente ese comercio.
  3. Si fue fraude, deben devolverte el dinero salvo que demuestren negligencia grave por tu parte.

Robo o pérdida de la tarjeta

Si pierdes la tarjeta o te la roban, cada segundo cuenta porque podrían estar usándola.

  1. Bloquea la tarjeta inmediatamente desde la app del banco, la web, o llamando al teléfono de emergencias. Todos los bancos tienen servicio 24 horas.
  2. Denuncia a la policía si fue robo. Necesitarás el número de denuncia para reclamaciones posteriores.
  3. Comunica al banco formalmente por escrito después del bloqueo telefónico.
  4. Revisa los movimientos para identificar cargos fraudulentos anteriores al bloqueo.
  5. Reclama los cargos no autorizados con la documentación necesaria.

Clonación de tarjeta (skimming)

El skimming consiste en copiar los datos de tu tarjeta mediante dispositivos instalados en cajeros o datáfonos manipulados. Con esos datos, los delincuentes fabrican una copia de tu tarjeta.

Para protegerte:

  • Vigila los cajeros antes de usarlos. Si algo parece suelto, superpuesto o fuera de lugar, no lo uses.
  • Cubre siempre el PIN al teclearlo. Incluso si clonan la banda magnética, sin el PIN no pueden hacer mucho.
  • Prefiere cajeros de dentro de las oficinas bancarias, más difíciles de manipular que los de la calle.
  • Revisa tus cargos frecuentemente para detectar usos fraudulentos rápidamente.

Phishing y fraudes online

Los estafadores intentan que les des tus datos de tarjeta mediante emails, SMS o llamadas que suplantan a tu banco u otras entidades. Es el famoso phishing.

Reglas de oro:

  • Tu banco nunca te pedirá el PIN completo ni el CVV por teléfono, email o SMS.
  • No hagas clic en enlaces de mensajes sospechosos. Si dudas, entra directamente en la web del banco tecleando la dirección.
  • Ante cualquier duda, cuelga y llama tú al número oficial del banco que aparece en tu tarjeta o su web.

💡 Si te estafan, el banco responde. En abril de 2025, el Tribunal Supremo condenó a Ibercaja a devolver 56.474€ a un cliente víctima de SIM swapping, una técnica donde los estafadores duplican tu tarjeta SIM para recibir los códigos de verificación. La sentencia dejó claro que el banco no puede escudarse en que "el cliente dio sus datos": si el fraude fue sofisticado y el sistema de seguridad del banco falló, la responsabilidad es suya. Reclama siempre.

Responsabilidad por fraude

La normativa europea de servicios de pago establece claramente quién es responsable en caso de operaciones fraudulentas. Conocer estas reglas te protege.

Tu responsabilidad máxima

Si hay operaciones fraudulentas antes de que bloquees la tarjeta tras el robo o pérdida:

  • Máximo 50 euros de tu bolsillo, salvo que hayas actuado con negligencia grave o fraude.
  • Negligencia grave sería, por ejemplo, haber apuntado el PIN junto a la tarjeta, haber dado tus datos a un estafador evidente, o tardar mucho en comunicar la pérdida.
  • Si el banco no tenía autenticación reforzada implementada, tu responsabilidad es cero aunque hubiera negligencia.

Responsabilidad del banco

El banco es responsable de las operaciones fraudulentas en estos casos:

  • Después de que comunicaras la pérdida o robo: 0 euros de tu bolsillo.
  • Por fallo de seguridad del banco: si sus sistemas fueron hackeados, tú no pagas.
  • Por suplantación (phishing) cuando el engaño fue sofisticado: generalmente devuelven porque se considera que caer en un fraude elaborado no es negligencia grave.
  • Sin autenticación reforzada: si la operación se realizó sin el segundo factor de verificación que exige la normativa.

🛡️ Modo blindaje: si te estafan, el banco paga

La ley es clara: tu responsabilidad máxima por fraude es 50€, y solo si actuaste con negligencia grave. Si el banco no tenía autenticación reforzada (el código SMS o la app), tu responsabilidad es cero. El Supremo ya ha condenado a bancos a devolver más de 50.000€ por SIM swapping. Si te dicen "usted dio sus datos", responde: "demuéstrenlo". Y reclama.

Cómo reclamar operaciones fraudulentas

Si has sido víctima de fraude con tu tarjeta, sigue estos pasos:

  1. Bloquea la tarjeta inmediatamente, sin esperar a confirmar nada. Primero protege, luego investiga.

  2. Comunica al banco el fraude por escrito (además del teléfono inicial). Detalla los cargos que no reconoces.

  3. Denuncia a la policía para documentar que has sido víctima de un delito. Guarda el número de denuncia.

  4. Presenta reclamación formal al banco pidiendo la devolución de los cargos fraudulentos. Adjunta la denuncia y cualquier prueba que tengas.

  5. Si el banco rechaza, escala al Banco de España. Para operaciones de pago, el plazo de respuesta del banco es de 15 días hábiles.

  6. Vía judicial si nada funciona. La normativa está claramente de tu lado en casos de fraude.

Reclamar problemas con tarjetas

El procedimiento de reclamación sigue los mismos pasos que para otros productos bancarios, pero con plazos específicos para operaciones de pago.

Al banco (Servicio de Atención al Cliente)

Es el primer paso obligatorio. Presenta tu reclamación por escrito detallando el problema, ya sea fraude, cargos indebidos, comisiones injustificadas o cualquier otro.

Para operaciones de pago (cargos con tarjeta), el banco tiene 15 días hábiles para responder. Para otras cuestiones relacionadas con la tarjeta (comisiones, condiciones), el plazo general es de un mes.

Guarda siempre el número de referencia y la fecha de presentación.

Al Banco de España

Si el Servicio de Atención al Cliente no resuelve o no contesta en plazo, puedes reclamar al Banco de España. Necesitas acreditar que ya reclamaste al banco primero.

El Banco de España estudiará tu caso y emitirá un informe. Aunque no es vinculante, la mayoría de bancos acatan sus resoluciones.

Vía judicial

Para ciertos problemas es necesario o conveniente acudir a los tribunales:

  • Tarjetas revolving usurarias: Para que declaren nulo el contrato y te devuelvan los intereses pagados de más.
  • Fraudes que el banco no reconoce: Si el banco se niega a devolverte el dinero alegando negligencia por tu parte.
  • Reclamaciones de cantidad: Si quieres recuperar importes significativos con intereses.

Para cantidades hasta 2.000 euros puedes usar el procedimiento monitorio sin abogado ni procurador.

Cancelar una tarjeta

Tienes derecho a cancelar cualquier tarjeta cuando quieras. El banco no puede obligarte a mantenerla.

Tus derechos

  • Cancelar cuando quieras sin esperar a la fecha de renovación.
  • Sin coste por la cancelación en sí misma (pueden cobrarte el saldo pendiente si es de crédito, pero no por el acto de cancelar).
  • Que dejen de cobrarte la cuota anual desde el momento de la cancelación, o que te devuelvan la parte proporcional si la habías pagado por adelantado.

Antes de cancelar

Si vas a cancelar una tarjeta, asegúrate de:

  • Pagar el saldo pendiente si es tarjeta de crédito. No puedes cancelar con deuda.
  • Cambiar los pagos recurrentes (suscripciones, servicios) a otra tarjeta para que no fallen.
  • Guardar confirmación escrita de la cancelación por si hubiera problemas posteriores.

Procedimiento

  1. Llama al banco para comunicar que quieres cancelar.
  2. Confirma por escrito (email, carta) para que quede constancia.
  3. Pide confirmación escrita de que la tarjeta ha sido cancelada.
  4. Destruye el plástico cortándolo en trozos, especialmente el chip y la banda magnética.

Consejos prácticos

Al elegir tarjeta

Antes de solicitar una tarjeta nueva, evalúa estas cuestiones:

  • Compara los costes reales: Cuota anual, comisiones por uso, intereses si vas a aplazar, comisiones por cambio de divisa si viajas.
  • Evita las revolving: Son trampas de deuda. Si te ofrecen "cuota cómoda" o "paga lo que puedas", desconfía.
  • Lee las condiciones completas: No te quedes con el folleto publicitario, pide el contrato y léelo.
  • Valora si realmente la necesitas: Para la mayoría de personas, una tarjeta de débito es suficiente. El crédito solo si tienes disciplina para pagar siempre a fin de mes.

Al usar la tarjeta

Durante el uso diario de tu tarjeta:

Claimeet recomienda

Activa las notificaciones instantáneas de tu tarjeta desde la app del banco. Sabrás al momento si alguien hace un cargo que no es tuyo, y podrás bloquear antes de que hagan más daño.

  • Activa las alertas de cada operación. Así sabrás al instante si alguien usa tu tarjeta sin tu conocimiento.
  • Revisa los cargos al menos semanalmente. Cuanto antes detectes un problema, más fácil es resolverlo.
  • No des datos por teléfono o email no solicitados. Si alguien te llama diciendo que es del banco, cuelga y llama tú al número oficial.
  • Controla el gasto con tarjeta de crédito. Mantén siempre capacidad de pagar el total a fin de mes para no pagar intereses.

Ante problemas

Si surge cualquier problema con tu tarjeta:

  • Actúa rápido, especialmente en casos de fraude o pérdida. Cada minuto cuenta.
  • Bloquea primero, investiga después. Si sospechas algo raro, bloquea la tarjeta preventivamente. Puedes desbloquearla si resulta ser una falsa alarma.
  • Documenta todo: Fechas, horas, nombres de las personas con las que hables, números de referencia.
  • Reclama siempre por escrito además de por teléfono. El papel (o el email) deja constancia.

Para saber más

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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