Volver

Calefacción

La calefacción es uno de los mayores gastos del hogar durante los meses fríos y genera numerosos conflictos, especialmente en comunidades de propietarios con calefacción central. Tus derechos y obligaciones varían significativamente según el tipo de sistema (individual o comunitario) y tu situación (propietario o inquilino). Conocer estas diferencias te ayudará a gestionar mejor este suministro esencial, resolver problemas y reclamar cuando sea necesario.

En España conviven distintos sistemas de calefacción: calderas individuales de gas, bombas de calor, sistemas eléctricos y la tradicional calefacción central de los edificios. Cada uno tiene sus particularidades legales y prácticas que conviene entender.

Tipos de calefacción

El tipo de calefacción que tengas determina tus derechos, obligaciones y opciones de reclamación. Las dos grandes categorías son la calefacción individual y la central o comunitaria.

Calefacción individual

En un sistema individual, cada vivienda dispone de su propio equipo de generación de calor, independiente del resto del edificio. Esto te da pleno control sobre cuándo encenderla, a qué temperatura mantener la vivienda y cuánto gastas.

Los sistemas individuales más comunes son la caldera de gas (el más extendido para viviendas con acceso a gas natural), la bomba de calor (que también sirve como aire acondicionado en verano), los radiadores eléctricos (de mayor consumo pero sin coste de instalación de gas) y las estufas de pellets (cada vez más populares por su bajo coste de combustible y carácter renovable).

La ventaja principal de la calefacción individual es la autonomía: tú decides cuándo y cuánto calentar, y pagas solo lo que consumes. La desventaja es que toda la responsabilidad de mantenimiento y reparación recae sobre ti (o sobre tu casero si estás de alquiler).

Calefacción central (comunitaria)

En muchos edificios, especialmente los construidos antes de los años 90, existe una caldera central que proporciona calefacción a todas las viviendas. Este sistema implica una gestión colectiva a través de la comunidad de propietarios.

La calefacción central tiene ventajas importantes. Las instalaciones centralizadas suelen ser más eficientes que muchas calderas individuales pequeñas. El mantenimiento se reparte entre todos los vecinos, reduciendo el coste individual. Y el calor es más estable porque la caldera funciona de forma continua durante los horarios programados.

Pero también tiene inconvenientes significativos. Tienes menos control: la comunidad decide los horarios de encendido y la temperatura objetivo. Pagas tu parte aunque no uses la calefacción (por ejemplo, si pasas mucho tiempo fuera). Y pueden surgir conflictos entre vecinos con necesidades térmicas diferentes.

Calefacción central: funcionamiento y conflictos

Si vives en un edificio con calefacción central, hay varias cuestiones que debes conocer porque generan frecuentes disputas.

Cómo funciona

En un sistema de calefacción central, una o varias calderas ubicadas normalmente en el sótano o en un cuarto de instalaciones calientan agua que circula por las tuberías del edificio hasta los radiadores de cada vivienda.

La comunidad de propietarios decide, normalmente en junta, los horarios de funcionamiento (por ejemplo, de 7 a 10 de la mañana y de 18 a 23 horas), la temperatura objetivo del agua de impulsión, las fechas de inicio y fin de la temporada de calefacción y las condiciones para encendidos extraordinarios (olas de frío fuera de temporada).

Cada vecino puede regular el calor que entra en su vivienda mediante válvulas en los radiadores, pero no puede encender o apagar la calefacción de forma independiente. Si la caldera está apagada porque no es hora de funcionamiento, no tienes calor aunque lo necesites.

Reparto de costes

Tradicionalmente, el coste de la calefacción central se repartía entre los vecinos según su coeficiente de participación en la comunidad, el mismo que se usa para la cuota ordinaria. Esto significaba que pagabas lo mismo usaras mucho o poco la calefacción.

Este sistema generaba inequidades: un vecino muy friolero que mantuviera todos los radiadores abiertos a tope pagaba lo mismo que otro que apenas usara la calefacción. Para corregir esto, la normativa europea ha impuesto la individualización del consumo.

Obligación de individualizar: La Directiva Europea de Eficiencia Energética (EED) obliga a los edificios con calefacción central a instalar sistemas que permitan medir el consumo individual de cada vivienda. Esto puede hacerse mediante contadores de energía térmica en cada vivienda o repartidores de costes en cada radiador.

Con estos sistemas, el coste de la calefacción se reparte de forma más justa: hay una parte fija (por el mantenimiento de la instalación y las pérdidas del sistema) y una parte variable según el consumo real de cada vivienda.

🛡️ Modo ahorro: si no tienes repartidores, exígelos

¿Tu comunidad sigue repartiendo la calefacción por coeficiente aunque tú cierres los radiadores? La ley obliga a individualizar el consumo desde 2020. Si tu edificio no tiene contadores o repartidores en los radiadores, la comunidad está incumpliendo la normativa. Proponlo en junta: la inversión se amortiza rápido porque la gente deja de derrochar cuando paga lo que gasta. Y si hay oposición, recuerda que es obligatorio por ley europea.

Conflictos habituales

La calefacción central es fuente constante de disputas vecinales.

Horarios de encendido: Algunos vecinos quieren más horas de calefacción y otros menos. Los que trabajan de noche pueden necesitar calor durante el día, mientras que la mayoría prefiere horarios diurnos. Resolver estos conflictos requiere negociación en la junta de propietarios.

Temperatura: Las personas mayores suelen necesitar más calor que las jóvenes. Los pisos bajos y orientados al norte son más fríos que los áticos orientados al sur. Encontrar una temperatura que satisfaga a todos es difícil.

Temporada: ¿Cuándo se enciende y cuándo se apaga? Si septiembre viene frío, ¿se adelanta el encendido? Si marzo es suave, ¿se apaga antes? Cada decisión puede generar debate.

Reparto de costes: Incluso con contadores individuales, algunos vecinos cuestionan si el reparto es justo. Los bajos argumentan que pierden calor por el suelo. Los áticos dicen que su techo da al exterior. Las viviendas interiores se benefician del calor de las vecinas.

Cómo reclamar en la comunidad

Si tienes un problema con la calefacción central, el cauce es la comunidad de propietarios.

Primer paso: comunica el problema al presidente de la comunidad o al administrador. Puede ser algo puntual que se resuelva ajustando la caldera o revisando tu radiador.

Segundo paso: si el problema persiste o es una cuestión de fondo (horarios, temperatura, reparto), propón incluirlo en el orden del día de la siguiente junta de propietarios.

En junta: expón tu posición, escucha a los demás y busca consensos. Muchas decisiones sobre calefacción requieren mayoría simple de los asistentes a la junta.

Si no se resuelve: si la comunidad toma decisiones que consideras contrarias a la ley o a los estatutos, puedes impugnarlas judicialmente. Pero antes, valora si merece la pena el conflicto o es preferible una solución negociada.

Calefacción individual: responsabilidades

Con calefacción individual tienes más control pero también más responsabilidad.

Si eres propietario

Como propietario de una vivienda con calefacción individual, eres responsable del sistema completo: la caldera o equipo de generación de calor, la instalación (tuberías, radiadores, válvulas), el mantenimiento preventivo (revisiones periódicas), las reparaciones cuando algo falla y la sustitución cuando el equipo llega al final de su vida útil.

También eres responsable de la seguridad: las calderas de gas requieren inspecciones periódicas obligatorias, y cualquier fallo que cause daños a terceros es tu responsabilidad.

Si eres inquilino

Como inquilino, tu responsabilidad es más limitada.

Tus obligaciones:

  • Usar el sistema de forma correcta, siguiendo las instrucciones.
  • Realizar el pequeño mantenimiento rutinario (purgar radiadores, rellenar presión si es necesario).
  • Avisar al propietario de cualquier avería o funcionamiento anómalo.
  • Pagar el consumo de energía (gas, electricidad) salvo que el contrato diga otra cosa.

Obligaciones del propietario:

  • Entregar la vivienda con el sistema de calefacción funcionando.
  • Reparar las averías importantes que no se deban a mal uso.
  • Sustituir la caldera si llega al final de su vida útil.
  • Realizar las revisiones obligatorias de seguridad.

Quién paga las reparaciones

La distinción entre qué paga el inquilino y qué paga el propietario no siempre es clara y genera muchos conflictos.

Paga el propietario:

  • Reparaciones por desgaste normal de uso.
  • Sustitución de la caldera si está amortizada.
  • Reparaciones mayores (cambio de radiadores, tuberías).
  • Averías preexistentes o derivadas de defectos de la instalación.

Paga el inquilino:

  • Pequeño mantenimiento rutinario.
  • Averías causadas por mal uso o negligencia.
  • Reparaciones menores de escasa cuantía.

Zona gris: Hay reparaciones que pueden discutirse. Por ejemplo, si se rompe la bomba de la caldera, ¿es desgaste normal (propietario) o podría haberse evitado con mejor mantenimiento (inquilino)? En caso de duda, el Código Civil favorece al inquilino: las reparaciones necesarias para mantener la vivienda habitable corresponden al arrendador.

Qué hacer si el propietario no repara

Si tu calefacción no funciona y el propietario no la repara, tienes varias opciones.

1. Comunicación formal: Envía un escrito (email con acuse de recibo, burofax) describiendo el problema y solicitando la reparación. Da un plazo razonable (15-30 días según la urgencia).

2. Reparación y descuento: Si el propietario no actúa, puedes encargar tú la reparación y descontar el coste del alquiler. Para hacer esto con seguridad, el problema debe ser urgente, debes haber comunicado previamente al propietario y haber dado plazo para actuar, y la reparación debe ser razonable en coste.

🧠 Hack del descuento: repara y resta del alquiler

Llevas un mes sin calefacción en pleno enero. El casero no contesta. Tienes derecho a reparar y descontar del alquiler, pero hazlo bien: primero, comunicación escrita (email o burofax) dando 15 días de plazo. Segundo, si no actúa, contrata la reparación tú y guarda la factura. Tercero, descuenta el importe de la factura del siguiente alquiler y adjunta copia. El artículo 21.3 de la LAU te ampara. Si el casero protesta, la ley está de tu lado.

3. Reducción de renta: Mientras la calefacción no funcione, la vivienda no cumple las condiciones pactadas. Puedes negociar una reducción del alquiler proporcional a la pérdida de habitabilidad.

4. Resolución del contrato: Si la falta de calefacción hace la vivienda inhabitable y el propietario no lo soluciona, puedes resolver el contrato por incumplimiento del arrendador. Esto te permite marcharte sin penalización.

Mantenimiento de calderas

El mantenimiento de la caldera es importante tanto por seguridad como por eficiencia.

Revisión anual recomendada

Se recomienda que un profesional autorizado revise la caldera una vez al año, preferiblemente antes del inicio de la temporada de calefacción.

La revisión anual incluye la comprobación de la combustión (que queme correctamente y sin emisiones peligrosas), la limpieza de quemadores, filtros e intercambiador, la verificación de los sistemas de seguridad, el ajuste de parámetros para optimizar el rendimiento y la detección de posibles problemas antes de que se agraven.

Una caldera bien mantenida consume menos, dura más y es más segura.

Inspecciones obligatorias

Además del mantenimiento anual recomendado, las calderas de gas deben pasar inspecciones reglamentarias obligatorias.

La instalación completa de gas (no solo la caldera, también tuberías y conexiones) debe ser inspeccionada cada 5 años por un instalador autorizado. Si la inspección detecta defectos, tienes un plazo para corregirlos. Si no los corriges, la distribuidora de gas puede cortar el suministro.

El instalador que hace la inspección emite un certificado que debes conservar.

Eficiencia energética

Mejorar la eficiencia de tu calefacción reduce la factura y el impacto ambiental.

Certificado energético

Cuando compras o alquilas una vivienda, el vendedor o arrendador debe proporcionarte el certificado de eficiencia energética. Este documento clasifica la vivienda de la A (muy eficiente) a la G (muy poco eficiente) e incluye recomendaciones de mejora.

El certificado tiene en cuenta el aislamiento del edificio, el sistema de calefacción y refrigeración, el agua caliente y la iluminación. Una vivienda con calificación G puede consumir el doble o triple que una con calificación B para obtener el mismo confort térmico.

Ayudas para mejorar la eficiencia

Existen subvenciones para mejorar la eficiencia energética de las viviendas, incluyendo el cambio de calderas antiguas por modelos más eficientes o por sistemas renovables, la instalación de aislamiento en fachadas, cubiertas y ventanas, y la implantación de sistemas de control (termostatos inteligentes, válvulas termostáticas).

Las ayudas varían según la comunidad autónoma y el momento. Consulta los programas vigentes en tu región antes de acometer reformas importantes.

Consejos para ahorrar

Temperatura adecuada: Cada grado de más supone aproximadamente un 7% más de consumo. Una temperatura de 19-21°C durante el día y 15-17°C por la noche es suficiente para la mayoría de personas.

Aislamiento: Evita que el calor escape. Sella las rendijas de puertas y ventanas, usa burletes y cortinas gruesas. El aislamiento es la inversión con mejor retorno.

Purga de radiadores: El aire acumulado en los radiadores reduce su eficiencia. Púrgalos al inicio de cada temporada.

No tapar radiadores: Los muebles o cortinas delante de los radiadores impiden que el calor se distribuya. Deja espacio libre alrededor.

Programación: No calientes la casa cuando no hay nadie. Un termostato programable permite encender la calefacción poco antes de llegar y apagarla al salir.

Problemas frecuentes

Las averías y problemas de la calefacción siguen patrones comunes que conviene conocer.

La calefacción no calienta

Si los radiadores están tibios o fríos a pesar de que la caldera funciona, puede haber varias causas.

Aire en los radiadores: Es la causa más común. El aire acumulado impide que el agua caliente circule correctamente. Purga los radiadores abriendo el purgador (la válvula pequeña en la parte superior) hasta que salga agua en lugar de aire.

Presión baja: La caldera tiene un manómetro que indica la presión del circuito. Si está por debajo de 1 bar, puede ser necesario añadir agua al circuito. Consulta el manual de tu caldera para el procedimiento.

Termostato mal configurado: Comprueba que el termostato está encendido, programado correctamente y configurado a una temperatura superior a la actual de la vivienda.

Avería en la caldera: Si las causas anteriores no explican el problema, puede haber una avería. Llama a un técnico autorizado.

Ruidos en los radiadores

Los ruidos (burbujeos, golpeteos, silbidos) suelen indicar problemas en el circuito.

El burbujeo indica aire en el circuito, que se resuelve purgando. Los golpeteos pueden deberse a dilataciones térmicas de las tuberías o a problemas con la bomba de circulación. Los silbidos suelen indicar que alguna válvula está demasiado cerrada o hay obstrucciones.

Si los ruidos persisten después de purgar y ajustar válvulas, conviene que un técnico revise la instalación.

Fugas de agua

Una fuga en el circuito de calefacción requiere atención inmediata.

Cierra la llave del radiador o tramo afectado si puedes identificarlo. Recoge el agua para evitar daños mayores. Apaga la caldera si la fuga es importante. Llama a un fontanero para que repare la fuga antes de volver a usar el sistema.

Una fuga no reparada puede causar daños importantes en tu vivienda y en las de tus vecinos.

Olor a gas

Si tu calefacción es de gas y hueles a gas, es una emergencia.

No enciendas ni apagues nada eléctrico. Abre ventanas. Cierra la llave de paso del gas. Sal de la vivienda. Llama al 112 o al servicio de emergencias de gas desde fuera.

Nunca ignores un olor a gas. Aunque parezca leve, el gas puede acumularse hasta niveles peligrosos.

Derechos del consumidor

Tanto al contratar instalaciones como al solicitar reparaciones, tienes derechos como consumidor que debes conocer.

Al contratar instalaciones

Si contratas la instalación de un sistema de calefacción nuevo, tienes derecho a un presupuesto previo por escrito que detalle los trabajos y materiales. Solo deben cobrarte lo presupuestado salvo que haya imprevistos justificados y aceptados por ti. La instalación debe hacerla un profesional autorizado que emita el correspondiente certificado. Y tienes una garantía sobre el trabajo realizado (normalmente 1 año por la mano de obra, además de la garantía del fabricante sobre los equipos).

Al solicitar reparaciones

Cuando llamas a un técnico para una reparación, tienes derecho a conocer las tarifas de desplazamiento y mano de obra antes de que acuda. Si la reparación es significativa, a recibir un presupuesto antes de que comience el trabajo. A una factura detallada que especifique mano de obra, materiales y desplazamiento. A que te entreguen las piezas sustituidas si las pides. Y a una garantía de la reparación (3-6 meses es habitual).

Garantía de calderas

Las calderas nuevas tienen garantía del fabricante, normalmente entre 2 y 5 años según marca y modelo.

Para que la garantía sea válida, suele ser necesario que la instalación la haya hecho un instalador autorizado y que hagas los mantenimientos recomendados (normalmente revisión anual). Algunas marcas exigen que el mantenimiento lo haga su servicio técnico oficial para mantener la garantía.

Lee las condiciones de garantía al comprar la caldera y conserva toda la documentación (factura, certificado de instalación, informes de mantenimiento).

Reclamaciones

Si tienes un problema que no consigues resolver, dispones de varios mecanismos de reclamación según quién sea el responsable.

A instaladores y reparadores

Si un instalador o reparador ha hecho un trabajo defectuoso o te ha cobrado de más, reclama primero directamente a la empresa. Si no te resuelven, solicita la hoja de reclamaciones, presenta una queja en la OMIC de tu ayuntamiento y valora el arbitraje de consumo o la vía judicial según la cuantía.

En comunidad de propietarios

Si el problema es con la calefacción central, el cauce es la propia comunidad. Habla con el presidente o administrador y, si es necesario, lleva el tema a la junta. Si la comunidad toma decisiones ilegales o contrarias a los estatutos, puedes impugnarlas judicialmente.

Al propietario (si eres inquilino)

Si tu casero no cumple sus obligaciones de mantenimiento de la calefacción, comunícale el problema por escrito, dale un plazo razonable, y si no actúa, valora reparar y descontar del alquiler o reclamar judicialmente.

A la empresa de suministro

Si el problema está en el suministro de gas, reclama a la comercializadora (problemas de facturación) o a la distribuidora (problemas técnicos). Si no te resuelven, escala a la CNMC o a consumo.

Consejos según tu situación

Si eres propietario con calefacción individual

Claimeet recomienda

Programa la revisión de la caldera en septiembre, antes de que llegue el frío. En noviembre los técnicos están saturados de urgencias y tardan semanas en ir.

Haz la revisión anual antes de cada invierno, no esperes a que falle en plena ola de frío. Pasa las inspecciones obligatorias cada 5 años. Valora cambiar la caldera si tiene más de 15-20 años porque las nuevas son mucho más eficientes. Y guarda facturas de mantenimiento por si necesitas reclamar garantías.

Si vives en comunidad con calefacción central

Participa en las juntas de propietarios para influir en las decisiones. Si tu vivienda está en un extremo del edificio (bajo, ático, esquina) y pasa más frío que otras, propón estudiar el equilibrado del circuito. Si el reparto de costes te parece injusto, impulsa la instalación de contadores individuales.

Si eres inquilino

Lee bien el contrato de alquiler para saber quién paga qué. Comunica cualquier avería al propietario por escrito y guarda copia. No hagas reparaciones importantes sin avisar al propietario. Y si la calefacción no funciona y el propietario no actúa, conoce tus opciones (reparar y descontar, reducir renta, resolver contrato).

Conclusión

La calefacción es un elemento esencial de la vivienda que genera derechos y obligaciones diferentes según el sistema (individual o central) y tu situación (propietario o inquilino).

Con calefacción individual tienes pleno control pero también toda la responsabilidad. Con calefacción central dependes de decisiones colectivas pero compartes los costes de mantenimiento. Como propietario respondes del sistema; como inquilino, solo del uso correcto y el pequeño mantenimiento.

Mantén tu sistema en buen estado, respeta las inspecciones obligatorias y actúa rápido ante problemas de seguridad. Y si surgen conflictos que no puedes resolver directamente, conoce las vías de reclamación disponibles: la comunidad de propietarios, las oficinas de consumo o, en último caso, los tribunales.

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

Configuración de Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar el uso de la web, personalizar contenido y mostrarte publicidad relevante. Puedes aceptar todas las cookies o configurar tus preferencias. Más información

Preferencias de Cookies

Cookies Esenciales

Siempre activas

Necesarias para el funcionamiento básico del sitio. Incluyen cookies de sesión, autenticación y seguridad. No se pueden desactivar.

Cookies de Análisis

Nos ayudan a entender cómo interactúas con la web, qué páginas visitas y detectar posibles problemas técnicos. Usamos esta información para mejorar nuestros servicios.

Cookies de Marketing

Permiten mostrarte anuncios relevantes basados en tus intereses. También se utilizan para limitar el número de veces que ves un anuncio y medir la efectividad de las campañas.

Cookies Funcionales

Permiten funcionalidades mejoradas como recordar tus preferencias, idioma o región. Sin estas cookies, algunos servicios pueden no funcionar correctamente.

Ver Política de Cookies completa