Seguro de salud
El seguro médico privado complementa la sanidad pública ofreciendo acceso más rápido a especialistas, pruebas diagnósticas y hospitalizaciones. Cada vez más españoles lo contratan porque, aunque el sistema público de salud es bueno, las listas de espera pueden ser largas y a veces necesitas atención con más inmediatez.
Contratar un seguro de salud privado no significa renunciar a la sanidad pública. Puedes usar ambos sistemas según te convenga en cada momento. La clave está en elegir un seguro que se adapte a tus necesidades reales sin pagar por coberturas que no vas a utilizar.
Tipos de seguro de salud
Existen diferentes modalidades de seguro de salud que funcionan de maneras muy distintas. La elección entre unas y otras depende de si prefieres ahorrar en prima, tener total libertad de elección de médicos, o un equilibrio entre ambas cosas.
Seguro de asistencia sanitaria (cuadro médico)
El seguro de cuadro médico es la modalidad más extendida en España. Funciona con una red cerrada de médicos y centros sanitarios con los que la aseguradora tiene acuerdo. Puedes acudir a cualquier profesional del cuadro sin pagar nada o pagando únicamente un pequeño copago, pero si quieres ir a un médico fuera de la red, el seguro no te cubre.
Este tipo de seguro tiene primas más bajas que otras modalidades porque la aseguradora negocia tarifas favorables con los profesionales de su red. Además, te evita gestiones porque no tienes que adelantar dinero ni solicitar reembolsos. Las grandes aseguradoras tienen redes muy amplias con miles de médicos en toda España, aunque la calidad y extensión del cuadro varía mucho entre compañías.
Seguro de reembolso
El seguro de reembolso te permite acudir a cualquier médico o centro sanitario, esté o no en ninguna red. Tú pagas la factura y después la aseguradora te devuelve una parte o la totalidad del importe según las tarifas establecidas en tu póliza.
Esta modalidad ofrece total libertad de elección, lo que es especialmente valioso si quieres ir a especialistas concretos o a los mejores profesionales en una determinada área. El inconveniente es que la prima es más alta, que tienes que gestionar las facturas para solicitar el reembolso, y que puede haber límites en lo que te devuelven si el médico cobra por encima de las tarifas de la aseguradora.
Seguro mixto
El seguro mixto combina un cuadro médico con la posibilidad de reembolso. Para las consultas y pruebas habituales usas el cuadro de la aseguradora sin gestiones ni pagos, pero si en algún momento quieres ir a un profesional de fuera, puedes hacerlo y solicitar un reembolso parcial.
Esta modalidad ofrece lo mejor de ambos mundos: comodidad para el día a día y flexibilidad cuando la necesitas. Es una opción intermedia tanto en precio como en libertad de elección.
Coberturas típicas
Las coberturas de un seguro de salud varían enormemente entre pólizas. Algunas vienen incluidas de serie en prácticamente todos los seguros, otras son habituales pero pueden faltar, y algunas se contratan como extras opcionales pagando un suplemento.
Coberturas básicas
Las coberturas que encontrarás en prácticamente cualquier seguro de salud incluyen la medicina general para las consultas de atención primaria, las especialidades médicas como cardiología, traumatología o dermatología, las urgencias tanto hospitalarias como ambulatorias, la hospitalización con habitación individual o compartida, la cirugía para intervenciones programadas, y las pruebas diagnósticas como analíticas, radiografías o ecografías.
Estas coberturas básicas son el núcleo de cualquier seguro de salud, aunque los detalles de qué incluye exactamente cada una varían entre aseguradoras.
Coberturas habituales
Muchos seguros incluyen también cobertura dental básica que suele limitarse a limpiezas, empastes y extracciones simples. La óptica básica puede incluir un descuento o una cantidad para gafas o lentillas. La rehabilitación cubre sesiones de fisioterapia tras una lesión o intervención. La salud mental incluye consultas de psicología y psiquiatría, aunque suele tener límites de sesiones. La segunda opinión médica permite consultar a otro especialista si no estás seguro de un diagnóstico o tratamiento.
Revisa si estas coberturas están incluidas en la póliza básica o si hay que pagarlas como extra.
Coberturas opcionales
Dependiendo de la aseguradora, puedes contratar coberturas adicionales pagando más. La cobertura dental completa incluye ortodoncia, implantes y tratamientos más complejos. La óptica ampliada ofrece mayores cantidades para gafas y lentes. La reproducción asistida cubre tratamientos de fertilidad. La medicina preventiva incluye chequeos periódicos y programas de prevención. La cobertura de parto resulta esencial si piensas tener hijos. La cobertura internacional te protege si viajas o resides fuera de España.
Copagos
El copago es la cantidad fija que pagas cada vez que usas un servicio médico. Es una forma de compartir el coste de la asistencia sanitaria entre la aseguradora y el asegurado.
Cómo funcionan
Cuando tu póliza tiene copago, cada vez que vayas al médico pagas una cantidad pequeña en el momento. Las cantidades típicas son de 3 a 5 euros por una consulta de medicina general, de 10 a 15 euros por una consulta de especialista, de 20 a 40 euros por una visita a urgencias, y cantidades variables para pruebas diagnósticas.
Estos importes los pagas directamente al profesional o centro, independientemente de la prima mensual del seguro.
Pólizas sin copago
Las pólizas sin copago tienen una prima mensual más alta pero no pagas nada cuando usas el servicio. Son cómodas porque no tienes que estar pendiente de pequeños pagos cada vez que vas al médico.
El inconveniente es que, además de pagar más de prima, al no haber ningún coste por usar el servicio, puede haber cierta tendencia al sobreuso. Esto encarece el seguro para todos los asegurados.
Pólizas con copago
Las pólizas con copago tienen una prima mensual más baja a cambio de pagar algo cada vez que usas la asistencia. Son buenas opciones si no vas mucho al médico, porque el ahorro en prima compensa los copagos ocasionales.
El copago también tiene un efecto de desincentivo del uso innecesario. Saber que cada visita tiene un pequeño coste hace que la gente piense dos veces antes de ir al médico por cualquier cosa.
Período de carencia
La carencia es el período de tiempo tras contratar el seguro durante el cual ciertas coberturas no están activas. Es una forma que tienen las aseguradoras de protegerse frente a personas que contratan un seguro sabiendo que van a necesitar atención médica inmediatamente.
Qué significa en la práctica
Si contratas hoy un seguro con carencia de seis meses para hospitalización, durante esos seis meses no podrás usar la cobertura de hospitalización aunque la estés pagando. Solo tras cumplirse el período de carencia la cobertura se activa completamente.
Las carencias no afectan a todas las coberturas por igual. Normalmente las consultas y urgencias no tienen carencia, mientras que la hospitalización, cirugía y especialmente el parto tienen carencias largas.
Carencias habituales
Las consultas médicas y las urgencias suelen estar disponibles desde el primer día, sin carencia. La hospitalización tiene carencias típicas de 3 a 6 meses. La cirugía puede tener carencias de 6 a 12 meses según el tipo de intervención. El parto tiene carencias largas de 8 a 10 meses para evitar que se contrate el seguro estando ya embarazada. La psiquiatría y salud mental suelen tener carencias de 3 a 6 meses.
Eliminación de carencias
Si vienes de otra aseguradora sin interrupción de cobertura, muchas compañías eliminan o reducen las carencias. Es una forma de facilitarte el cambio sin que pierdas derechos que ya habías adquirido.
Pregunta siempre por esta posibilidad cuando cambies de seguro. Es un aspecto importante que puede marcar la diferencia en tu elección.
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Cuando cambies de seguro de salud, pide por escrito que te eliminen las carencias por venir de otra compañía. Si no te dan ese documento y luego te niegan una cobertura por carencia, tendrás cómo demostrar que te lo prometieron.
Cuestionario de salud
Al contratar un seguro de salud, la aseguradora necesita conocer tu estado de salud para evaluar el riesgo y decidir si te acepta, con qué condiciones y a qué precio.
Obligación de declarar
El cuestionario de salud te pregunta sobre enfermedades que has tenido o tienes, los tratamientos que sigues actualmente, las operaciones que te han realizado en el pasado, y los antecedentes familiares de ciertas enfermedades. Debes responder con veracidad a todas las preguntas.
No declarar algo que te preguntan expresamente puede tener consecuencias muy negativas cuando necesites usar el seguro.
Exclusiones por estado de salud
Si tienes enfermedades previas o condiciones crónicas, la aseguradora puede tomar diferentes decisiones. Pueden excluir específicamente esas condiciones de la cobertura, de modo que todo lo relacionado con ellas queda fuera del seguro. Pueden cobrarte una prima más alta para compensar el mayor riesgo. O pueden rechazar asegurarte directamente si consideran que el riesgo es demasiado elevado.
Consecuencias de no declarar
Si ocultas información relevante en el cuestionario de salud, la aseguradora puede negarte la cobertura cuando la necesites. Si descubren que mentiste u omitiste información, pueden anular el contrato y no devolverte las primas pagadas.
Siempre es mejor declarar todo aunque signifique exclusiones o una prima más alta. Una exclusión conocida es preferible a una sorpresa desagradable cuando necesitas atención médica.
Preexistencias
Las preexistencias son enfermedades o condiciones médicas que ya tenías antes de contratar el seguro. El tratamiento que les dan las aseguradoras es uno de los aspectos más importantes a considerar.
Qué son exactamente
Una preexistencia es cualquier enfermedad diagnosticada, condición crónica, lesión o problema de salud que ya existía cuando contrataste el seguro. Incluye desde enfermedades graves como diabetes o problemas cardíacos hasta condiciones más leves como problemas de espalda crónicos o alergias.
Cómo las tratan las aseguradoras
El tratamiento habitual de las preexistencias es excluirlas de la cobertura, de modo que cualquier gasto relacionado con esa condición no está cubierto. Alternativamente pueden cubrirlas con carencia especial más larga de lo normal, o aplicar una prima adicional que refleje el mayor riesgo que suponen.
Consejo importante
Declara siempre todas tus preexistencias aunque temas que te excluyan o te suban la prima. Es mucho mejor saber de antemano qué está cubierto y qué no, que descubrirlo cuando estás enfermo y necesitas atención. Además, si no las declaras y la aseguradora lo descubre después, las consecuencias son mucho peores.
🚨 Una exclusión conocida es mejor que una sorpresa
Tienes problemas de tiroides desde hace años. Lo omites en el cuestionario porque temes que te suban la prima. Un día necesitas operarte de tiroides. Reclamas. La aseguradora investiga tu historial médico, ve que ya tenías el problema antes de contratar, y te dice: "denegado por preexistencia no declarada". Peor aún: pueden anular toda la póliza. Resultado: llevas años pagando un seguro que no te sirve para lo que necesitas. Declara siempre todo. Mejor una exclusión conocida que una sorpresa.
Precio del seguro
El precio del seguro de salud depende de múltiples factores y puede variar mucho entre aseguradoras, por lo que siempre merece la pena comparar antes de contratar.
Factores que influyen en la prima
La edad es el factor más determinante: a mayor edad, mayor prima porque el riesgo de necesitar asistencia aumenta. Las coberturas contratadas influyen directamente, ya que más coberturas significa más precio. El modelo de copagos también afecta, porque las pólizas con copago tienen primas más bajas. La zona geográfica importa porque hay diferencias de precios y costes médicos entre provincias. El estado de salud declarado puede encarecer el seguro si hay preexistencias.
Rangos orientativos
Un seguro básico con copago puede costar entre 30 y 50 euros al mes. Un seguro completo sin copago suele situarse entre 80 y 150 euros mensuales. Los seguros premium con coberturas amplias y extras pueden superar los 150 euros al mes.
Estos son rangos orientativos que varían según la aseguradora, tu edad y otros factores.
Subidas de prima
Muchos seguros de salud suben la prima cuando renuevas, incluso si no has usado el seguro. Las causas habituales son el incremento de tu edad al pasar a un tramo superior, la inflación de costes médicos que afecta a todo el sector, y tu historial de uso si has utilizado mucho el seguro.
Antes de contratar, pregunta cuál es la política de subidas de la aseguradora. Algunas son más agresivas que otras en este aspecto.
Elegir seguro de salud
Elegir el seguro de salud adecuado requiere analizar tus necesidades y comparar opciones. Una decisión informada puede ahorrarte dinero y disgustos.
Qué comparar
Al comparar seguros, revisa el cuadro médico para ver si tiene los especialistas y centros que necesitas en tu zona. Analiza las coberturas incluidas para asegurarte de que cubre lo que realmente usas. Compara el modelo de copagos y decide si prefieres pagar menos de prima aunque tengas copagos o viceversa. Revisa las carencias por si necesitas alguna cobertura pronto. Y, por supuesto, compara el precio actual y la política de subidas futuras.
Herramientas útiles
Puedes utilizar comparadores online que te muestran ofertas de varias aseguradoras simultáneamente. Los corredores de seguros trabajan con múltiples compañías y pueden asesorarte según tus necesidades. Las opiniones de otros usuarios te dan una idea de la experiencia real con cada aseguradora.
Usar el seguro
Una vez que tienes el seguro, conviene saber cómo usarlo correctamente para sacarle el máximo partido sin problemas.
Para consultas
Cuando necesites una consulta médica, primero consulta el cuadro médico de tu aseguradora para ver qué profesionales están disponibles en tu zona. Pide cita por teléfono, web o app según las opciones que ofrezca tu compañía. Acude con tu tarjeta del seguro para que te identifiquen. Si tu póliza tiene copago, paga el copago en el momento.
Para urgencias
En caso de urgencia, acude al centro de urgencias del cuadro más cercano. También puedes llamar a la línea de asistencia telefónica 24 horas de tu aseguradora para que te orienten. Presenta siempre tu tarjeta del seguro para que te atiendan como asegurado.
Para hospitalización o cirugía
Cuando necesites hospitalización o una intervención quirúrgica, el proceso es algo más complejo. El médico que te atiende solicita la autorización a la aseguradora. La aseguradora evalúa la solicitud y la aprueba si está cubierta. Una vez autorizada, se programa la intervención o el ingreso. Normalmente no pagas nada o solo el copago si lo hay.
Autorización previa
Algunas prestaciones del seguro de salud requieren autorización previa de la aseguradora antes de realizarse. Es importante conocer este proceso para evitar sorpresas.
Cuándo hace falta
La autorización previa suele ser necesaria para hospitalizaciones, cirugías programadas, pruebas diagnósticas costosas como resonancias o TAC, y tratamientos específicos que superan cierto importe.
Las consultas ordinarias y las urgencias no requieren autorización previa.
Cómo funciona
El proceso de autorización comienza cuando el médico que te atiende solicita la autorización a la aseguradora explicando qué necesitas y por qué. La aseguradora evalúa la solicitud comprobando que está cubierta en tu póliza. Si procede, te confirman la autorización y puedes proceder con la prueba o intervención.
Si te niegan autorización
Si la aseguradora deniega la autorización, pide que te expliquen el motivo por escrito. Revisa tu póliza para comprobar si lo que solicitas está cubierto. Si crees que corresponde y te lo han denegado incorrectamente, reclama siguiendo los cauces establecidos.
Problemas comunes
Durante la vida del seguro pueden surgir problemas que requieren actuar para defender tus derechos. Conocer los más frecuentes te ayudará a reaccionar adecuadamente.
Te niegan una cobertura
Los motivos más habituales por los que te pueden negar una cobertura son que se trate de una preexistencia excluida, que estés en período de carencia, que la prestación esté excluida en tu póliza, o que necesite autorización previa que no solicitaste.
Si te niegan algo, pide siempre la negativa por escrito con los motivos. Revisa tu póliza para comprobar si tienen razón. Si crees que es incorrecto, reclama aportando la documentación que respalde tu posición.
No hay especialista en tu zona
Si el cuadro médico de tu aseguradora no tiene un especialista que necesitas en tu zona, tienes opciones. Pide que te autoricen ir fuera del cuadro a un profesional cercano. Busca centros alternativos del cuadro que estén a distancia razonable. Si la cobertura es claramente insuficiente en tu zona, reclama formalmente.
Suben mucho la prima
Si la prima sube más de lo que consideras razonable al renovar, compara con otras aseguradoras para ver si hay opciones mejores. Puedes cambiar de compañía al vencimiento sin penalización. No hay que aguantar subidas abusivas porque el mercado es competitivo.
🧠 Hack de la subida: cambia antes de que te atrapen
Tu seguro sube 15% cada año. A los 40 pagabas 80€, a los 50 pagas 150€. Y cuando llegas a los 60 y tienes más probabilidades de necesitarlo, te suben tanto que no te lo puedes permitir. Trampa. Compara cada 2-3 años con otras aseguradoras. Muchas eliminan carencias si vienes de otro seguro. No te cases con tu compañía: ellos no te serán fieles cuando envejezcas y empieces a dar pérdidas.
Cambiar de aseguradora
Tienes derecho a cambiar de seguro de salud cuando lo consideres oportuno. El proceso es sencillo si lo haces bien.
Tu derecho a cambiar
Puedes cambiar de aseguradora al vencimiento anual de tu póliza sin ningún tipo de penalización. Es tu derecho como consumidor y las aseguradoras no pueden ponerte obstáculos.
Cómo hacerlo
Para cambiar de seguro, avisa a tu aseguradora actual con al menos un mes de antelación al vencimiento de que no quieres renovar. Contrata con la nueva aseguradora de modo que la cobertura empiece justo cuando acabe la anterior. Pregunta si eliminan carencias por venir de otro seguro, ya que muchas compañías lo hacen.
Carencias en la nueva aseguradora
Muchas aseguradoras eliminan o reducen las carencias si vienes de otra compañía sin interrupción de cobertura. Esto significa que no tienes que volver a esperar meses para usar coberturas que ya tenías activas. Es un aspecto importante a negociar cuando cambias de seguro.
Seguro de empresa
Muchas empresas ofrecen seguro de salud a sus empleados como beneficio social. Tiene características específicas que conviene conocer.
Ventajas
El seguro de empresa suele ser más barato que uno individual porque la empresa negocia condiciones colectivas. A veces no hay cuestionario de salud porque la aseguradora acepta a toda la plantilla sin selección individual. Para la empresa es fiscalmente deducible como gasto, lo que facilita que lo ofrezcan.
Al dejar la empresa
Si dejas la empresa, normalmente pierdes el seguro de salud que te proporcionaban. Puedes contratar uno individual con otra aseguradora para no quedarte sin cobertura. Algunas compañías permiten convertir el seguro colectivo en individual manteniendo condiciones similares, aunque es poco frecuente. Pregunta siempre por esta posibilidad antes de perder la cobertura.
Reclamar al seguro de salud
Si la aseguradora no actúa correctamente, tienes vías para reclamar y defender tus derechos.
Al servicio de atención al cliente
El primer paso obligatorio es reclamar al servicio de atención al cliente de la aseguradora. Presenta tu reclamación por escrito explicando el problema y lo que solicitas. Tienen un mes para responderte.
Al defensor del asegurado
Si el servicio de atención no te da la razón, puedes acudir al defensor del asegurado, una figura interna de la aseguradora que actúa como mediador. Su decisión es vinculante para la aseguradora pero no para ti, así que puedes seguir reclamando si no estás de acuerdo.
A la DGSFP
La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones es el organismo regulador del sector. Puedes acudir a ellos si la aseguradora no responde o no estás satisfecho. Pueden sancionar a la aseguradora, aunque no pueden obligarles directamente a pagarte.
Vía judicial
Para reclamar prestaciones denegadas que te corresponden, la vía judicial es el último recurso. Si las cantidades lo justifican, merece la pena consultar con un abogado especializado en seguros.
Para saber más
Conceptos del seguro
- Tipos de seguros - Panorama general del mercado asegurador
- La póliza - El documento del contrato de seguro
- La franquicia - Lo que pagas tú de cada siniestro
- Siniestros - Cómo comunicarlos y gestionarlos
Otros seguros
- Seguro del hogar - Protección de tu vivienda
- Seguro del coche - Obligatorio y coberturas opcionales
- Seguro de vida - Protección para tu familia
- Seguro de viaje - Protección en tus desplazamientos
Reclamaciones
- Reclamar a la aseguradora - Si hay problemas con el seguro