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Productos financieros complejos

Los productos financieros complejos son instrumentos de inversión difíciles de entender y con riesgos significativos que muchos consumidores desconocen. Durante años, la banca española los vendió masivamente a clientes que no comprendían lo que contrataban, causando pérdidas millonarias a familias enteras que confiaron en su banco de toda la vida.

Qué son los productos complejos

La normativa financiera distingue entre productos simples y complejos. Esta distinción es importante porque los productos complejos requieren mayor protección del consumidor y obligaciones más estrictas de información por parte del banco.

Definición

Un producto financiero complejo es aquel cuyo funcionamiento, riesgos o rendimiento no son fácilmente comprensibles para un inversor medio sin conocimientos especializados. No se trata de que sean ilegales: son productos legítimos que tienen su lugar en el mercado. El problema es venderlos a quien no los entiende ni los necesita.

La complejidad puede venir de su estructura (productos con múltiples componentes), de su riesgo (posibilidad de perder más de lo invertido), de su liquidez (dificultad para recuperar el dinero) o de su vinculación a otros activos (derivados sobre acciones, divisas, tipos de interés).

Ejemplos

Los productos financieros complejos más problemáticos que se han comercializado masivamente en España incluyen los siguientes:

  • Participaciones preferentes: Híbridos entre acciones y deuda, perpetuos y con cupón no garantizado
  • Deuda subordinada: Bonos que, en caso de quiebra, cobran después de casi todos los acreedores
  • Obligaciones convertibles: Bonos que se convierten obligatoriamente en acciones, con riesgo de pérdida si la acción cae
  • Derivados (swaps, opciones, futuros): Instrumentos cuyo valor depende de otro activo subyacente
  • Productos estructurados: Combinaciones de renta fija y derivados con rentabilidad condicionada
  • CFDs (Contratos por Diferencias): Derivados apalancados donde puedes perder más de lo invertido
  • Fondos de inversión complejos: Fondos con estrategias sofisticadas o apalancamiento
  • Seguros de inversión vinculados: Unit linked y similares con componente de inversión

Características comunes

Aunque cada producto tiene sus particularidades, los productos complejos suelen compartir varias características que los hacen potencialmente peligrosos para el inversor no sofisticado:

  • Difíciles de entender: Su funcionamiento requiere conocimientos financieros avanzados
  • Riesgo de pérdida del capital: Puedes perder parte o todo lo invertido, a veces incluso más
  • Rendimiento incierto: No hay garantía de obtener beneficios, y a veces ni siquiera de recuperar el principal
  • Difícil liquidez: No siempre puedes vender cuando quieras, o tienes que hacerlo con fuertes pérdidas
  • Condiciones complejas: Cláusulas, triggers, barreras y condiciones que el inversor medio no comprende

🚨 Si no lo entiendes, no lo firmes

Swaps, estructurados, convertibles, CoCos... Si el comercial no puede explicártelo en 2 minutos sin usar jerga, es que ni él lo entiende. Regla de oro: si suena demasiado bien y no entiendes cómo funciona, es una trampa. Los productos complejos están diseñados para que el banco gane. Siempre.

Por qué son problemáticos

El problema no es la existencia de estos productos, que tienen su utilidad para inversores profesionales. El problema es cómo se comercializaron en España durante años, vendiendo productos de alto riesgo a personas que buscaban seguridad.

🗣️ "¿Por qué va a haber segundas y terceras oportunidades para la banca cuando no las hay para el usuario?" — Fernando Herrero, Secretario General de ADICAE

Venta inadecuada

La venta inadecuada ha sido sistemática. Los productos complejos se vendieron masivamente a personas mayores sin conocimientos financieros que buscaban rentabilizar sus ahorros de forma segura, a clientes que pensaban que estaban contratando algo similar a un depósito, a familias que invertían los ahorros de toda su vida confiando ciegamente en su banco.

Muchos de estos clientes jamás habrían contratado si hubieran entendido los riesgos reales. El comercial del banco era alguien conocido, de confianza, que les recomendaba el producto. No tenían motivos para dudar.

Información insuficiente

Los bancos incumplieron sistemáticamente sus obligaciones de información. No explicaron los riesgos reales del producto, minimizaron o directamente ocultaron la posibilidad de perder dinero, no realizaron tests de idoneidad adecuados o los falsificaron, y antepusieron su interés (colocar producto y ganar comisiones) al del cliente.

Esta falta de información no fue casual: era política comercial. Los bancos necesitaban financiación y presionaban a sus empleados para vender estos productos con objetivos agresivos.

Perfil inadecuado

El resultado fue que se vendieron productos de alto riesgo a clientes con perfil claramente conservador. Personas que habían tenido toda su vida dinero en cuentas corrientes y depósitos, de repente aparecían como inversores dispuestos a asumir riesgos significativos. Los tests de idoneidad, cuando se hacían, se manipulaban para que dieran el resultado deseado.

El caso de las preferentes

Las participaciones preferentes merecen mención especial porque su comercialización masiva e inadecuada constituye probablemente el mayor escándalo de la banca española. Consulta el artículo específico sobre preferentes para más detalle.

Qué eran

Las participaciones preferentes eran un híbrido entre acciones y deuda con características extremadamente desfavorables para el inversor. Eran perpetuas, sin fecha de vencimiento, por lo que el banco nunca tenía obligación de devolver el dinero. El dividendo no estaba garantizado: si el banco no tenía beneficios, no pagaba. En caso de quiebra del banco, los preferentistas cobraban después de prácticamente todos los demás acreedores. Y eran muy difíciles de vender porque no había un mercado líquido para ellas.

Qué pasó

Los bancos y cajas vendieron las preferentes como si fueran depósitos seguros, aprovechando la confianza de sus clientes. Millones de personas, muchas de ellas mayores, invirtieron en preferentes los ahorros de toda su vida pensando que era algo seguro.

Cuando llegó la crisis financiera y los bancos tuvieron problemas, las preferentes se desplomaron. Los inversores descubrieron que no podían vender (no había compradores) y que, si el banco quebraba, lo perdían todo. Miles de familias perdieron sus ahorros.

Resultado

El desastre de las preferentes tuvo varias consecuencias. Hubo un rescate bancario con dinero público para evitar quiebras en cadena. Se organizaron arbitrajes masivos donde muchos afectados recuperaron parte de lo perdido. Miles de demandas judiciales terminaron con sentencias favorables a los consumidores. Y en algunos casos hubo condenas penales a directivos bancarios por la comercialización fraudulenta.

Normativa de protección

Existe normativa europea y nacional que debería proteger a los consumidores frente a los productos complejos. El problema es que durante años se incumplió sistemáticamente.

MiFID

La Directiva europea de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID) establece un marco de protección del inversor que incluye obligaciones de realizar tests de idoneidad y conveniencia antes de vender, proporcionar información clara y comprensible sobre los riesgos, clasificar a los clientes según su experiencia y conocimientos, y actuar con transparencia y en interés del cliente.

Esta normativa estaba vigente cuando se vendieron masivamente las preferentes y otros productos complejos. Simplemente no se cumplía.

Test de idoneidad

Antes de vender un producto complejo, el banco está obligado a realizar un test de idoneidad completo. Debe evaluar tus conocimientos financieros, tu experiencia como inversor, tu situación financiera (ingresos, patrimonio, gastos), tus objetivos de inversión y horizonte temporal, y finalmente comprobar que el producto es adecuado para tu perfil.

Si el test indica que el producto no es adecuado para ti, el banco no debería vendértelo. Si te lo vende de todas formas, incumple la normativa.

Información precontractual

Antes de contratar cualquier producto de inversión, debes recibir información suficiente para tomar una decisión informada. Esto incluye el documento de datos fundamentales (DFI o KID) que resume las características del producto, información clara sobre todos los riesgos, desglose de todos los costes y comisiones, y escenarios de rentabilidad que muestren qué puede pasar en diferentes situaciones.

Cuándo la venta es inadecuada

No toda venta de un producto complejo es impugnable. Pero hay situaciones claras donde la venta fue inadecuada y tienes derecho a reclamar.

Perfil no adecuado

Si te vendieron un producto de riesgo alto cuando tu perfil de inversor era claramente conservador, la venta fue inadecuada. Una persona mayor que siempre ha tenido su dinero en depósitos no debería tener preferentes. Un trabajador que invierte sus únicos ahorros no debería tener CFDs apalancados.

Información insuficiente

La venta es inadecuada si no te explicaron que podías perder dinero (o lo minimizaron), que era difícil o imposible vender el producto antes de tiempo, cómo funcionaba realmente el producto y de qué dependía su rentabilidad, o los riesgos concretos que asumías.

Test mal realizado

Si no te hicieron test de idoneidad, si el test estaba manipulado para dar un resultado predeterminado, o si el test no reflejaba tu situación real (pusieron datos falsos), la venta es impugnable.

Conflicto de intereses

Los bancos tenían fuertes incentivos para vender estos productos: obtenían comisiones importantes y, en el caso de las preferentes, conseguían financiación que computaba como capital propio. Este conflicto de intereses les hacía anteponer su beneficio al del cliente.

Qué puedes reclamar

Si fuiste víctima de una venta inadecuada de productos complejos, tienes varias vías para reclamar.

Nulidad por vicio del consentimiento

Si no te informaron adecuadamente de las características y riesgos del producto, tu consentimiento estaba viciado por error. No sabías realmente lo que estabas contratando. En este caso, el contrato puede declararse nulo, como si nunca hubiera existido, y el banco debe devolverte tu dinero.

Resolución por incumplimiento

Si el banco incumplió sus obligaciones de información y asesoramiento previstas en la normativa MiFID, puedes pedir la resolución del contrato por incumplimiento. El efecto práctico es similar: devolución del dinero invertido.

Indemnización de daños

Además de la devolución del capital, puedes reclamar los daños y perjuicios que te causó la inversión inadecuada: intereses legales, costes de oportunidad, daños morales en casos graves, etc.

Cómo reclamar

El proceso de reclamación de productos complejos sigue unos pasos establecidos.

Paso 1: Reúne documentación

Antes de reclamar, recopila toda la documentación que tengas: el contrato del producto, la información que te dieron al contratar (folletos, simulaciones, etc.), el test de idoneidad que te hicieron (o prueba de que no te lo hicieron), y extractos que muestren las pérdidas sufridas.

Si no tienes algunos documentos, puedes pedirlos al banco. Están obligados a facilitarte copia de tu expediente.

Paso 2: Reclamación al banco

El primer paso formal es presentar una reclamación al Servicio de Atención al Cliente del banco. En esta reclamación debes exponer cómo se produjo la venta inadecuada, por qué crees que no te informaron correctamente, y pedir la devolución del capital invertido más intereses.

El banco tiene un plazo para responderte, normalmente 2 meses.

Paso 3: CNMV

Si el banco no resuelve tu reclamación favorablemente, puedes acudir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que es el organismo supervisor de los mercados de inversión. La CNMV puede emitir un informe sobre tu caso, aunque no es vinculante para el banco.

Paso 4: Vía judicial

Si las vías anteriores no funcionan, queda la demanda judicial. Puedes pedir la nulidad del contrato por error en el consentimiento, la resolución por incumplimiento de las obligaciones del banco, y la indemnización de todos los daños sufridos.

Jurisprudencia favorable

Los tribunales españoles han sido generalmente favorables a los consumidores en casos de venta inadecuada de productos complejos.

Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha dictado numerosas sentencias anulando contratos de productos complejos por error en el consentimiento cuando el banco no informó adecuadamente, por falta de información sobre los riesgos reales del producto, y por perfil inadecuado del cliente para ese tipo de inversión.

Esta jurisprudencia consolidada hace que las reclamaciones de productos complejos tengan buenas perspectivas de éxito.

Criterios para ganar

Para que tu reclamación prospere, normalmente hay que demostrar que no entendías realmente el producto que contrataste, que el banco no te informó adecuadamente de sus características y riesgos, y que tu perfil de inversor no era adecuado para ese nivel de riesgo.

Si puedes acreditar estos extremos, tienes muchas posibilidades de recuperar tu dinero.

Productos específicos

Cada tipo de producto complejo tiene sus particularidades en cuanto a reclamaciones.

Preferentes y subordinadas

Son los productos más reclamados y con más jurisprudencia favorable. Miles de sentencias han anulado estos contratos. Si perdiste dinero en preferentes, consulta el artículo específico sobre preferentes.

Swaps (permutas financieras)

Los swaps de tipos de interés se vendieron a empresas y particulares como "seguros" contra las subidas de tipos. Cuando los tipos bajaron, resultaron muy perjudiciales para los clientes. Hay mucha jurisprudencia favorable a los afectados.

Bonos convertibles

Las obligaciones necesariamente convertibles en acciones suponen un riesgo importante: si la acción cae, pierdes dinero. Muchos se vendieron sin explicar este riesgo y hay sentencias que los anulan.

Productos estructurados

Los productos estructurados combinan componentes de renta fija y derivados con rentabilidades condicionadas a eventos complejos. Su opacidad los hace especialmente problemáticos para reclamar por falta de información.

Fondos garantizados

Ojo con el nombre: muchos "fondos garantizados" no garantizan el capital, solo garantizan una rentabilidad mínima si mantienes la inversión hasta vencimiento. Si necesitas el dinero antes, puedes perder. Si te los vendieron como seguros sin explicar esta limitación, puedes reclamar.

Consejos preventivos

Mejor prevenir que curar. Antes de contratar cualquier producto de inversión, sigue estos consejos.

Antes de invertir

Haz siempre las preguntas básicas: ¿puedo perder dinero? ¿cuánto puedo perder en el peor caso? Si no entiendes completamente el producto, no lo contrates. Lee todo el documento, especialmente la sección de riesgos. Compara con otras opciones más simples como depósitos o fondos de inversión básicos. Y desconfía de rentabilidades muy altas "sin riesgo": no existen.

Señales de alarma

Hay frases que deberían encender todas las alarmas. "Es como un depósito pero con más rentabilidad" es casi siempre mentira. "No tiene riesgo" también. "Todos nuestros clientes lo tienen" es presión comercial. Si te meten prisa para firmar "ahora" o no te dejan llevarte el contrato a casa para leerlo con calma, algo va mal.

Claimeet recomienda

Antes de firmar cualquier producto de inversión, pregunta literalmente: "¿Puedo perder dinero con esto?" Si el comercial no te mira a los ojos y te dice "sí, puedes perder todo", no lo contrates.

Si ya tienes un producto complejo

Si ya has contratado un producto complejo, revisa exactamente qué tienes y cómo funciona. Entiende los riesgos que estás asumiendo. Valora si es realmente adecuado para tu situación. Considera venderlo si no es apropiado para tu perfil. Y si crees que te lo vendieron mal, reclama.

Prescripción

Los plazos para reclamar productos complejos son relativamente amplios, pero tienen límites.

Plazo para reclamar

La acción de nulidad por error en el consentimiento prescribe a los 4 años desde que conoces el error. La acción de incumplimiento contractual tiene un plazo de 5 años. La responsabilidad extracontractual prescribe en solo 1 año.

Cuándo empieza a contar

Generalmente el plazo empieza a contar desde que conoces el perjuicio o el error, no desde que contrataste. Esto es importante: si contrataste hace 10 años pero solo descubriste el problema hace 2, todavía puedes estar a tiempo.

Sin embargo, no te confíes. Los plazos pueden interpretarse de formas diferentes y cuanto antes actúes, más seguro estarás.

Para saber más

Productos específicos

  • Preferentes - El mayor escándalo de la banca española
  • Hipotecas - Swaps y productos vinculados a hipotecas
  • Tarjetas - Productos revolving complejos

Cláusulas abusivas

  • Cláusula suelo - Otra forma de abuso bancario
  • IRPH - Índice problemático en hipotecas
  • Usura - Límites a los intereses abusivos

Reclamaciones bancarias

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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