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Residencias de mayores

Llega un momento en la vida de muchas familias en que hay que tomar la difícil decisión de ingresar a un ser querido en una residencia de mayores. Ya sea por la imposibilidad de proporcionar los cuidados necesarios en casa, por el deterioro de la salud del mayor, o por otras circunstancias, esta decisión conlleva preocupaciones legítimas sobre cómo será tratado, qué derechos tiene, y qué hacer si algo no va bien.

Conocer los derechos de los residentes, entender cómo funcionan estos centros, y saber qué vías existen para reclamar si hay problemas es fundamental para garantizar una atención digna a nuestros mayores.

Tipos de residencias

Existen diferentes tipos de residencias según quién las gestiona y qué nivel de cuidados ofrecen. Entender las diferencias te ayudará a elegir la más adecuada.

Según titularidad

Las residencias públicas están gestionadas directamente por la administración, ya sea autonómica o local. El acceso se realiza mediante una valoración del grado de dependencia, y el precio se establece según la capacidad económica del residente y su familia. Suelen tener listas de espera largas, lo que hace difícil acceder a una plaza cuando se necesita de forma urgente.

Las residencias privadas son empresas particulares que ofrecen sus servicios en el mercado libre. Puedes acceder directamente si hay plaza disponible y puedes pagar el precio establecido. Los precios son libres y pueden variar mucho entre unas y otras.

Las residencias concertadas son centros privados que tienen un convenio con la administración para ofrecer plazas públicas. El acceso y el precio de las plazas concertadas funcionan igual que en las residencias públicas, pero el centro es de gestión privada.

Según servicios

Las residencias asistidas están preparadas para atender a personas con dependencia que necesitan ayuda para las actividades de la vida diaria. Ofrecen atención médica y de enfermería, además de todos los servicios de cuidado personal necesarios.

Las residencias para válidos están pensadas para personas mayores que son autónomas y simplemente buscan un alojamiento adaptado con servicios incluidos. Tienen menos servicios sanitarios y suelen ser más económicas.

Derechos del residente

Las personas mayores que viven en residencias no pierden sus derechos por estar institucionalizadas. Siguen siendo ciudadanos con todos sus derechos, a los que se añaden protecciones específicas por su situación de vulnerabilidad.

Derechos fundamentales

Todo residente tiene derecho a ser tratado con dignidad y respeto, a mantener su intimidad personal y familiar, a la confidencialidad de sus datos personales y de salud, a comunicarse libremente con el exterior por teléfono, correo o visitas, a conservar sus pertenencias personales dentro de lo que permita el espacio, y a participar en la vida del centro en las actividades que le interesen.

Derechos sanitarios

Los derechos sanitarios del residente incluyen recibir atención médica y de enfermería adecuada a sus necesidades, acceder a todos los medicamentos que necesite según prescripción médica, ser informado sobre su estado de salud de forma comprensible, dar o negar consentimiento para los tratamientos que le propongan, y tener su historia clínica debidamente documentada.

Derechos de información

El residente y su familia tienen derecho a conocer el reglamento interno del centro, a recibir información clara sobre los servicios disponibles y sus precios, a saber quién es el personal que le atiende, y a recibir facturas detalladas de todos los cobros.

Derechos de participación

El ingreso en una residencia no significa perder la autonomía. El residente tiene derecho a elegir en qué actividades participa y en cuáles no, a recibir visitas de familiares y amigos, a salir del centro si su estado de salud lo permite, y a participar en las decisiones que afecten a su vida cotidiana.

El contrato

El contrato con la residencia es un documento fundamental que regula la relación durante todo el tiempo que dure el ingreso. Leerlo con atención antes de firmar es imprescindible.

Contenido obligatorio

Todo contrato de residencia debe incluir los datos completos del residente y del centro, una descripción clara de los servicios incluidos, el precio y la forma de pago acordados, las condiciones de reserva de plaza, las causas que pueden dar lugar a la resolución del contrato, el régimen de visitas, y las normas de funcionamiento del centro.

Cláusulas a revisar

Hay varias áreas del contrato que merecen especial atención. Respecto al precio, verifica qué incluye exactamente, cuáles son los servicios extra y su coste, y cómo y con qué limitaciones pueden subir el precio.

Sobre la baja del centro, revisa qué preaviso tienes que dar si quieres irte, las condiciones de devolución de la fianza, y qué ocurre económicamente si el residente fallece.

En cuanto a las ausencias, comprueba si hay reducción de precio durante hospitalizaciones prolongadas, cuánto tiempo te reservan la plaza, y qué ocurre si el residente se va de vacaciones con la familia.

Cláusulas abusivas

Algunas cláusulas que pueden aparecer en los contratos son abusivas y por tanto nulas. Las subidas de precio sin justificación o sin límites son abusivas. Las cláusulas que permitan la expulsión sin causa justificada son nulas. Las renuncias a derechos del residente que la ley le reconoce no son válidas. Y las limitaciones injustificadas de visitas también son abusivas.

Precios

Los precios de las residencias privadas son libres y pueden variar mucho. Es fundamental entender qué está incluido y qué no antes de firmar.

Qué incluye normalmente

El precio base de una residencia suele incluir alojamiento, manutención con todas las comidas, limpieza de la habitación, lavandería básica de ropa personal, y la atención básica que necesite el residente. Sin embargo, el detalle de lo incluido varía entre residencias.

Servicios extra habituales

Muchas residencias cobran aparte servicios que podrías pensar que están incluidos. Es habitual que cobren extra por la habitación individual frente a la compartida, por pañales y productos de incontinencia, por medicamentos que no estén incluidos en el convenio con la farmacia, por peluquería, por podología, por sesiones de fisioterapia adicionales a las básicas, o por el acompañamiento a citas médicas fuera del centro. Pregunta expresamente qué está incluido y qué no.

Subidas de precio

La residencia puede subir el precio, pero con limitaciones. Solo puede hacerlo según lo que esté pactado en el contrato, con el preaviso suficiente que se haya acordado, y generalmente debe justificar la subida vinculándola a índices como el IPC.

Lo que no puede hacer es subir el precio arbitrariamente sin justificación, aplicar subidas sin avisar con la antelación debida, ni incluir en la factura servicios que no hayas solicitado expresamente.

Problemas comunes

Desafortunadamente, los problemas en residencias de mayores no son infrecuentes. Identificarlos y saber cómo actuar es fundamental.

Mala atención

Hay señales de alarma que pueden indicar que el residente no está recibiendo una atención adecuada. Las úlceras por presión frecuentes o mal curadas indican falta de cambios posturales. La pérdida de peso inexplicada puede señalar problemas con la alimentación. Las caídas repetidas sugieren falta de supervisión. Un cambio de comportamiento, como apatía o irritabilidad, puede indicar algo que no va bien. Y una higiene deficiente es signo evidente de mala atención.

Si detectas estas señales, actúa. Habla primero con la dirección del centro para comunicar tu preocupación. Documenta los problemas con fotografías si es posible y por escrito. Si no mejora, presenta una reclamación formal por escrito. Contacta con los Servicios Sociales de tu comunidad autónoma. Y si el problema es grave, no dudes en denunciar.

Medicación

Los problemas con la medicación son especialmente preocupantes. A veces no dan al residente la medicación que tiene prescrita, o le dan medicación no adecuada, o peor aún, hay sobremedicación con sedantes para que dé menos trabajo.

Si sospechas problemas con la medicación, habla con el médico del centro. Pide el historial completo de medicación dispensada. Consulta con el médico de cabecera del residente para contrastar. Y si hay indicios de abuso, denuncia.

Maltrato

El maltrato en residencias puede tomar diferentes formas. El maltrato físico incluye golpes, empujones o sujeciones indebidas. El maltrato psicológico se manifiesta en gritos, humillaciones o amenazas. La negligencia consiste en no atender las necesidades básicas del residente. Y el maltrato económico incluye cobros indebidos o apropiación de sus bienes.

Si detectas maltrato, documenta las pruebas si puedes hacerlo de forma segura. Denuncia inmediatamente a la policía si hay maltrato físico. Comunica la situación a Servicios Sociales. Y si la situación es grave, saca al residente del centro aunque sea provisionalmente.

🚨 pregúntale a tu familiar delante del personal si está bien tratado

Cuando visites, pregunta directamente: "¿te tratan bien? ¿comes lo suficiente? ¿te hacen daño?". Hazlo delante del personal. Si tu familiar tiene miedo de hablar, su reacción te dirá mucho. Y el personal sabrá que estás atento. Los maltratadores buscan víctimas cuyas familias no vigilan.

Sujeciones mecánicas

Las sujeciones mecánicas, como cinturones o barandillas, están reguladas. Solo pueden usarse como último recurso cuando hay riesgo real para el residente, requieren prescripción médica, deben revisarse periódicamente, y necesitan el consentimiento del residente o de su representante legal.

El uso abusivo de sujeciones es ilegal. Usarlas para comodidad del personal, sin prescripción médica, o de forma continuada sin revisión constituye maltrato y debe denunciarse.

Falta de personal

Las residencias deben cumplir ratios mínimos de personal obligatorios, que varían según la comunidad autónoma. Estos ratios se refieren a personal de atención directa (auxiliares), enfermería y presencia médica.

Si observas que hay falta de personal evidente, que el personal está desbordado y no puede atender bien a los residentes, reclama a la dirección. Si no mejora, denuncia ante la inspección de centros. El incumplimiento de ratios es sancionable.

🧠 habla con los trabajadores que fuman en la puerta

Los empleados a veces no pueden hablar dentro pero sí fuera. Si ves auxiliares fumando en la puerta, acércate y pregunta cómo están. Muchos quieren contar lo que pasa pero tienen miedo dentro. Te darán información real sobre si hay personal suficiente, si hay problemas, si tu familiar está bien cuidado. Son tu mejor fuente de información no oficial.

Inspección y control

Las residencias de mayores están sometidas a inspección y control por parte de las administraciones públicas. Conocer cómo funciona te ayudará a saber dónde acudir si detectas problemas.

Quién controla

Las residencias son competencia de las comunidades autónomas. Los Servicios Sociales autonómicos son los responsables generales de la inspección. Existe una inspección específica de centros sociosanitarios que verifica el cumplimiento de la normativa. Y Sanidad puede intervenir en los aspectos sanitarios específicos.

Cómo denunciar

Si necesitas denunciar problemas a la administración, presenta un escrito dirigido a los Servicios Sociales de tu comunidad autónoma. Describe los hechos de forma clara y detallada, con fechas y circunstancias concretas. Aporta todas las pruebas que tengas: fotografías, documentos, testimonios. Y solicita expresamente que realicen una inspección del centro.

El resultado de tu denuncia puede ser una inspección del centro sin aviso previo, sanciones económicas si se comprueban infracciones, y medidas correctoras que el centro debe implementar. Tienes derecho a conocer el resultado de tu denuncia.

Reclamaciones

Cuando hay problemas, existen varias vías de reclamación según la naturaleza y gravedad del asunto.

Al centro

El primer paso siempre es reclamar directamente al centro. Comienza con una reclamación verbal a la dirección explicando el problema. Si no obtienes respuesta satisfactoria, presenta una reclamación por escrito dejando constancia. Solicita la hoja de reclamaciones si siguen sin atenderte. El centro debe responderte por escrito.

A la administración

Si el centro no resuelve el problema, acude a la administración. Los Servicios Sociales de tu comunidad autónoma son el organismo competente para supervisar las residencias. El Defensor del Pueblo puede investigar quejas sobre funcionamiento de servicios públicos o concertados. Y si la residencia es concertada, también puedes acudir a Consumo para determinados problemas.

Por daños

Si el residente ha sufrido daños por la atención deficiente, puedes reclamar responsabilidad. La vía civil contra el centro permite reclamar indemnización por los daños. Si es una residencia pública o concertada, también existe la vía de responsabilidad patrimonial de la administración. Y si hay indicios de delito, como lesiones o maltrato, la vía penal es necesaria. Para más información sobre reclamaciones por daños, consulta nuestra guía de negligencias médicas.

Documentación necesaria

Para cualquier reclamación, reúne toda la documentación posible: el contrato firmado con la residencia, todas las facturas y cobros, el historial médico del residente, fotografías del estado del residente o de las instalaciones, testimonios de otros familiares o trabajadores si los hay, y todas las comunicaciones que hayas tenido con el centro.

Baja del centro

Hay diferentes situaciones que pueden dar lugar a la baja del residente, cada una con sus propias reglas.

Voluntaria

Si el residente o su familia deciden irse del centro, deben comunicarlo con el preaviso que establezca el contrato, que suele ser de 15 a 30 días. Se hace una liquidación final de cuentas para ajustar los pagos. Y si se entregó fianza al ingreso, debe devolverse tras descontar cualquier deuda pendiente.

Por el centro

El centro puede dar de baja al residente, pero solo por causas justificadas: impago prolongado después de varios requerimientos, necesidad de cuidados que el centro no puede proporcionar y que requieren traslado a otro tipo de recurso, o comportamiento gravemente disruptivo que ponga en riesgo la convivencia o la seguridad.

En cualquier caso, el centro debe cumplir requisitos: comunicar la baja con preaviso suficiente, notificar a la familia, dar tiempo razonable para buscar alternativa, y en ningún caso pueden echar al residente de un día para otro sin justificación. Si intentan hacerlo, reclama.

Por fallecimiento

Cuando el residente fallece, se procede a la liquidación de cuentas pendientes, a la devolución de las pertenencias personales a la familia, a la devolución de la parte proporcional de la fianza si la había, y a las gestiones administrativas necesarias. El centro no puede retener pertenencias ni fianza más allá de lo que corresponda por deudas documentadas.

Elección de residencia

Elegir bien la residencia es fundamental. Tomarte el tiempo necesario para investigar puede evitar muchos problemas después.

Qué valorar

Hay varios factores importantes a considerar. Comprueba que la residencia está debidamente autorizada por la administración competente. Intenta averiguar su historial de inspecciones y si ha tenido sanciones. Pregunta por los ratios de personal y la cualificación de quienes atenderán al residente. Visita las instalaciones y valora su estado, limpieza y adaptación a las necesidades de los mayores. Infórmate bien de qué servicios incluye el precio y cuáles son extra. Considera la ubicación y cercanía a la familia, porque las visitas frecuentes son importantes. Y compara el precio teniendo en cuenta todo lo que incluye, no solo la cifra base.

Antes de decidir

Tómate tu tiempo antes de decidir. Visita el centro sin cita previa para ver cómo funciona en un día normal. Intenta hablar con familias de otros residentes para conocer su experiencia. Lee el contrato completo con calma antes de firmarlo. Pregunta todo lo que necesites saber, sin vergüenza. Y compara varias opciones antes de tomar la decisión final.

Consejos para familias

Las familias juegan un papel crucial en garantizar el bienestar del residente. Tu implicación puede marcar la diferencia.

Seguimiento

Haz visitas regulares y, de vez en cuando, sin avisar, para ver cómo está realmente el día a día. Mantén comunicación fluida con el personal que atiende a tu familiar, conoce sus nombres y habla con ellos. Revisa periódicamente el estado físico y anímico del residente, observa si hay cambios. Participa en su cuidado dentro de lo posible, no delegues completamente. Y presta atención a cualquier cambio de comportamiento, aspecto físico o ánimo.

Si hay problemas

Si detectas problemas, actúa de forma organizada. Documenta todo con fechas, detalles y pruebas si es posible. Habla primero con la dirección para darles oportunidad de corregir. Si no se resuelve, presenta reclamación formal por escrito. Si el problema es grave, denuncia sin dudar. Y si ves que la situación no mejora, busca alternativa aunque sea difícil, porque el bienestar del residente es lo primero.

Conclusión

Las residencias de mayores son servicios esenciales que deben garantizar la dignidad y el bienestar de las personas que cuidan. Como familia, tienes derechos y responsabilidades que debes conocer.

Las residencias deben garantizar:

  • Dignidad: Tratar al residente con respeto en todo momento.
  • Atención adecuada: Proporcionar los cuidados que necesita.
  • Transparencia: Ser claros con precios, servicios y cualquier incidencia.
  • Comunicación: Mantener informada a la familia.
  • Cumplimiento legal: Respetar toda la normativa aplicable.

Los familiares tienen derecho a:

  • Información: Conocer cómo está el residente y qué atención recibe.
  • Visitas: Acceder al centro y comunicarse con el residente.
  • Reclamación: Exigir que se corrijan los problemas detectados.
  • Denuncia: Poner en conocimiento de las autoridades cualquier abuso o negligencia.

La vigilancia activa de las familias es fundamental para garantizar una buena atención. No dejes solo a tu familiar: tu presencia y atención son su mejor protección.

Para saber más

Claimeet recomienda

De vez en cuando, visita a tu familiar sin avisar y a horas diferentes de las habituales: un martes a las 10h, un jueves a las 19h. Así verás cómo está realmente el día a día del centro, no solo la versión que te muestran cuando te esperan. Es la mejor forma de detectar problemas a tiempo.

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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