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Divorcios y contratos compartidos

El divorcio o separación afecta a los contratos que tenían en común. Suministros, préstamos, seguros y suscripciones compartidas requieren decisiones sobre quién se queda con qué. Esta guía te ayuda a gestionarlo.

Situaciones habituales

El divorcio o la separación implica deshacer una vida compartida, y eso incluye todos los contratos que teníais en común. Cada situación es diferente, pero hay patrones que se repiten.

Vivienda compartida

La vivienda es normalmente el elemento más complejo de gestionar, porque a ella van vinculados muchos otros contratos.

Si la vivienda era de ambos (propiedad o alquiler conjunto), hay que decidir quién se queda con ella. Esa decisión arrastra muchas otras: cambiar la titularidad de los suministros, gestionar la hipoteca si la hay, o decidir quién continúa con el contrato de alquiler si era arrendado.

Si la vivienda era de uno solo, la situación es más sencilla para los contratos: quien se va debe cambiar sus domiciliaciones a su nuevo domicilio, contratar sus propios suministros, y gestionar el cambio de forma ordenada para que no haya cortes de servicio ni facturas impagadas.

Contratos compartidos

Durante la vida en pareja, es habitual acumular contratos compartidos de distintos tipos:

  • Suministros de la vivienda: Luz, gas, agua, teléfono, internet, generalmente a nombre de uno pero usados por ambos.
  • Seguros: Hogar, vida, coche, salud familiar.
  • Préstamos y tarjetas conjuntas: Donde ambos figuran como titulares y ambos responden.
  • Cuentas bancarias conjuntas: Con acceso y disposición de ambos.
  • Suscripciones familiares: Planes de streaming, líneas de móvil familiares, gimnasios con cuota familiar.

Todos estos contratos necesitan una decisión: ¿quién se queda con qué? ¿Cómo se reparten las responsabilidades?

Suministros (luz, gas, agua, internet)

Los suministros de la vivienda son de los primeros contratos que hay que resolver, porque afectan al día a día y generan facturas periódicas.

Cambio de titular

Si te quedas con la vivienda y los contratos están a nombre de tu ex, necesitas cambiar la titularidad:

  1. Contacta con cada compañía (luz, gas, agua, teléfono, internet) por teléfono o a través de su web.
  2. Solicita el cambio de titular explicando la situación.
  3. Aporta tu DNI, datos de contacto y cuenta bancaria para las domiciliaciones.
  4. Algunas compañías pueden requerir el consentimiento del titular actual.

El proceso suele ser sencillo y sin coste. Puedes mantener las condiciones del contrato anterior o aprovechar para negociar nuevas, especialmente si hay ofertas mejores en el mercado.

Baja y nueva alta

Si la compañía no acepta el cambio de titular (por ejemplo, porque tu ex no colabora), la alternativa es dar de baja el contrato actual y hacer una nueva alta a tu nombre. Es más engorroso porque puede haber un breve corte de servicio mientras se tramita, pero es perfectamente posible y a veces es la única opción.

🛡️ como conviviente puedes pedir el corte del suministro aunque no seas titular

Si tu ex no colabora y los suministros siguen a su nombre, tú como ocupante de la vivienda puedes solicitar la baja. Las compañías no pueden mantener un contrato activo si quien vive ahí pide expresamente que se lo corten. Amenaza con esto si tu ex bloquea el cambio de titular: suele desatascar la situación rápidamente.

Si el otro no colabora

Uno de los problemas más comunes es que tu ex no quiera colaborar en los cambios de titularidad, ya sea por conflicto o por simple dejadez. Las consecuencias pueden ser serias: si las facturas siguen a su nombre y no las paga, te cortarán el suministro.

Las soluciones posibles son:

  • Acuerdo amistoso: Siempre es la mejor opción si es posible.
  • Incluirlo en el convenio de divorcio: Si el cambio de titularidad está en el convenio, tu ex está obligado a colaborar y puedes ejecutarlo judicialmente si no lo hace.
  • Nueva contratación: Si todo lo demás falla, da de baja el contrato (como consumidor de la vivienda puedes solicitar el corte) y contrata uno nuevo a tu nombre.

Préstamos e hipotecas

Las deudas compartidas son probablemente el aspecto más delicado de un divorcio desde el punto de vista económico. Separarse no libera a ninguno de las deudas que firmasteis juntos.

Préstamo conjunto

Si tenéis un préstamo a nombre de los dos, ambos seguís siendo responsables frente al banco aunque os divorciéis. El banco puede reclamar la totalidad de la deuda a cualquiera de los dos, independientemente de lo que hayáis pactado entre vosotros en el convenio de divorcio.

Las opciones para resolver esta situación son:

  1. Novación: Modificar el préstamo para que solo uno de los dos sea titular. Requiere que el banco acepte, y valorará si quien se queda con la deuda tiene solvencia suficiente.
  2. Cancelación: Pagar el préstamo y liquidarlo completamente, ya sea con ahorros o con la venta del bien financiado.
  3. Venta del bien: Si el préstamo era una hipoteca, vender la vivienda y cancelar la deuda con el precio de venta.
  4. Acuerdo entre las partes: Uno asume el pago aunque ambos sigan figurando como titulares. Esto no te libera frente al banco (si tu ex deja de pagar, te reclamarán a ti), pero al menos establece un acuerdo interno.

Hipoteca de la vivienda familiar

La hipoteca de la vivienda familiar suele ser la deuda más importante. Si ambos sois titulares, ambos respondéis solidariamente: el banco puede reclamar el total a cualquiera de los dos.

Si uno de los dos se queda con la vivienda y quiere quedarse también con la hipoteca en solitario, necesita que el banco acepte una novación del préstamo para liberar al otro. El banco no está obligado a aceptar: valorará si quien se queda tiene ingresos suficientes para pagar solo. Si no acepta, ambos seguiréis siendo responsables aunque en el convenio digáis otra cosa.

La opción más limpia, aunque no siempre posible o deseable, es vender la vivienda, cancelar la hipoteca con el precio de venta, y repartir lo que sobre.

Tarjetas de crédito conjuntas

Las tarjetas conjuntas deben cancelarse lo antes posible. Liquidad el saldo pendiente, repartidlo como acordéis, y que cada uno tenga sus propias tarjetas. Ten cuidado con las tarjetas "autorizadas" (donde uno es titular y el otro solo autorizado): el titular responde de todo lo que gaste el autorizado hasta que se revoque la autorización.

Seguros

Los seguros merecen atención especial porque muchos tienen a tu ex como beneficiario o como parte del seguro familiar.

Seguro de hogar

Si te quedas con la vivienda y el seguro de hogar estaba a nombre de tu ex, tienes dos opciones: cambiar el tomador de la póliza (manteniéndola con las mismas condiciones) o contratar una nueva póliza a tu nombre. Aprovecha para actualizar el contenido asegurado si ha cambiado significativamente con el reparto de bienes.

Seguro de coche

Si el coche era común o estaba asegurado conjuntamente, hay que decidir quién se queda con el vehículo. Una vez decidido, el nuevo propietario debe cambiar la titularidad del coche en la DGT y contratar su propio seguro o cambiar el tomador de la póliza existente. No olvides este paso: conducir un coche asegurado a nombre de otro puede darte problemas si hay un siniestro.

Seguro de vida

Este es un seguro que muchas personas olvidan revisar tras el divorcio. Si tienes un seguro de vida, es muy probable que tu ex sea el beneficiario designado. Después del divorcio, probablemente quieras cambiar eso. Es tu decisión: el tomador del seguro puede cambiar el beneficiario cuando quiera, sin necesidad de consentimiento del beneficiario actual.

Seguro de salud

Si teníais un seguro de salud familiar que cubría a toda la unidad familiar, tendréis que separarlo. Lo habitual es que cada uno contrate su propio seguro individual. La cuestión más delicada es qué pasa con los hijos: tendréis que decidir con qué progenitor se incluyen en el seguro, o si cada uno los incluye en el suyo para tener doble cobertura.

Cuentas bancarias

Las cuentas bancarias conjuntas son una fuente frecuente de conflictos durante el divorcio, porque ambos titulares pueden disponer del dinero mientras la cuenta siga abierta.

Cuenta conjunta

Mientras la cuenta conjunta esté operativa, cualquiera de los dos puede sacar dinero, hacer transferencias o disponer del saldo. Esto puede generar problemas serios si uno de los dos decide vaciar la cuenta antes de que el otro reaccione.

🚨 el día que decidas separarte, saca la mitad de la cuenta conjunta

Suena feo pero es legítimo y necesario. Si esperas a "hacer las cosas bien", tu ex puede vaciar la cuenta entera y tú te quedas sin nada. Saca tu mitad el primer día y ponla a salvo en una cuenta solo tuya. Es tu dinero. Luego ya se negociará, pero desde una posición donde tienes tu parte asegurada.

Las opciones son:

  • Cancelar y repartir el saldo: La opción más limpia. Se cierra la cuenta, se reparte el saldo según acordéis, y cada uno tiene su propia cuenta.
  • Cambiar a titular único: Si uno de los dos quiere quedarse con la cuenta, puede solicitar que el otro salga. Requiere consentimiento de ambos o resolución judicial.

La recomendación es cerrar las cuentas conjuntas cuanto antes para evitar conflictos sobre quién dispone de qué. Mientras esté abierta, cualquier disposición es legal aunque sea "injusta".

Domiciliaciones

Una vez que cada uno tenga su propia cuenta, hay que cambiar las domiciliaciones. Los recibos que sean tuyos (tu móvil, tus seguros, tu parte de los suministros) deben pasar a tu cuenta. Evita seguir pagando recibos de tu ex desde tu cuenta: genera confusión y puede acabar en discusiones sobre quién debe qué a quién.

Suscripciones compartidas

Durante la vida en común es habitual compartir suscripciones y planes familiares que ahora hay que separar.

Planes familiares

Las plataformas de streaming (Netflix, Spotify, Disney+, HBO, etc.) suelen ofrecer planes familiares más económicos que tener cada uno su cuenta. Tras el divorcio, el titular mantiene el plan y debe eliminar al otro de la cuenta, o bien cada uno contrata su propia suscripción.

En telefonía, si teníais líneas familiares o convergentes (varias líneas bajo un mismo contrato), tendréis que separarlas. Quien no sea titular puede hacer portabilidad a otro operador o solicitar el cambio de titularidad de su línea para tenerla independiente.

Servicios vinculados al domicilio

Los servicios vinculados a la vivienda (internet, televisión de pago, alarma) quedan para quien se quede en la casa. Si te vas, tendrás que contratar estos servicios en tu nuevo domicilio.

Muy importante: cambia las contraseñas de todo. Cuentas de email, redes sociales, servicios de streaming, banca online, cualquier servicio al que tu ex pudiera tener acceso. Es una medida básica de seguridad y privacidad.

Convenio regulador

El convenio regulador es el documento clave en un divorcio de mutuo acuerdo. En él se establecen todos los acuerdos entre los cónyuges, y es fundamental que incluya también los aspectos relacionados con los contratos compartidos.

Qué incluir

El convenio debe detallar claramente todo lo relacionado con los contratos compartidos:

  • Quién se queda con cada servicio: Suministros, seguros, suscripciones.
  • Quién asume cada deuda: Préstamos, hipoteca, tarjetas.
  • Plazo para hacer los cambios: Fechas concretas para ejecutar los cambios de titularidad.
  • Consecuencias del incumplimiento: Qué ocurre si uno de los dos no hace lo que se comprometió a hacer.

Ejemplo de cláusula

Una cláusula bien redactada sobre suministros podría ser:

"D./Dña. [NOMBRE] asumirá la titularidad de los suministros de la vivienda familiar sita en [DIRECCIÓN], obligándose a realizar el cambio de titular en el plazo de 30 días desde la firma del convenio. Los gastos devengados desde [FECHA] serán asumidos por quien permanezca en la vivienda. En caso de incumplimiento, la parte perjudicada podrá solicitar la ejecución forzosa de este acuerdo."

Importancia de formalizarlo

Todo lo que esté en el convenio regulador tiene fuerza legal una vez que el juez lo aprueba. Si tu ex no cumple lo pactado, puedes solicitar al juzgado que ejecute el acuerdo. Por eso es tan importante que todo quede por escrito y bien detallado: prevenir discusiones futuras es mucho mejor que tener que litigar después.

Modelo de solicitud de cambio de titular

SOLICITUD DE CAMBIO DE TITULAR - DIVORCIO/SEPARACIÓN

A la atención de [EMPRESA]
Referencia de contrato: [NÚMERO]

Titular actual: [NOMBRE DEL ACTUAL TITULAR]
DNI: [NÚMERO]

SOLICITO el cambio de titularidad del contrato al siguiente:

Nuevo titular:
- Nombre: [NOMBRE]
- DNI: [NÚMERO]
- Dirección: [LA MISMA O NUEVA]
- Teléfono: [TELÉFONO]
- Email: [EMAIL]

MOTIVO: Divorcio/separación, con atribución del uso de la
vivienda a la persona indicada como nuevo titular.

DOCUMENTACIÓN ADJUNTA:
- DNI del nuevo titular
- [Sentencia de divorcio / Convenio regulador] (si está disponible)
- Consentimiento del titular actual (si se requiere)

Solicito mantener las condiciones actuales del contrato.

Firma del titular actual: [FIRMA] (si se requiere)
Firma del nuevo titular: [FIRMA]

Fecha: [FECHA]

Problemas frecuentes

Los divorcios, especialmente los conflictivos, generan problemas recurrentes con los contratos compartidos. Estos son los más habituales.

El otro no colabora

Si tu ex se niega a firmar los cambios de titularidad o a colaborar en la separación de contratos, tienes varias vías:

  • Incluirlo en el procedimiento de divorcio: Si el divorcio es contencioso, el juez puede obligar a hacer los cambios.
  • Ejecución del convenio: Si ya hay convenio firmado y no lo cumple, puedes pedir al juzgado que lo ejecute.
  • Nueva contratación: Como última opción, da de baja el servicio y contrata uno nuevo a tu nombre. Es más engorroso pero te libera de depender de la colaboración de tu ex.

Impagos del otro

Si tu ex no paga su parte de las deudas compartidas (préstamos, tarjetas), tú sigues siendo responsable frente al banco si eres cotitular. El banco no le importa vuestro acuerdo interno: le importa cobrar, y puede cobrarte a ti.

En estos casos, tienes dos opciones: o asumes el pago para evitar problemas con tu historial crediticio (y luego reclamas a tu ex lo pagado de más), o dejas que el banco ejecute el impago con las consecuencias que eso tenga para ambos. Ninguna es buena, pero a veces no hay alternativa.

Deudas ocultas

Si después del divorcio aparecen deudas que desconocías, en principio solo respondes de aquellas en las que figuras como titular. Sin embargo, el régimen económico matrimonial puede complicar las cosas: en régimen de gananciales, ciertas deudas contraídas durante el matrimonio pueden afectar a bienes comunes. Si descubres deudas ocultas importantes, consulta con un abogado para entender tu situación.

Consejos prácticos

Gestionar los contratos compartidos durante un divorcio requiere organización y, en la medida de lo posible, colaboración.

Durante el proceso

  1. Haz una lista completa de todos los contratos compartidos: suministros, seguros, préstamos, cuentas, suscripciones.
  2. Documenta quién usa qué y quién paga qué. Esta información será útil para negociar.
  3. Negocia la atribución de cada contrato: quién se queda con qué.
  4. Inclúyelo todo en el convenio con plazos y consecuencias por incumplimiento.
  5. Ejecuta los cambios rápidamente una vez firmado el convenio. No lo dejes para "cuando pueda".

Después del divorcio

  1. Verifica que los cambios están hechos: Comprueba que las titularidades han cambiado correctamente.
  2. Revisa los beneficiarios de tus seguros: Especialmente el de vida.
  3. Actualiza direcciones de facturación en todos los servicios.
  4. Cambia las contraseñas de cualquier cuenta a la que tu ex pudiera acceder.
  5. Configura nuevas domiciliaciones a tu cuenta personal.

Para evitar conflictos

Algunos principios generales que facilitan la transición:

  • Acuerdo amistoso siempre que sea posible. Es más rápido, más barato y menos desgastante.
  • Todo por escrito. Cualquier acuerdo, por pequeño que sea, déjalo documentado.
  • Ejecuta los cambios sin demora. Cuanto más tiempo pase, más posibilidades de que surjan problemas.
  • Cada uno sus cuentas y contratos. La separación económica completa evita conflictos futuros.

Conclusión

El divorcio implica deshacer una vida económica compartida, y eso requiere tiempo, organización y, en la medida de lo posible, colaboración. Los puntos clave a recordar:

  • Suministros: Cambia la titularidad o contrata nuevos si te quedas con la vivienda.
  • Préstamos e hipoteca: Busca novación para liberar al que se va, o mantened el acuerdo interno siendo conscientes de que ambos seguís respondiendo.
  • Seguros: Revisa titularidades y, muy importante, beneficiarios.
  • Cuentas bancarias: Cierra las cuentas conjuntas cuanto antes para evitar conflictos.
  • Convenio regulador: Incluye todos los acuerdos sobre contratos con plazos y consecuencias.

Cuanto más rápido ejecutes los cambios, menos posibilidades hay de que surjan impagos, conflictos o responsabilidades compartidas no deseadas.

Claimeet recomienda

Lo primero que debes hacer tras el divorcio es revisar tu seguro de vida y cambiar el beneficiario si tu ex lo era. Es un trámite de 5 minutos que mucha gente olvida durante años, con consecuencias potencialmente muy desagradables.

Para saber más

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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