Préstamos personales
Los préstamos personales son créditos que los bancos conceden para financiar gastos de la vida cotidiana: comprar un coche, hacer reformas en casa, pagar estudios, financiar un viaje o cubrir cualquier otra necesidad. Es una de las formas más habituales de financiación para consumidores, pero también una de las que más problemas genera si no se contrata con cuidado. Conocer cómo funcionan, qué derechos tienes y dónde están los riesgos te ayudará a elegir bien y a evitar situaciones complicadas.
Qué es un préstamo personal
Antes de contratar cualquier préstamo, conviene entender exactamente qué estás firmando y en qué se diferencia de otros productos de financiación.
Definición legal
Un préstamo personal es un contrato por el cual el banco te entrega una cantidad de dinero que debes devolver en plazos periódicos, junto con los intereses pactados. Es un contrato bilateral: el banco tiene la obligación de entregarte el dinero, y tú tienes la obligación de devolverlo según las condiciones acordadas.
A diferencia de otros tipos de financiación, el préstamo personal no está garantizado con ningún bien específico. Tu obligación de pago es personal, lo que significa que respondes con todo tu patrimonio presente y futuro, pero el banco no puede quedarse automáticamente con ningún bien concreto si no pagas (tendría que demandarte y ejecutar una sentencia).
Diferencia con la hipoteca
La principal diferencia entre un préstamo personal y una hipoteca es la garantía:
- Préstamo personal: No tiene garantía real sobre un bien específico. Si no pagas, el banco puede demandarte y embargar bienes, pero es un proceso más largo y complejo.
- Hipoteca: Está garantizada con un inmueble. Si no pagas, el banco puede ejecutar la hipoteca y quedarse directamente con la vivienda mediante un procedimiento específico y más rápido.
Por esta razón, las hipotecas tienen intereses más bajos que los préstamos personales: el riesgo para el banco es menor porque tiene una garantía sólida.
Diferencia con el crédito
Aunque a menudo se usan como sinónimos, préstamo y crédito son cosas diferentes:
- Préstamo: Recibes todo el dinero de una vez al principio. Pagas intereses sobre el total desde el primer día. Las cuotas son fijas (normalmente).
- Crédito (o línea de crédito): Tienes un límite del que puedes disponer cuando quieras. Solo pagas intereses por lo que realmente uses. Es más flexible pero suele ser más caro.
Las tarjetas de crédito funcionan como líneas de crédito: tienes un límite y usas lo que necesitas. Un préstamo personal funciona diferente: te dan el dinero, lo usas para lo que quieras, y lo devuelves en cuotas fijas.
Elementos del préstamo
Todo préstamo personal tiene una serie de elementos que determinan cuánto pagarás y en qué condiciones. Entenderlos es fundamental para comparar ofertas.
Capital
Es la cantidad de dinero que te prestan. Es el punto de partida del préstamo: si pides 10.000 euros, el capital es 10.000 euros. Los intereses se calculan sobre esta cantidad.
El capital disponible depende de tu perfil de riesgo (ingresos, historial crediticio, otras deudas) y de la política del banco. Cuanto mayor sea el capital que pidas, más riguroso será el análisis que hagan de tu capacidad de pago.
Tipo de interés (TIN)
El TIN (Tipo de Interés Nominal) es el porcentaje que pagas por el dinero prestado. Es el precio del préstamo, lo que el banco cobra por dejarte usar su dinero.
El TIN puede ser fijo (siempre el mismo durante toda la vida del préstamo) o variable (referenciado a algún índice, aunque esto es raro en préstamos personales). En préstamos al consumo, lo habitual es tipo fijo.
El TIN no incluye comisiones ni otros gastos, por lo que no sirve para comparar préstamos entre sí. Para eso necesitas la TAE.
TAE
La TAE (Tasa Anual Equivalente) es la cifra que realmente importa. Incluye no solo el TIN sino también todas las comisiones y otros gastos asociados al préstamo, calculados de forma anualizada y compuesta.
La TAE te dice cuánto te cuesta realmente el préstamo cada año, permitiendo comparar ofertas de diferentes bancos de forma homogénea. Un préstamo con TIN del 5% pero comisión de apertura del 2% tendrá una TAE superior al 5%. Siempre compara por TAE, nunca por TIN.
Por ley, los bancos deben publicar la TAE de forma destacada en toda la publicidad de préstamos.
🚨 El TAE de la publicidad es mentira (legal)
"Préstamo al 5,99% TIN" dice el anuncio. Pero cuando miras el TAE real con comisiones, sube al 8% o más. El TIN es el anzuelo, el TAE es lo que pagas. Compara siempre por TAE. Y si un préstamo tiene TAE por encima del 15%, piénsatelo mucho. Puede haber mejores opciones.
Plazo
Es el tiempo que tienes para devolver el préstamo, expresado normalmente en meses o años. Un plazo más largo significa cuotas más bajas, pero también más intereses totales porque estás usando el dinero durante más tiempo.
Ejemplo: Un préstamo de 10.000 euros al 7% TAE durante 3 años tiene cuotas de unos 309 euros y pagas unos 1.130 euros de intereses. El mismo préstamo a 5 años tiene cuotas de unos 198 euros pero pagas unos 1.900 euros de intereses.
Cuota
Es lo que pagas cada mes (o con la periodicidad que pactes). La cuota incluye dos partes: una porción del capital que devuelves y los intereses correspondientes a ese período.
En la mayoría de préstamos personales, la cuota es fija durante toda la vida del préstamo (sistema francés de amortización). Al principio, la mayor parte de la cuota son intereses; al final, casi todo es capital. Pero la suma total que pagas cada mes es siempre la misma.
Comisiones
Además de los intereses, el banco puede cobrar diversas comisiones que encarecen el préstamo:
- Comisión de apertura o estudio: Por tramitar el préstamo. Se cobra al principio, normalmente como porcentaje del capital.
- Comisión por amortización anticipada: Si devuelves el préstamo antes de tiempo. Está limitada por ley.
- Comisión por impago o reclamación: Si te retrasas en los pagos.
Estas comisiones deben estar incluidas en el cálculo de la TAE, así que si comparas por TAE ya las estás teniendo en cuenta.
🧠 Hack de ahorro: paga antes, paga menos
Si te sobra dinero, amortiza anticipadamente. Reduces el capital que genera intereses y te ahorras una pasta. La comisión máxima por amortización es del 1% si quedan más de 12 meses, o 0,5% si quedan menos. Haz números: casi siempre compensa. Y si tu préstamo es a tipo variable, la comisión máxima es 0,5% siempre.
Tipos de préstamos personales
El mercado ofrece préstamos personales con diferentes finalidades y características. Conocer los tipos te ayudará a elegir el más adecuado para tu situación.
Préstamo al consumo general
Es el préstamo personal estándar, sin una finalidad específica. Puedes usar el dinero para lo que quieras: electrodomésticos, viajes, gastos imprevistos, lo que sea. Suelen tener condiciones menos favorables que los préstamos con finalidad específica porque el banco no tiene garantía de en qué se usará el dinero.
Préstamo para coche
Préstamo específico para comprar un vehículo. Puede tener condiciones mejores que un préstamo general porque el coche sirve como una especie de garantía implícita: si no pagas, el banco sabe que tienes un bien de valor.
Algunos préstamos de coche establecen expresamente el vehículo como garantía (reserva de dominio), lo que significa que no puedes venderlo hasta que termines de pagar.
Préstamo para estudios
Para financiar formación: máster, grado, oposiciones, idiomas en el extranjero. Pueden tener condiciones especiales: períodos de carencia (no empiezas a pagar hasta que termines de estudiar), tipos más bajos, plazos más largos.
Son especialmente útiles para estudios que supondrán una mejora de ingresos futura, como formación profesional o postgrados que aumenten tu empleabilidad.
Préstamo para reformas
Para obras y mejoras en el hogar. Al estar destinado a mejorar un inmueble (que habitualmente es propiedad del prestatario), el banco puede ofrecer condiciones algo mejores.
Si las reformas son de gran envergadura, puede ser más interesante una ampliación de hipoteca que un préstamo personal, ya que el tipo de interés sería menor.
Préstamo rápido
Préstamos de pequeña o mediana cantidad con aprobación casi inmediata, a menudo sin necesidad de mucha documentación. Son muy cómodos pero tienen una trampa importante: los intereses suelen ser significativamente más altos que en préstamos tradicionales.
Pueden ser útiles para emergencias reales, pero son muy caros para gastos que podrían planificarse con tiempo. Compara siempre la TAE antes de firmar.
Microcréditos
Préstamos de cantidades muy pequeñas (100-1.000 euros) con plazos muy cortos (días o semanas). Son la forma más cara de financiación que existe en el mercado legal.
La TAE de un microcrédito puede ser de miles por ciento. Aunque en términos absolutos pagues "solo" 30 euros por un préstamo de 200 euros a un mes, eso equivale a una TAE superior al 400%. Son una trampa de deuda: si necesitas otro microcrédito para pagar el anterior, entras en una espiral de la que es muy difícil salir.
Evítalos siempre que puedas. Si realmente necesitas una pequeña cantidad de dinero urgente, prácticamente cualquier otra opción (familia, amigos, descubierto bancario, tarjeta de crédito) será más barata.
Información precontractual
Antes de firmar cualquier préstamo, el banco tiene obligación legal de darte información completa y comprensible sobre las condiciones. Conocer esta obligación te protege.
Documento de información precontractual
El banco debe entregarte un documento estandarizado de información precontractual (INE o Información Normalizada Europea) que incluya, como mínimo:
- Importe y duración del préstamo
- Tipo de interés (fijo o variable) y cómo se calcula
- TAE con un ejemplo representativo
- Importe de cada cuota y número de cuotas
- Importe total a devolver (capital + intereses + comisiones)
- Comisiones de apertura, amortización anticipada, impago, etc.
- Consecuencias del impago (intereses de demora, reclamaciones, posibles inscripciones en ficheros de morosos)
- Derecho de desistimiento y cómo ejercerlo
Este documento te permite comparar ofertas de diferentes bancos de forma homogénea porque todos usan el mismo formato.
Tiempo para decidir
El banco debe darte tiempo suficiente para leer, comprender y comparar la información antes de tomar una decisión. No firmes con prisas ni bajo presión. Si el banco te mete prisa o te dice que la oferta caduca "hoy mismo", desconfía: es una táctica de venta agresiva.
Tienes derecho a llevarte la documentación a casa, consultarla con quien quieras, y volver otro día si decides aceptar. No hay obligación de decidir en el momento.
Derechos del prestatario
Como consumidor que contrata un préstamo, tienes una serie de derechos protegidos por la normativa de crédito al consumo.
Información clara y comprensible
Tienes derecho a conocer todas las condiciones del préstamo antes de firmar, expresadas de forma clara y comprensible. El banco debe explicarte lo que no entiendas sin tecnicismos innecesarios. Después de firmar, tienes derecho a recibir una copia del contrato.
Si consideras que no te informaron adecuadamente de algún aspecto importante, puedes reclamar.
Derecho de desistimiento
Una vez firmado el préstamo, tienes 14 días naturales para echarte atrás sin dar ninguna explicación. Es como un período de prueba: si cambias de opinión, lo comunicas al banco por escrito y el contrato queda sin efecto.
Si ejerces el desistimiento, debes devolver el capital recibido más los intereses correspondientes a los días que hayas tenido el dinero. Pero no te pueden cobrar ninguna penalización adicional.
Este derecho es irrenunciable: aunque el contrato diga otra cosa, siempre puedes desistir en 14 días.
Amortización anticipada
Tienes derecho a devolver el préstamo antes de tiempo, total o parcialmente, cuando quieras. El banco puede cobrarte una comisión por ello, pero está limitada por ley:
- Tipo fijo: Máximo 0,5% del capital amortizado si quedan más de 12 meses, o 0,25% si quedan menos.
- Tipo variable: Máximo 0,25% si quedan más de 12 meses, o 0,15% si quedan menos.
Si amortizas anticipadamente, reduces la deuda pendiente y, por tanto, los intereses futuros. Puede ser una buena estrategia si tienes ahorros disponibles.
Protección ante cambios de condiciones
Si el banco quiere cambiar las condiciones del préstamo una vez firmado, debe avisarte con antelación suficiente. Tienes derecho a no aceptar los cambios y, en ese caso, el contrato continúa en las condiciones originales o puedes cancelarlo.
Problemas frecuentes
Estos son los problemas más habituales con préstamos personales y cómo actuar en cada caso.
TAE engañosa
El banco anuncia un préstamo con un TIN muy bajo, pero cuando calculas la TAE real incluyendo comisiones, resulta ser mucho mayor. O la TAE anunciada en la publicidad no coincide con la que aparece en tu contrato.
Qué hacer:
- Siempre compara por TAE, nunca por TIN.
- Revisa que la TAE del contrato coincide con la anunciada.
- Si hay discrepancia, reclama. La publicidad forma parte de las condiciones contractuales.
Productos vinculados
El banco te "obliga" a contratar seguros, tarjetas, domiciliación de nómina u otros productos para darte el préstamo o para conseguir un mejor tipo de interés.
Tus derechos:
- El banco debe informarte del coste del préstamo con y sin productos vinculados.
- No pueden obligarte a contratar productos para darte el préstamo (aunque sí pueden bonificar el tipo si los contratas).
- Si te obligaron a contratar productos sin informarte correctamente, puedes reclamar la devolución de su coste.
- Algunos productos vinculados (como ciertos seguros) pueden cancelarse y te devuelven la parte proporcional.
Intereses abusivos
El préstamo tiene intereses muy por encima de lo normal en el mercado. Esto es especialmente frecuente en préstamos rápidos, microcréditos y tarjetas revolving.
Cuándo pueden ser abusivos:
- Cuando son significativamente superiores al interés normal del mercado para operaciones similares.
- El Tribunal Supremo ha establecido que intereses que superen el doble del interés medio pueden considerarse usurarios.
Qué hacer:
- Reclamar judicialmente la nulidad del préstamo por usura.
- Si el préstamo se declara nulo, solo tienes que devolver el capital: te devuelven todos los intereses pagados.
- Hay despachos de abogados especializados en estas reclamaciones.
Comisiones excesivas o no informadas
Te cobran comisiones que no conocías, que son desproporcionadas, o que no corresponden a servicios realmente prestados.
Qué hacer:
- Revisa el contrato para ver qué comisiones aceptaste.
- Si te cobran algo que no está en el contrato, reclama su devolución íntegra.
- Si las comisiones son desproporcionadas respecto al servicio (por ejemplo, 50 euros por enviarte una carta de reclamación), también puedes reclamar por abusivas.
Impago y reclamaciones excesivas
Si dejas de pagar, el banco tiene derecho a reclamar, pero con límites:
- Los intereses de demora no pueden ser abusivos (hay jurisprudencia que anula los que superan ciertos umbrales).
💡 Más de 2 puntos es abusivo. El Tribunal Supremo ha dejado claro que en préstamos personales sin garantía hipotecaria, los intereses de demora que superen en más de 2 puntos el tipo de interés normal son abusivos, salvo que el banco demuestre que hubo negociación real (y nunca la hay). Si te están cobrando más, reclama.
- No pueden reclamar más de lo que realmente debes.
- Deben respetar tus derechos durante el proceso de cobro de deudas.
- Si te incluyen en ficheros de morosos, deben cumplir los requisitos legales.
Amortización anticipada
Devolver el préstamo antes de tiempo puede ahorrarte mucho dinero en intereses. Conoce cómo funciona y cuándo conviene.
Tu derecho
Puedes devolver el préstamo anticipadamente cuando quieras, total o parcialmente. No necesitas dar explicaciones ni esperar a una fecha concreta. El banco no puede negarse.
Comisiones máximas legales
La ley limita lo que el banco puede cobrarte por amortizar anticipadamente:
| Tipo de interés | Plazo restante | Comisión máxima |
|---|---|---|
| Fijo | Más de 12 meses | 0,5% del capital amortizado |
| Fijo | Menos de 12 meses | 0,25% del capital amortizado |
| Variable | Más de 12 meses | 0,25% del capital amortizado |
| Variable | Menos de 12 meses | 0,15% del capital amortizado |
Si tu contrato establece comisiones superiores, son nulas. Se aplica el máximo legal.
Cuándo conviene amortizar
Amortizar anticipadamente suele ser buena idea cuando:
- Tienes ahorros que no necesitas a corto plazo
- Los intereses del préstamo son superiores a lo que ganarías invirtiendo ese dinero
- Quieres reducir tu endeudamiento para pedir otra financiación
- Te agobia tener deudas pendientes
Calcula siempre si te compensa teniendo en cuenta la comisión que te cobrarán.
Cómo hacerlo
- Comunica al banco tu intención de amortizar, indicando si es total o parcial.
- El banco calculará el capital pendiente, la comisión aplicable y el importe total.
- Realiza el pago.
- Pide un nuevo cuadro de amortización si es amortización parcial (reflejará las nuevas cuotas reducidas).
- Pide certificado de deuda cero si es amortización total.
Qué hacer si no puedes pagar
Los problemas de pago pueden ocurrirle a cualquiera por circunstancias sobrevenidas: pérdida de empleo, enfermedad, gastos imprevistos. Lo importante es actuar correctamente para minimizar las consecuencias.
Antes de dejar de pagar
Si ves que vas a tener problemas para pagar, actúa antes de que sea tarde:
- Contacta con el banco y explica tu situación. Muchos bancos prefieren negociar antes de tener un impago.
- Negocia opciones: El banco puede ofrecerte carencia (pagar solo intereses durante unos meses), ampliación del plazo (para reducir la cuota), o reunificación de deudas.
- No ignores el problema: Dejar de pagar sin más empeora todo. Los intereses de demora se acumulan, el banco reclamará, y acabarás debiendo más.
Si ya dejaste de pagar
Una vez que hay impago, las consecuencias empiezan a acumularse:
- Los intereses de demora se añaden a la deuda. Pueden ser de hasta 2 puntos sobre el tipo de interés del préstamo.
- El banco te reclamará primero por vía amistosa (llamadas, cartas) y luego puede pasar a vía judicial.
- Pueden inscribirte en ficheros de morosos (ASNEF, etc.), lo que dificultará que consigas financiación en el futuro.
- Si la deuda es importante, el banco puede demandarte para conseguir una sentencia y embargar bienes o salario.
Tus derechos durante el cobro
Incluso si debes dinero, tienes derechos:
- A que no te acosen. El cobro de deudas tiene límites: no pueden llamarte a horas intempestivas, amenazarte, publicar tu deuda, contactar a tus vecinos o familiares, etc.
- A que los intereses de demora no sean abusivos. Si son desproporcionados, puedes reclamar.
- A negociar una solución razonable. El banco también prefiere cobrar algo a no cobrar nada.
- A que respeten el mínimo inembargable (SMI) si llegan a embargar.
Mecanismo de segunda oportunidad
Si tu situación económica es muy grave y tienes deudas que no puedes pagar, existe el mecanismo de segunda oportunidad regulado en la ley concursal. Permite, tras un procedimiento específico, cancelar las deudas pendientes y empezar de cero.
Es un proceso complejo que requiere asesoramiento legal, pero puede ser la solución si estás en una situación de insolvencia real sin posibilidad de recuperación.
Cómo elegir préstamo
Antes de contratar, dedica tiempo a comparar opciones. Las diferencias entre ofertas pueden suponer cientos o miles de euros.
Compara siempre por TAE
La TAE es el único indicador que te permite comparar de forma real porque incluye todo: interés, comisiones, frecuencia de pago. Ignora el TIN, los eslóganes publicitarios y las "ofertas especiales": mira la TAE.
Revisa todas las comisiones
Asegúrate de conocer:
- Comisión de apertura o estudio
- Comisión por amortización anticipada
- Comisión por impago o reclamación
- Cualquier otra comisión en la letra pequeña
Calcula el coste de los productos vinculados
Si el banco bonifica el préstamo por contratar seguros, nómina u otros productos, calcula si realmente compensa. A veces el ahorro en intereses es menor que el coste de los productos que te obligan a contratar.
Pide siempre la oferta con y sin vinculaciones para poder comparar.
Calcula tu capacidad de pago
Antes de pedir un préstamo, calcula si puedes pagar la cuota cómodamente. Una regla general es que el total de cuotas de deudas (préstamos, hipoteca, tarjetas) no debería superar el 35-40% de tus ingresos netos.
No te endeudes por encima de tus posibilidades. Si la cuota te deja justo a fin de mes, cualquier imprevisto te pondrá en problemas.
Lee el contrato completo
Antes de firmar, lee todo el contrato. Presta especial atención a las cláusulas sobre intereses de demora, vencimiento anticipado, y cesión del crédito a terceros. Si hay algo que no entiendes, pregunta.
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Antes de firmar, di al comercial: "Me lo llevo a casa para leerlo con calma". Si te presiona diciendo que la oferta caduca hoy o que no puedes llevártelo, eso ya te dice todo lo que necesitas saber sobre ese producto.
Préstamos peligrosos
Algunos productos de financiación son especialmente problemáticos y deberías evitarlos salvo en situaciones de auténtica emergencia.
Créditos rápidos
Aprobación en minutos, poca documentación, dinero disponible casi al instante. Muy cómodo, pero los intereses son mucho más altos que en préstamos tradicionales. La TAE puede superar el 20-25%.
Solo úsalos para emergencias reales donde no tengas otra opción. Para gastos planificables, busca alternativas más baratas.
Microcréditos
La forma más cara de financiación legal. TAEs de cientos o miles por ciento. Lo que parece "solo 20 euros de intereses" por un préstamo de 200 euros a un mes es, en realidad, un coste anualizado brutal.
Crean espirales de deuda: pides uno para pagar algo urgente, no puedes devolverlo y pides otro para cubrir el primero, y así sucesivamente hasta que la deuda es impagable.
Evítalos siempre. Cualquier otra opción (familia, amigos, tarjeta de crédito, descubierto bancario) será más barata.
Préstamos con garantía de bienes
Versiones modernas del empeño: te prestan dinero dejando como garantía tu coche, joyas, electrónica u otros bienes. Si no pagas, pierdes el bien.
Además del riesgo de perder el bien, los intereses suelen ser abusivos. Si necesitas dinero y tienes bienes de valor, casi siempre será mejor venderlos directamente.
Préstamos entre particulares no regulados
Préstamos ofrecidos por particulares o empresas no supervisadas. Sin protección legal, sin requisitos de información, sin límites a los intereses. Alto riesgo de estafa y de condiciones abusivas.
Evítalos completamente. Solo contrata financiación con entidades autorizadas y supervisadas por el Banco de España.
Reclamar problemas
Si tienes un problema con tu préstamo personal, existe un procedimiento para reclamar.
Al banco
El primer paso es reclamar al Servicio de Atención al Cliente del banco. Hazlo por escrito (email, formulario web, carta certificada) detallando el problema y lo que solicitas.
El banco tiene un mes para responderte. Guarda el número de referencia y la fecha de presentación.
Al Banco de España
Si el banco no resuelve tu reclamación o no contesta en plazo, puedes acudir al Banco de España. El requisito es haber reclamado antes al banco.
El Banco de España estudiará tu caso y emitirá un informe indicando si el banco actuó correctamente. El informe no es vinculante, pero tiene peso: la mayoría de bancos acatan las resoluciones desfavorables.
Vía judicial
Para ciertos problemas necesitas acudir a los tribunales:
- Nulidad por usura: Para que declaren nulo un préstamo con intereses abusivos.
- Devolución de cantidades: Para recuperar comisiones indebidas o intereses cobrados de más.
- Cláusulas abusivas: Para anular condiciones que consideres ilegales.
Para cantidades hasta 2.000 euros puedes usar el procedimiento monitorio sin abogado ni procurador.
Para saber más
- Tarjetas bancarias - Incluye información sobre tarjetas revolving
- Usura - Cuándo los intereses son abusivos
- Cobro de deudas - Tus derechos si no puedes pagar
- Ficheros de morosos - Qué pasa si te incluyen en ASNEF