Tipos de seguros
Los seguros son contratos que te protegen económicamente ante determinados riesgos. A cambio de una prima periódica, la aseguradora se compromete a indemnizarte si ocurre alguno de los eventos cubiertos por la póliza. Conocer los distintos tipos de seguros que existen te ayudará a elegir la protección adecuada para cada aspecto de tu vida.
Qué es un seguro
El seguro es uno de los mecanismos más antiguos de protección económica frente a la incertidumbre. Su funcionamiento básico es sencillo: muchas personas aportan pequeñas cantidades para crear un fondo común del que se paga a quienes sufren un siniestro.
Concepto básico
Un seguro es un contrato por el que tú pagas una prima (el precio del seguro) y, a cambio, la aseguradora se compromete a indemnizarte si ocurre el evento cubierto, que se denomina siniestro. La aseguradora puede cumplir su compromiso pagándote dinero, reparando el daño, prestándote un servicio o una combinación de estas opciones.
El seguro solo tiene sentido para riesgos inciertos, es decir, eventos que pueden ocurrir o no. Si el evento es seguro que va a pasar, no es asegurable. Por eso el seguro de vida cubre el fallecimiento (que es seguro) pero solo durante un período determinado, introduciendo así el elemento de incertidumbre.
Elementos clave
Todos los seguros comparten unos elementos fundamentales que conviene conocer. La prima es lo que pagas por el seguro, ya sea de forma mensual, trimestral o anual. El capital asegurado es la cantidad máxima que la aseguradora pagará si hay siniestro. La franquicia es la parte del daño que asumes tú de tu bolsillo en cada siniestro. El siniestro es el evento que activa la cobertura y te da derecho a reclamar. Y la póliza es el documento que recoge todas las condiciones del contrato.
Seguros obligatorios
Algunos seguros no son opcionales sino que la ley obliga a contratarlos. Esta obligatoriedad existe porque ciertos riesgos pueden afectar a terceras personas, y el legislador considera que debe garantizarse que habrá quien responda económicamente si se causa un daño.
Seguro del automóvil (RC)
El seguro de responsabilidad civil del automóvil es obligatorio para circular por vías públicas con cualquier vehículo a motor. Este seguro cubre los daños que puedas causar a otras personas o a sus bienes si tienes un accidente, con unos capitales mínimos muy elevados establecidos por ley. Circular sin seguro es una infracción grave que puede acarrear multas de hasta 3.005 euros, la inmovilización del vehículo y, si causas un accidente, tener que pagar de tu bolsillo indemnizaciones que pueden ser millonarias.
Seguro de responsabilidad civil profesional
Determinadas profesiones tienen la obligación legal de contratar un seguro de responsabilidad civil profesional que cubra los daños que puedan causar en el ejercicio de su actividad. Entre estas profesiones se encuentran abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, auditores, agentes de seguros y otros profesionales cuya actividad puede generar perjuicios importantes a terceros. El objetivo es garantizar que si un profesional comete un error que causa daño a su cliente o a terceros, habrá una aseguradora que responda económicamente.
Seguro de comunidad de propietarios
Los edificios en régimen de propiedad horizontal, es decir, la mayoría de edificios de viviendas, deben tener contratado un seguro que cubra los daños que pueda sufrir el edificio. Este seguro lo contrata la comunidad de propietarios y cubre elementos comunes como la estructura, las fachadas, las zonas comunes y las instalaciones generales. Es independiente del seguro del hogar individual que cada propietario puede contratar para su vivienda.
Seguro de convenio colectivo
Algunos convenios colectivos de trabajo exigen que las empresas contraten seguros específicos para sus empleados, como seguros de accidentes laborales que complementen las prestaciones de la Seguridad Social, seguros de vida o seguros de asistencia sanitaria. Estos seguros son obligatorios para las empresas incluidas en el ámbito de aplicación del convenio.
Principales tipos de seguros
El mercado asegurador ofrece una enorme variedad de productos. Los seguros se clasifican tradicionalmente según el tipo de riesgo que cubren, distinguiéndose principalmente entre seguros de personas, seguros de daños, seguros de responsabilidad civil y seguros de asistencia.
Seguros de personas
Los seguros de personas cubren riesgos relacionados con la vida, la salud y la integridad física de las personas.
El seguro de vida paga un capital a los beneficiarios que hayas designado si falleces durante la vigencia del seguro. También existen modalidades de ahorro donde, si sobrevives al vencimiento, cobras tú el capital acumulado. Es especialmente importante si tienes personas que dependen económicamente de ti.
El seguro de accidentes cubre las lesiones que puedas sufrir como consecuencia de un accidente, incluyendo gastos médicos, indemnizaciones por invalidez temporal o permanente, y un capital por fallecimiento. A diferencia del seguro de vida puro, solo actúa si la causa es accidental.
El seguro de salud te da acceso a asistencia médica privada, complementando la sanidad pública. Incluye consultas con especialistas, pruebas diagnósticas, hospitalización y cirugía en centros privados, normalmente con tiempos de espera mucho menores que en la sanidad pública.
El seguro de decesos cubre los gastos derivados del fallecimiento, principalmente el funeral y el entierro o incineración, además de gestiones administrativas posteriores. Es un seguro muy tradicional en España con alta penetración en los hogares.
Seguros de daños
Los seguros de daños protegen bienes materiales frente a distintos riesgos como incendio, robo, accidente o fenómenos naturales.
El seguro del hogar protege tu vivienda y todo lo que hay dentro de ella. Cubre daños por incendio, agua, robo, rotura de cristales y muchos otros riesgos. Incluye también responsabilidad civil por daños que puedas causar a terceros desde tu vivienda.
El seguro del automóvil cubre, además de la responsabilidad civil obligatoria, los daños que pueda sufrir tu propio vehículo por colisión, vuelco, robo, incendio, rotura de lunas y otros siniestros, dependiendo de la modalidad contratada.
El seguro de comercio funciona de manera similar al seguro del hogar pero está diseñado para locales de negocio. Cubre el continente, el contenido, las mercancías, la responsabilidad civil del establecimiento y otros riesgos específicos de la actividad comercial.
Seguros de responsabilidad civil
Los seguros de responsabilidad civil cubren las indemnizaciones que puedas tener que pagar si causas daños a terceras personas.
La RC general cubre los daños que puedas causar a terceros en tu vida privada, fuera del ámbito profesional o del uso de vehículos. Por ejemplo, si tu perro muerde a alguien o si se te cae una maceta y daña el coche de un vecino. Suele incluirse como cobertura en el seguro del hogar.
La RC profesional cubre los daños que puedas causar en el ejercicio de tu profesión. Es obligatoria para algunas profesiones y muy recomendable para cualquier autónomo o profesional cuya actividad pueda generar perjuicios a clientes o terceros.
La RC de administradores y directivos (D&O) protege a los directivos de empresas frente a reclamaciones derivadas de sus decisiones de gestión. Cubre la defensa legal y las posibles indemnizaciones por errores en la administración de la sociedad.
Seguros de asistencia
Los seguros de asistencia no indemnizan económicamente sino que prestan servicios cuando los necesitas.
La asistencia en viaje incluye atención médica en el extranjero, repatriación sanitaria, asistencia legal, y ayuda ante pérdida de equipaje o documentación. Es imprescindible para viajar fuera de la Unión Europea.
La asistencia en carretera proporciona servicios como grúa, reparación de averías en el lugar, vehículo de sustitución y traslado de ocupantes. Suele incluirse en el seguro del coche o puede contratarse por separado.
Seguros más contratados
La contratación de seguros varía según se trate de hogares o de empresas, pero hay algunos productos que destacan por su popularidad.
Por hogares
El ranking de seguros más contratados por las familias españolas está encabezado por el seguro de coche, que es obligatorio para circular. Le sigue el seguro de hogar, muy extendido y prácticamente obligatorio si tienes hipoteca. El seguro de salud ha crecido enormemente en los últimos años por las listas de espera de la sanidad pública. El seguro de vida es habitual entre quienes tienen hipoteca o cargas familiares. Y el seguro de decesos es tradicional en España, con más de 20 millones de asegurados.
Por empresas
Las empresas contratan mayoritariamente RC profesional para cubrir los daños que pueda causar su actividad. También son habituales el seguro de locales que protege las instalaciones, el seguro de empleados que incluye accidentes de convenio y salud colectiva, y cada vez más el seguro de ciber-riesgo que cubre las consecuencias de ataques informáticos y pérdida de datos.
Cómo elegir un seguro
Elegir bien un seguro requiere algo más que comparar precios. Necesitas analizar qué riesgos tienes, qué coberturas necesitas y qué aseguradora te ofrece la mejor relación calidad-precio.
Define qué necesitas cubrir
El primer paso es identificar los riesgos a los que estás expuesto y evaluar sus posibles consecuencias económicas. Pregúntate qué podría pasar, cuánto te costaría afrontarlo de tu bolsillo y si ese coste es asumible o podría desestabilizarte económicamente. Los riesgos que no puedes asumir son los que más necesitas asegurar.
Compara coberturas
Al comparar seguros, no mires solo el precio. Analiza qué incluye cada póliza, cuáles son los capitales asegurados para cada cobertura, qué exclusiones tiene, si hay franquicias y de cuánto, y qué servicios adicionales ofrece. Un seguro más barato puede ser peor si sus coberturas son insuficientes o tiene muchas exclusiones.
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Antes de contratar un seguro, haz una tabla comparativa con al menos 3 compañías. Compara prima, capital asegurado, franquicia y exclusiones principales. No te fíes solo del precio: un seguro de 50€ más al año puede ahorrarte miles en un siniestro.
Lee las condiciones
Antes de contratar, lee con atención las condiciones generales y particulares del seguro. Presta especial atención a las exclusiones, que definen lo que NO está cubierto. Muchas reclamaciones se rechazan porque el asegurado no había leído que su caso concreto estaba excluido.
Compara aseguradoras
Más allá del producto concreto, valora también la aseguradora. Comprueba su solvencia y solidez financiera, infórmate sobre la calidad de su servicio de atención al cliente, busca opiniones de otros asegurados y pregunta por su rapidez y facilidad para gestionar siniestros. De nada sirve un seguro barato si cuando lo necesitas la aseguradora pone problemas para pagar.
Conceptos importantes
Hay algunos conceptos técnicos del mundo asegurador que conviene conocer porque pueden afectarte directamente si tienes un siniestro.
Infraseguro
El infraseguro se produce cuando aseguras un bien por un valor inferior a su valor real. Si aseguras tu casa con un contenido de 100.000 euros cuando en realidad vale 200.000, estás infrasegurando. La consecuencia es que, si hay un siniestro, la aseguradora puede aplicar la "regla proporcional" y pagarte solo la mitad del daño, porque considera que solo aseguraste la mitad del riesgo. Para evitarlo, valora correctamente lo que aseguras.
🚨 La trampa del infraseguro: si declaras menos, cobras menos
Te roban joyas por valor de 5.000€, pero aseguraste el contenido de tu casa por 50.000€ cuando en realidad vale 100.000€. Resultado: la aseguradora te paga solo 2.500€ (la mitad). Es la regla proporcional: si infravaloras para pagar menos prima, ellos te pagan menos cuando hay siniestro. Haz un inventario real de lo que tienes. Muchas familias tienen en casa más valor del que creen: electrodomésticos, muebles, ropa, dispositivos... Declara el valor real o te arrepentirás.
Sobreseguro
El sobreseguro es lo contrario: asegurar algo por más de lo que vale. Esto no te beneficia porque la aseguradora nunca te pagará más que el valor real del bien, así que estarías pagando primas de más sin ninguna ventaja. Si aseguras un coche de 10.000 euros por 20.000, nunca cobrarás más de 10.000.
Período de carencia
El período de carencia es un tiempo tras la contratación durante el cual determinadas coberturas no están activas. Es habitual en los seguros de salud, donde pueden pasar meses antes de que puedas usar ciertas prestaciones como cirugía o parto. Lee siempre las carencias antes de contratar, especialmente si necesitas algo concreto a corto plazo.
Período de gracia
El período de gracia es el plazo que te dan para pagar la prima después de su vencimiento sin que el seguro quede suspendido. Normalmente es de un mes. Durante ese tiempo, aunque no hayas pagado, el seguro sigue activo y te cubre. Pasado el período de gracia sin pagar, la cobertura puede suspenderse.
🧠 Hack de la carencia: léela ANTES de contratar
Estás embarazada y contratas un seguro de salud. Sorpresa: el parto tiene 8 meses de carencia. No te lo cubren. Lo mismo pasa con operaciones de rodilla, dental o cirugías. Las aseguradoras ponen carencias largas precisamente para que no uses lo que más te interesa. Antes de contratar, pregunta: "¿Qué carencias tiene?" y pide el listado por escrito. Si necesitas algo concreto pronto, puede que te convenga esperar o buscar otra compañía con carencias más cortas.
Seguros que puedes no necesitar
No todos los seguros que te ofrecen merecen la pena. Algunos tienen una relación coste-beneficio desfavorable para el consumidor y puede ser mejor no contratarlos.
Extensiones de garantía
Las extensiones de garantía que te ofrecen en tiendas de electrodomésticos y electrónica suelen ser caras respecto a lo que cubren. Ten en cuenta que ya tienes 3 años de garantía legal por defectos de conformidad, así que la extensión solo te aporta protección adicional a partir del tercer año. Valora si el precio que te piden compensa el riesgo real de avería.
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Rechaza sistemáticamente las extensiones de garantía que te ofrecen en caja. Ya tienes 3 años de garantía legal que las tiendas a menudo "olvidan" mencionar. Si el producto falla en ese tiempo, reclama por garantía legal, no necesitas pagar extra.
Seguros de dispositivos
Los seguros para móviles, tablets y otros dispositivos electrónicos suelen tener muchas exclusiones y franquicias altas que hacen que en la práctica cubran muy poco. Además, el coste acumulado de las primas puede acercarse al precio de un dispositivo nuevo. A veces es mejor asumir el riesgo tú mismo y no contratar el seguro.
Seguros de cancelación de viaje
Los seguros de cancelación pueden ser útiles para viajes muy caros, pero tienen muchas exclusiones y solo cubren causas muy específicas. Cambiar de opinión, no conseguir vacaciones o simplemente ya no querer ir no suelen estar cubiertos. Lee muy bien las condiciones antes de contratar.
Derechos como asegurado
La ley te otorga una serie de derechos frente a las aseguradoras que conviene conocer para poder ejercerlos cuando sea necesario.
Información
Tienes derecho a recibir la póliza completa con todas las condiciones, a conocer claramente qué está cubierto y qué no, y a ser informado de cualquier cambio en las condiciones del contrato. La aseguradora debe facilitarte toda la información de manera clara y comprensible antes de contratar.
Indemnización
Cuando se produce un siniestro cubierto por tu póliza, tienes derecho a cobrar la indemnización en un plazo razonable y por la cantidad que corresponda según las condiciones contratadas. Si la aseguradora se retrasa en pagar más de tres meses desde que comunicaste el siniestro, tienes derecho a intereses de demora del 20% anual.
Cancelación
Puedes cancelar tu seguro al vencimiento sin penalización alguna, simplemente avisando con la antelación que establezca la póliza, normalmente un mes o dos. En algunos seguros también tienes un derecho de desistimiento de 14 días tras la contratación durante el cual puedes cancelar sin dar explicaciones.
Reclamación
Si la aseguradora no cumple sus obligaciones o no estás de acuerdo con su actuación, puedes reclamar. Primero al servicio de atención al cliente, después al defensor del asegurado, luego a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), y finalmente por vía judicial si es necesario.
Claimeet recomienda
Si tu aseguradora rechaza un siniestro alegando una exclusión que no conocías, revisa si te informaron claramente de esa exclusión antes de contratar. Si no lo hicieron, la exclusión podría ser inoponible y tendrías derecho a cobertura.
Para saber más
Elementos del seguro
- La póliza - El documento del contrato de seguro
- La franquicia - Lo que pagas tú de cada siniestro
- Siniestros - Cómo comunicarlos y gestionarlos
Seguros específicos
- Seguro del hogar - Protección de tu vivienda
- Seguro del coche - Obligatorio y coberturas opcionales
- Seguro de vida - Protección para tu familia
- Seguro de salud - Asistencia médica privada
- Seguro de viaje - Protección en tus desplazamientos
Reclamaciones
- Reclamar a la aseguradora - Proceso paso a paso