Suministro de agua
El agua es un servicio esencial al que todos tenemos derecho. A diferencia de la electricidad o el gas, el suministro de agua es competencia municipal, lo que significa que las tarifas, condiciones y procedimientos pueden variar significativamente de un municipio a otro. Conocer cómo funciona el servicio en tu localidad y cuáles son tus derechos como usuario te permitirá evitar abusos, detectar errores en la facturación y reclamar eficazmente cuando surjan problemas.
En España, el agua potable llega a prácticamente la totalidad de los hogares a través de redes municipales que garantizan su calidad y disponibilidad. Sin embargo, las incidencias son frecuentes: facturas con consumos disparatados, cortes no avisados, problemas de presión o calidad del agua. Saber cómo actuar en cada situación te ahorrará tiempo y dinero.
El servicio de agua
El servicio de abastecimiento de agua potable es uno de los servicios públicos esenciales que los ayuntamientos deben garantizar a sus ciudadanos. Su organización y gestión varían según el modelo elegido por cada municipio.
Quién gestiona el agua
El agua es un servicio de competencia municipal, lo que significa que los ayuntamientos son responsables de garantizar el abastecimiento a todos los vecinos de su término municipal.
Los ayuntamientos pueden gestionar el servicio de diferentes formas. La gestión directa implica que el propio ayuntamiento, a través de una empresa municipal o de un departamento interno, se encarga de todo el ciclo del agua. Este modelo es habitual en ciudades medianas y pequeñas. La gestión mediante concesión supone que el ayuntamiento adjudica el servicio a una empresa privada que lo explota durante un período determinado (normalmente entre 15 y 30 años) bajo supervisión municipal. Las grandes ciudades suelen optar por este modelo. También existen las mancomunidades, donde varios municipios pequeños se asocian para gestionar conjuntamente el servicio y aprovechar economías de escala.
Independientemente del modelo de gestión, el ayuntamiento sigue siendo el responsable último del servicio. Si tienes problemas que la empresa gestora no resuelve, puedes reclamar al ayuntamiento como titular del servicio.
Qué comprende el servicio
El servicio integral del agua incluye varias prestaciones que normalmente se facturan conjuntamente.
El suministro de agua potable es el componente principal: llevar agua apta para el consumo humano hasta tu vivienda. Esto incluye la captación en origen (embalses, acuíferos, desaladoras), el tratamiento para hacerla potable y la distribución a través de la red de tuberías.
El alcantarillado comprende la recogida de las aguas residuales que generas y su conducción hasta las depuradoras. Cada vez que abres un grifo, lavas los platos o tiras de la cadena, el agua usada va a parar a la red de alcantarillado.
La depuración es el tratamiento de esas aguas residuales antes de devolverlas al medio natural. Es un proceso costoso pero imprescindible para proteger el medio ambiente.
El mantenimiento de la red incluye la reparación de averías, la renovación de tuberías obsoletas y la extensión de la red a nuevas zonas urbanizadas.
Todos estos servicios se reflejan en tu factura, ya sea de forma separada o agrupada.
El contrato de suministro
Para disponer de agua corriente en tu vivienda necesitas tener un contrato de suministro con la empresa gestora. Este contrato establece las condiciones del servicio y las obligaciones de ambas partes.
Cómo darse de alta
Si te mudas a una vivienda que no tiene suministro de agua activo, deberás solicitar el alta del servicio. El proceso y los requisitos varían según el municipio, pero normalmente incluyen varios pasos.
Documentación habitual:
- DNI o NIE del titular que firma el contrato.
- Título que acredite el derecho a ocupar la vivienda: escritura de propiedad, contrato de alquiler o documento equivalente.
- Cédula de habitabilidad o licencia de primera ocupación, que certifica que la vivienda cumple los requisitos mínimos de habitabilidad.
- Boletín de instalación o certificado del instalador que acredite que la instalación interior cumple la normativa.
El contador: El suministro requiere un contador que mida el consumo. En la mayoría de casos, el contador es propiedad de la empresa suministradora y tú pagas un alquiler mensual por él. En algunos municipios o para determinados tipos de suministro, el contador puede ser propiedad del usuario.
Si la vivienda ya tenía suministro anterior y hay un contador instalado, normalmente bastará con tramitar un cambio de titularidad.
Contenido del contrato
El contrato de suministro de agua establece las condiciones del servicio. Aunque puede variar según el municipio, normalmente incluye la identificación del titular y la dirección del suministro, la tarifa aplicable según el tipo de uso (doméstico, comercial, industrial), los derechos del usuario (suministro continuo, calidad del agua, reclamación) y las obligaciones del usuario (pagar las facturas, permitir el acceso para lecturas, mantener la instalación interior). También detalla las condiciones en las que la empresa puede suspender el suministro y los procedimientos para presentar reclamaciones.
Lee el contrato antes de firmarlo y guarda una copia. Si alguna cláusula te parece abusiva o no la entiendes, pregunta antes de firmar.
La factura del agua
La factura del agua puede resultar confusa por la cantidad de conceptos que incluye. Entender cada uno te permitirá verificar que te cobran correctamente y detectar posibles errores.
Estructura de la factura
La factura del agua tiene normalmente dos grandes componentes: una parte fija que pagas independientemente de lo que consumas y una parte variable que depende del agua que hayas gastado.
Parte fija (cuota de servicio): Es una cantidad que pagas cada período de facturación simplemente por tener el suministro disponible, aunque no consumas ni una gota de agua. Cubre los costes fijos del servicio: mantenimiento de la red, amortización de inversiones, costes de gestión. La cuota fija varía según el calibre del contador (contadores más grandes tienen cuota más alta porque permiten mayor caudal) y puede diferir mucho de un municipio a otro.
Parte variable (consumo): Es lo que pagas por el agua que efectivamente consumes, medida en metros cúbicos (m³). Un metro cúbico equivale a 1.000 litros. El precio por metro cúbico no suele ser único, sino que se estructura en tramos progresivos.
Otros conceptos: Además del suministro de agua propiamente dicho, la factura suele incluir cánones y tasas por alcantarillado (recogida de aguas residuales), depuración (tratamiento de esas aguas), canon autonómico del agua (si existe en tu comunidad) e IVA, que en el agua es del 10% (tipo reducido) por tratarse de un bien de primera necesidad.
El sistema de tramos
La mayoría de municipios aplican un sistema de tarificación por tramos o bloques que hace que el precio del metro cúbico aumente a medida que consumes más agua. Este sistema busca penalizar el despilfarro e incentivar el ahorro.
El primer tramo cubre el consumo básico (por ejemplo, los primeros 10 m³ trimestrales) y tiene el precio más bajo. El segundo tramo tiene un precio algo mayor y cubre un consumo normal. El tercer tramo, más caro, se aplica a consumos elevados. Y el cuarto tramo o penalizador, con precio muy alto, se aplica a consumos excesivos.
Esto significa que los primeros litros que consumes son relativamente baratos, pero si gastas mucha agua, los metros cúbicos adicionales te salen muy caros. Es un incentivo económico al ahorro.
Periodicidad de facturación
La frecuencia con la que recibes la factura del agua varía según el municipio. Lo más habitual es la facturación trimestral (cada tres meses) o bimestral (cada dos meses). Algunos municipios grandes han pasado a facturación mensual.
Cuando no es posible hacer una lectura real del contador (porque el lector no ha podido acceder o porque hay un problema), se emite una factura estimada basada en el histórico de consumo. Esta factura estimada se regulariza posteriormente cuando se dispone de una lectura real.
Problemas con la factura
Las reclamaciones sobre facturación son las más frecuentes en el servicio de agua. Saber identificar y resolver estos problemas te evitará pagar de más.
Factura anormalmente alta
Recibir una factura con un consumo disparado respecto a períodos anteriores es una situación frecuente que puede tener varias causas.
Fuga de agua: Es la causa más habitual. Una fuga en la instalación interior (un goteo en un grifo, una cisterna que pierde, una tubería dañada) puede hacer que el contador siga girando aunque tú no estés usando agua conscientemente. Para detectar fugas, cierra todos los grifos y electrodomésticos que consuman agua, mira el contador y espera unos minutos. Si el contador sigue avanzando, tienes una fuga.
🧠 Hack del contador nocturno: detecta fugas invisibles
Antes de irte a dormir, anota la lectura exacta del contador. Por la mañana, antes de usar nada, míralo otra vez. Si ha subido aunque sea 1 litro, tienes una fuga. Las cisternas que pierden por dentro son las culpables habituales: el agua se va por el desagüe sin que lo notes y el contador sigue girando 24 horas al día. Una cisterna que pierde puede gastar 200 litros diarios. Eso son 6.000 litros al mes que estás pagando sin usar.
Error de lectura: El empleado que lee los contadores puede equivocarse al anotar los dígitos. Un error de transcripción puede convertir 10 m³ en 100 m³. Compara la lectura que figura en la factura con la lectura actual de tu contador y con facturas anteriores para detectar incongruencias.
Factura estimada incorrecta: Si la factura se ha basado en una estimación y ésta no refleja tu consumo real, puede aparecer un importe muy diferente al esperado. Las estimaciones excesivas se regularizarán a tu favor cuando haya una lectura real; las estimaciones bajas generarán una regularización en tu contra.
Cambio de tarifa: Verifica que la tarifa aplicada es correcta. Un error en la clasificación de tu suministro (por ejemplo, aplicarte tarifa comercial en lugar de doméstica) puede disparar la factura.
Qué hacer:
- Revisa si hay fugas en tu instalación.
- Compara la lectura de la factura con tu contador.
- Contrasta con facturas anteriores para ver si el consumo tiene sentido.
- Si crees que hay error, reclama por escrito adjuntando tu lectura del contador y las facturas anteriores.
Facturas estimadas
Cuando la empresa no puede leer tu contador, emite una factura basada en una estimación de tu consumo, calculada normalmente a partir de tu histórico.
Las facturas estimadas no son ilegales, pero deben regularizarse posteriormente cuando se disponga de lectura real. El problema surge cuando la estimación se desvía mucho del consumo real: si te estiman de más, estás adelantando dinero a la empresa; si te estiman de menos, acumulas una deuda que te llegará de golpe cuando regularicen.
Cómo actuar: Si recibes varias facturas estimadas seguidas, facilita tú mismo la lectura del contador. Muchas empresas permiten comunicar la autolectura por teléfono, web o app. Si la estimación es claramente incorrecta, reclama y aporta tu lectura real.
Error de lectura del contador
Si el consumo que figura en la factura no cuadra con lo que marca tu contador, puede haber un error de lectura.
Anota regularmente la lectura de tu contador (es buena práctica hacerlo el día que te llega la factura) para poder comparar. Si detectas discrepancia, reclama aportando tu lectura con la fecha en que la tomaste. La empresa puede enviar un empleado a verificar la lectura o aceptar directamente tu reclamación y corregir la factura.
Problemas con el servicio
Además de los problemas de facturación, pueden surgir incidencias relacionadas con el servicio de agua propiamente dicho: cortes, falta de presión o problemas de calidad.
Cortes de suministro
El agua puede cortarse por diferentes motivos, algunos legítimos y otros que dan derecho a reclamación.
Cortes programados por obras o mantenimiento: La empresa puede cortar el suministro para realizar reparaciones o mejoras en la red, pero debe avisar con antelación suficiente (normalmente 24-48 horas). El aviso suele hacerse mediante carteles en el portal, notificación individual o publicación en la web municipal. Los cortes programados deben tener una duración razonable y, si se alargan más de lo previsto, tienes derecho a información y potencialmente a compensación.
Cortes no avisados: Si te cortan el agua sin previo aviso y no se trata de una emergencia (rotura de tubería principal, por ejemplo), tienes derecho a reclamar. Los cortes prolongados sin justificación pueden dar lugar a compensación económica.
Cortes de emergencia: Ante una avería grave que requiera actuación inmediata, la empresa puede cortar sin previo aviso. Pero debe resolver la situación con la mayor celeridad posible y, si el corte se alarga, facilitar alternativas (cisternas con agua potable, por ejemplo).
Falta de presión
El agua debe llegar a tu grifo con una presión suficiente para un uso normal. Si el agua apenas sale o tarda mucho en llenar un vaso, puede haber un problema de presión.
Las causas pueden estar en la red general (presión insuficiente en la zona, problemas en el grupo de presión del edificio) o en tu instalación particular (tuberías obstruidas, llaves de paso semicerradas).
Antes de reclamar, verifica que no es un problema interno: comprueba que las llaves de paso están completamente abiertas y pregunta a los vecinos si tienen el mismo problema. Si el problema es general, reclama a la empresa suministradora, que está obligada a mantener una presión mínima en la red.
Mala calidad del agua
El agua que llega a tu grifo debe ser potable y cumplir los criterios de calidad establecidos por la normativa sanitaria.
Si el agua presenta color extraño (marrón, rojizo, lechoso), olor desagradable (cloro excesivo, huevos podridos, moho), sabor anómalo o partículas en suspensión, no la consumas hasta verificar su seguridad.
Qué hacer:
- Deja correr el agua unos minutos por si es un problema puntual.
- Pregunta a los vecinos si tienen el mismo problema.
- Avisa a la empresa suministradora para que investigue.
- Si el problema persiste o es grave, contacta también con Sanidad.
- Si has sufrido daños (gastroenteritis, daños en electrodomésticos), documéntalos para poder reclamar indemnización.
Fuga en la acometida
La acometida es el tramo de tubería que conecta la red general de distribución con tu contador. Determinar quién es responsable de su mantenimiento y reparación es importante cuando hay una fuga.
Como regla general, la red general (hasta la entrada de tu propiedad) es responsabilidad de la empresa distribuidora. Desde el contador hacia dentro de tu vivienda, la responsabilidad es tuya. La acometida propiamente dicha (desde la red hasta el contador) suele ser responsabilidad de la empresa, aunque esto puede variar según el contrato y la normativa local.
Si detectas una fuga en la calle o en la entrada de tu edificio, comunícalo a la empresa para que la repare. Si intentan cobrarte una reparación que no te corresponde, reclama.
Corte por impago
El impago de las facturas puede llevar al corte del suministro, pero la empresa debe seguir un procedimiento establecido y existen protecciones especiales para consumidores vulnerables.
Cuándo pueden cortar
La empresa no puede cortarte el agua sin más. Debe seguir un procedimiento que incluye varios pasos.
Primero, debe haber una deuda vencida y no pagada. Después, la empresa debe enviarte un aviso de corte por escrito, dándote un plazo para regularizar la situación (normalmente 10-15 días). Solo si transcurrido ese plazo sigues sin pagar, pueden proceder al corte.
No pueden cortarte el suministro:
- Sin haberte enviado el aviso previo.
- Por deudas que no sean del titular actual del contrato.
- En determinadas circunstancias de vulnerabilidad (ver siguiente apartado).
- Los fines de semana, festivos o vísperas de festivos (según algunas normativas locales).
Si te han cortado sin cumplir estos requisitos, reclama y solicita el restablecimiento inmediato.
Protección para consumidores vulnerables
El agua es un servicio esencial y la normativa protege especialmente a los consumidores vulnerables frente al corte del suministro.
El bono social del agua es una ayuda que existe en muchos municipios (aunque no en todos) para familias en situación de vulnerabilidad económica. Puede incluir descuentos en la factura (hasta el 50% o más), exención del pago de la cuota fija, prohibición de corte del suministro mientras se mantenga la situación de vulnerabilidad y facilidades de pago para las deudas acumuladas.
🛡️ Modo escudo: el agua no se puede cortar fácil
A diferencia de luz y gas, el agua tiene protecciones extra porque es un derecho humano reconocido por la ONU. Muchos ayuntamientos prohíben el corte a familias vulnerables aunque no paguen. Si estás en apuros, ve a servicios sociales antes de que te corten: pueden certificar tu vulnerabilidad y activar el escudo. Algunos municipios incluso tienen fondos de emergencia para pagar deudas de agua. No te escondas: pide ayuda antes de que te llegue el aviso de corte.
Los requisitos para acceder al bono social y el grado de protección varían según el municipio. Infórmate en tu ayuntamiento o en la empresa suministradora. También puedes acudir a los servicios sociales municipales, que pueden certificar tu situación de vulnerabilidad y tramitar las ayudas disponibles.
Cómo evitar el corte
Si tienes dificultades para pagar las facturas, actúa antes de que te corten el suministro.
Solicita un aplazamiento o fraccionamiento de la deuda. La mayoría de empresas prefieren cobrar poco a poco que no cobrar nada. Negocia un plan de pago adaptado a tu capacidad económica. Si cumples los requisitos, solicita el bono social. Y si tu situación es grave, acude a los servicios sociales municipales, que pueden ayudarte tanto con el agua como con otros suministros.
El contador
El contador es el dispositivo que mide tu consumo de agua y determina cuánto pagas cada período. Entender su funcionamiento y tus derechos respecto a él es importante.
Propiedad y alquiler
En la inmensa mayoría de casos, el contador es propiedad de la empresa suministradora. Tú no lo compras, sino que pagas un alquiler mensual que aparece en tu factura como "alquiler de contador" o similar. La empresa es responsable de su mantenimiento, reparación y sustitución cuando sea necesario.
En algunos municipios o para ciertos tipos de suministro, el contador puede ser propiedad del usuario. En ese caso, tú eres responsable de su mantenimiento, aunque la empresa puede exigir que cumpla ciertos requisitos técnicos.
Lectura del contador
La lectura del contador puede realizarse de varias formas.
La lectura presencial implica que un empleado de la empresa visita periódicamente tu vivienda para anotar los dígitos del contador. Si el contador está dentro de casa y no estás cuando pasan, no pueden leerlo.
La telelectura o lectura remota se realiza mediante contadores inteligentes que transmiten los datos automáticamente sin necesidad de que nadie visite tu vivienda. Cada vez es más habitual en las grandes ciudades.
La autolectura te permite comunicar tú mismo la lectura del contador, evitando estimaciones. Muchas empresas ofrecen esta posibilidad por teléfono, web o app.
Verificación del contador
Si sospechas que tu contador mide mal (siempre de más, nunca de menos, curiosamente), puedes solicitar su verificación.
La empresa enviará un técnico para comprobar el correcto funcionamiento del contador. Si la verificación confirma que el contador falla, la empresa debe sustituirlo y compensarte por el exceso facturado durante el tiempo que llevara fallando. Si la verificación confirma que el contador funciona correctamente, normalmente tendrás que pagar el coste de la verificación (suele rondar los 50-100 euros).
Antes de pedir verificación, asegúrate de que el exceso de consumo no se debe a fugas en tu instalación u otras causas ajenas al contador.
Obras y responsabilidades
Saber quién es responsable de cada parte de la instalación evita conflictos cuando hay averías o daños.
Tu responsabilidad
Como usuario, eres responsable de la instalación interior, es decir, de todas las tuberías, grifos y elementos que hay dentro de tu vivienda desde el contador hacia dentro.
Esto incluye mantener la instalación en buen estado, reparar las averías que surjan (grifos que gotean, cisternas que pierden, tuberías que revientan), pagar los daños que una avería en tu instalación cause a terceros (por ejemplo, si una fuga inunda al vecino de abajo) y permitir el acceso para las lecturas del contador si está dentro de tu vivienda.
Responsabilidad de la empresa
La empresa distribuidora es responsable de la red general de distribución: las tuberías principales que van por la calle, los depósitos, las estaciones de bombeo.
También suele ser responsable de las acometidas, aunque esto puede variar. Y del contador, si es de su propiedad: si el contador falla, es su responsabilidad repararlo o sustituirlo.
Daños causados por obras
Si las obras que realiza la empresa (rotura de una tubería, zanja mal señalizada) te causan daños en tu propiedad o en tus bienes, tienes derecho a indemnización.
Documenta los daños con fotografías, solicita presupuestos de reparación y presenta una reclamación por escrito a la empresa. Si no responden o rechazan tu reclamación injustamente, puedes acudir a consumo o a los tribunales.
Reclamaciones
Si tienes un problema con el servicio de agua y no consigues resolverlo directamente con la empresa, dispones de varios mecanismos de reclamación.
Pasos a seguir
El proceso recomendado es escalonado, empezando por la vía más sencilla.
1. Reclamación a la empresa: Es el primer paso. Contacta con el servicio de atención al cliente por teléfono, web o presencialmente. Expón tu problema y solicita una solución. Muchos problemas se resuelven en esta fase.
2. Reclamación formal por escrito: Si la reclamación verbal no funciona, presenta una reclamación formal por escrito (carta, email con acuse de recibo, formulario oficial). Guarda copia de todo. El escrito debe identificar tu suministro (número de contrato, dirección), describir el problema con claridad, indicar qué solución solicitas y dar un plazo razonable para responder.
3. Reclamación al ayuntamiento: El agua es competencia municipal. Si la empresa no te resuelve el problema, puedes reclamar al ayuntamiento como responsable último del servicio. El ayuntamiento puede mediar entre tú y la empresa o incluso imponer sanciones si hay incumplimientos graves.
4. Oficina del consumidor (OMIC): La OMIC de tu ayuntamiento puede ayudarte a mediar con la empresa y, si procede, derivar el caso a arbitraje o inspección.
5. Defensor del Pueblo: Si ninguna de las vías anteriores funciona, puedes acudir al Defensor del Pueblo (autonómico o nacional), que puede investigar la actuación de la empresa y del ayuntamiento.
Documentación a conservar
Para cualquier reclamación, ten a mano las facturas recientes del agua, el contrato de suministro, las lecturas del contador que hayas anotado, las comunicaciones que hayas intercambiado con la empresa (correos, cartas) y fotografías si hay daños o problemas visibles.
Cambio de titularidad
Cuando la vivienda cambia de ocupante, es necesario actualizar la titularidad del contrato de suministro para que las facturas lleguen a nombre del nuevo usuario.
Cuándo hay que hacerlo
El cambio de titularidad procede cuando compras una vivienda y quieres que el suministro pase a tu nombre, cuando alquilas y se acuerda que el contrato de agua esté a nombre del inquilino o cuando heredas una vivienda y quieres actualizar los datos.
Procedimiento
El cambio de titularidad se tramita ante la empresa suministradora aportando el DNI del nuevo titular, el documento que acredite el derecho sobre la vivienda (escritura, contrato de alquiler), y liquidando las posibles deudas pendientes del anterior titular.
La empresa emitirá un nuevo contrato a nombre del nuevo titular. Normalmente no se cobra por el cambio de titularidad, aunque algunas empresas aplican una pequeña tasa administrativa.
Deudas del anterior titular
En principio, las deudas del anterior titular no son tu responsabilidad. Cada persona responde de las deudas que ella ha generado.
Sin embargo, algunas empresas condicionan el alta del nuevo contrato a que se liquiden las deudas pendientes, aunque no sean tuyas. Esta práctica es controvertida y puedes reclamar contra ella, pero te obligará a un proceso de reclamación mientras tanto no tienes agua.
Consejo: Antes de comprar o alquilar una vivienda, verifica que no hay deudas pendientes con los suministros. Puedes pedir al vendedor o arrendador un certificado de estar al corriente de pago.
Consejos prácticos
Para ahorrar agua y dinero
Revisa periódicamente tu instalación en busca de fugas: grifos que gotean, cisternas que no cierran bien, tuberías húmedas. Una cisterna que pierde puede desperdiciar miles de litros al mes.
Adopta hábitos de consumo responsable: cierra el grifo mientras te enjabonas o te cepillas los dientes, usa programas cortos en lavadora y lavavajillas, opta por duchas cortas en lugar de baños.
Instala dispositivos ahorradores: aireadores en los grifos, cisternas de doble descarga, cabezales de ducha de bajo consumo. La inversión se recupera rápidamente con el ahorro en la factura.
Ante problemas
Guarda documentación de todo: facturas, comunicaciones, lecturas del contador. Te serán imprescindibles si necesitas reclamar.
Anota las lecturas del contador periódicamente, especialmente cuando recibas la factura. Así podrás detectar rápidamente errores de lectura o consumos anómalos.
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Hazte una foto del contador del agua el día 1 de cada mes. Si alguna vez te llega una factura disparatada, tendrás pruebas irrefutables de tu consumo real.
Reclama siempre por escrito los problemas importantes. Una llamada telefónica puede resolver el problema, pero si después necesitas escalar la reclamación, no tendrás prueba de haberla hecho.
Si la empresa no te resuelve el problema, escala al ayuntamiento. Como responsable del servicio, el ayuntamiento tiene capacidad para presionar a la empresa concesionaria.
Conclusión
El agua es un servicio público esencial que debe llegar a tu hogar de forma continua, con calidad garantizada y a un precio justo. Tienes derecho a un suministro sin interrupciones injustificadas, a facturas que reflejen tu consumo real, a protección frente a cortes si estás en situación de vulnerabilidad y a reclamar cuando algo falle.
Controla tu consumo anotando las lecturas del contador, revisa las facturas para detectar errores, y no dudes en reclamar si detectas irregularidades. El ayuntamiento es el garante último del servicio: si la empresa no te atiende, el ayuntamiento debe intervenir.