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Burofax

El burofax es la forma más segura de enviar una comunicación cuando necesitas prueba fehaciente de lo que has dicho, cuándo lo has dicho y de que el destinatario lo ha recibido. Es más caro que un email y más aparatoso que una carta, pero cuando el asunto es importante, el burofax puede ser la diferencia entre ganar y perder una reclamación.

Qué es un burofax

Es un servicio de Correos que permite enviar documentos con certificación oficial de tres cosas: el contenido exacto de lo que has enviado, la fecha y hora en que lo enviaste, y la confirmación de que el destinatario lo recibió (o de que se intentó la entrega si no estaba).

Esta triple certificación es lo que le da al burofax su valor probatorio. Un email puede ser manipulado, una carta puede perderse, pero un burofax con certificación de texto es una prueba prácticamente irrefutable ante un tribunal. Correos actúa como testigo de tu comunicación.

Cuándo usar burofax

El burofax no es para el día a día. Es un arma que debes reservar para situaciones donde la prueba documental es crítica.

Úsalo en reclamaciones importantes, cuando hay mucho dinero en juego y no puedes permitirte que la empresa alegue que "no recibió nada". Úsalo antes de demandar, porque en un juicio te preguntarán si intentaste resolver el conflicto extrajudicialmente: el burofax demuestra que lo hiciste. Úsalo para interrumpir plazos de prescripción: una reclamación enviada por burofax reinicia el contador de prescripción, lo que te da más tiempo. Úsalo para resolver contratos (decir que te das de baja, que ejerces tu derecho de desistimiento) o para exigir formalmente una deuda.

No lo necesitas para reclamaciones menores donde no hay riesgo de juicio, cuando basta con un email para dejar constancia, o si la empresa ya te ha respondido por escrito reconociendo el problema.

Tipos de burofax

No todos los burofax son iguales. Hay varios niveles de seguridad, y elegir el correcto es importante.

El burofax básico solo certifica que enviaste algo, pero no certifica qué enviaste. Es mejor que una carta normal, pero sigue siendo insuficiente si la otra parte alega que el documento decía otra cosa.

El burofax con certificación de texto es el que debes usar para reclamaciones. Correos certifica no solo que enviaste algo, sino exactamente qué contenía el documento. Guardan una copia del texto que pueden cotejar si hay disputa.

El burofax con acuse de recibo añade la confirmación de que el destinatario lo recibió efectivamente, con fecha y firma. Si el destinatario no estaba, Correos certifica que se intentó la entrega.

La combinación ideal para cualquier reclamación importante es el burofax con certificación de texto y acuse de recibo. Esto te da máxima seguridad jurídica: prueba de qué dijiste, cuándo lo dijiste, y de que el destinatario lo recibió.

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Siempre pide el burofax "con certificación de texto y acuse de recibo". Si en la oficina te ofrecen solo el básico, insiste. Sin certificación de texto, solo pruebas que enviaste un sobre, no qué había dentro.

Cómo enviar un burofax

Tienes dos formas de enviar un burofax: presencialmente en una oficina de Correos u online desde tu ordenador.

En oficina de Correos, lleva el documento original que quieres enviar y una copia para ti. Acércate al mostrador y pide específicamente un "burofax con certificación de texto y acuse de recibo". Es importante que digas esto exactamente, porque si solo pides "un burofax", pueden darte el básico que no certifica el contenido. Correos digitalizará tu documento, lo enviará al destinatario, y te dará un resguardo con número de seguimiento. Guarda ese resguardo como oro: es tu prueba de que enviaste el burofax.

La opción online es más cómoda. Entras en correos.es, buscas el servicio de burofax online, subes tu documento en formato PDF, rellenas los datos del destinatario, seleccionas certificación de texto y acuse de recibo, pagas con tarjeta, y envías. No tienes que moverte de casa, el proceso es más rápido, y toda la documentación queda guardada digitalmente en tu cuenta de Correos.

El burofax online tiene una ventaja adicional: si necesitas demostrar después lo que enviaste, puedes acceder a tu cuenta de Correos y descargar el documento exacto que se envió. No hay riesgo de perder papeles.

🚨 Protocolo de blindaje: el sobre vacío

No seas el novato que envía un burofax básico. Si no pides "Certificación de Texto", la empresa dirá en el juicio que el sobre estaba vacío o que dentro iba una felicitación de Navidad. Gástate esos 5€ extra: es el precio de convertir a Correos en tu testigo de cargo. Si no hay certificado, no hay prueba.

Coste

El burofax no es gratis, y esto frena a muchos consumidores. Pero piénsalo como una inversión en seguridad jurídica. Los precios aproximados son:

El burofax básico cuesta unos 8-10 euros, pero no certifica el contenido, así que no lo recomiendo. El burofax con certificación de texto sube a 15-20 euros. Si le añades el acuse de recibo, son 3-5 euros más. La combinación completa —certificación de texto más acuse de recibo— ronda los 20-25 euros.

Parece caro comparado con un email gratuito, pero si estás reclamando 500 o 5.000 euros, esos 25 euros pueden ser la mejor inversión que hagas. Sin prueba de comunicación, puedes perder un juicio por falta de evidencia.

Consulta siempre las tarifas actualizadas en correos.es, porque los precios cambian con el tiempo.

Claimeet recomienda

El burofax online de correos.es es más cómodo y barato que el presencial. Además, todo queda guardado en tu cuenta y puedes descargar el documento exacto que enviaste años después si lo necesitas para un juicio.

Cómo redactar el documento

El contenido del burofax es tan importante como el medio. De nada sirve enviar un burofax si el documento que contiene es confuso o incompleto.

Estructura recomendada

Un burofax de reclamación debe seguir esta estructura básica:

[Tus datos completos]
Nombre:
DNI:
Dirección:
Teléfono:
Email:

[Datos del destinatario]
Empresa:
Dirección:

[Lugar y fecha]

ASUNTO: [Descripción clara]

Muy señores míos:

[Cuerpo del documento]

- Exposición de hechos
- Fundamento de tu reclamación
- Petición concreta
- Advertencia de acciones si no resuelven

Quedo a la espera de su respuesta en el plazo de [X] días.

Atentamente,

[Firma]
[Nombre]

Consejos de redacción

Para que el documento sea efectivo, sigue estas pautas:

  • Sé claro: El documento debe entenderse sin explicaciones adicionales
  • Sé completo: Incluye todos los datos relevantes
  • Sé conciso: No divagues, ve al grano
  • Sé formal: Tono profesional, sin insultos ni amenazas vacías

Efectos legales del burofax

El burofax no es solo un capricho formal. Tiene efectos legales concretos que pueden ser decisivos en tu reclamación.

Como prueba de comunicación, el burofax es prácticamente irrefutable ante un tribunal. Demuestra qué dijiste exactamente (el texto certificado), cuándo lo dijiste (la fecha de envío), y que el destinatario lo recibió o al menos se intentó la entrega. La empresa no puede alegar que "no recibió nada" o que "el documento decía otra cosa". Correos es testigo.

El efecto más importante para muchos consumidores es la interrupción de la prescripción. Los derechos tienen plazos: si no reclamas a tiempo, los pierdes. Pero una reclamación fehaciente —como el burofax— interrumpe ese plazo y lo reinicia desde cero. Por ejemplo, si tienes 5 años para reclamar una deuda y envías un burofax a los 4 años exigiendo el pago, el contador vuelve a empezar. Esto te da otros 5 años. Es una herramienta muy útil cuando se acercan plazos críticos.

🛡️ Modo supervivencia: resetea el reloj

Si la empresa te está dando largas para que se pase el plazo legal de reclamar, el burofax es tu botón de pánico. Enviarlo detiene el cronómetro de la prescripción y lo pone a cero otra vez. No dejes que maten tu derecho por aburrimiento; lanza un burofax y gánate otros 5 años de margen para machacarlos.

El burofax también puede constituir en mora al deudor. Estar en mora significa que el deudor sabe formalmente que debe algo y no lo ha pagado. Esto tiene efectos jurídicos: pueden empezar a correr intereses de demora, se incrementa su responsabilidad... Un simple email no constituye en mora; un burofax sí.

Además, algunos derechos deben ejercerse de forma fehaciente para ser válidos. El derecho de desistimiento, por ejemplo, puede ejercerse por cualquier medio, pero si la empresa te pone pegas, un burofax demuestra sin lugar a dudas que ejerciste tu derecho dentro del plazo.

Si el destinatario no recoge el burofax

¿Qué pasa si la empresa se hace la loca y no recoge el burofax? No te preocupes: el sistema está preparado para esto.

Correos intenta la entrega varias veces. Si el destinatario no está, deja un aviso para que vaya a recogerlo a la oficina. Si pasa el plazo y no lo recoge, el burofax vuelve a Correos como no entregado.

Pero aquí viene lo importante: aunque el destinatario no lo recoja, Correos certifica que se intentó la entrega. Y esa certificación tiene valor legal. Si la empresa tenía la oportunidad de recoger el burofax y decidió no hacerlo, la jurisprudencia considera que la comunicación ha sido efectivamente realizada.

Los tribunales son claros en esto: no puedes beneficiarte de no recoger comunicaciones. Si enviaste el burofax a la dirección correcta (domicilio social de la empresa, dirección del establecimiento), hubo intentos de entrega documentados, y el destinatario decidió no recogerlo, a efectos legales es como si lo hubiera recibido. La empresa no puede escapar de sus obligaciones simplemente ignorando el correo.

🧠 Hack de guerrilla: el que no recoge, cae

¿Se hacen los locos y no recogen el burofax? Perfecto. Que no te asuste el estado "No entregado". La ley no premia a los cobardes: si tú lo enviaste al sitio correcto y ellos pasaron de ir a buscarlo, el juez lo da por leído. Ese resguardo de "intento de entrega" es tu ticket directo para ganar por KO técnico.

Alternativas al burofax

El burofax no es la única opción para dejar constancia de una comunicación, aunque es la más segura.

El email con acuse de recibo es mucho más barato y puede servir para casos menores donde no hay riesgo de juicio. Activa el acuse de recibo en tu cliente de correo para saber si el destinatario abrió el email. El problema es que el destinatario puede negarse a confirmar la lectura, y un email es técnicamente manipulable.

La carta certificada certifica que enviaste algo a alguien, pero no certifica qué contenía la carta. Es mejor que una carta normal, pero en un juicio la otra parte puede alegar que dentro del sobre había otra cosa diferente.

Puedes enviar comunicaciones a través de notario, que levanta acta de exactamente qué enviaste y a quién. Es la opción de máxima seguridad jurídica, pero también la más cara: la minuta del notario puede superar los 100 euros.

Existen también plataformas de comunicación electrónica certificada (como Logalty o similares) que ofrecen servicios equivalentes al burofax pero por medios digitales. Tienen reconocimiento legal, pero son menos conocidas que Correos.

Guarda las pruebas

De nada sirve enviar un burofax si después no puedes demostrar que lo hiciste. Guarda absolutamente todo:

  • Resguardo de Correos con el número de envío: es tu prueba de que enviaste el burofax
  • Copia exacta del documento que enviaste: cuando llegue el juicio, años después, necesitarás recordar qué decía
  • Acuse de recibo cuando te llegue: confirma que el destinatario lo recibió
  • Capturas de pantalla del seguimiento online: el estado del envío en la web de Correos puede cambiar y desaparecer

¿Durante cuánto tiempo guardar esto? Al menos hasta que prescriba tu derecho a reclamar. Para la mayoría de casos, son 5 años. Si tienes espacio de almacenamiento, guárdalo indefinidamente. Un día puede salvarte.

Usos específicos

El burofax tiene aplicaciones muy concretas donde brilla especialmente.

  • Desistimiento de compra online: Si se acerca el plazo de 14 días y la empresa no facilita un medio claro para ejercerlo, el burofax te garantiza que nadie podrá decir que no avisaste a tiempo.
  • Reclamación de garantía: Para productos caros, cuando la empresa te pone pegas, el burofax deja constancia de que reclamaste dentro del plazo legal.
  • Resolución de contratos: Cancelar un servicio, darte de baja de una suscripción... El burofax es prueba de que comunicaste tu decisión en fecha determinada.
  • Antes de demandar: Demuestra que intentaste resolver el conflicto extrajudicialmente. Los jueces lo valoran positivamente.
  • Requerimientos de pago: Si alguien te debe dinero, el burofax exigiendo la deuda constituye al deudor en mora y es el paso previo antes de demandar.

Errores comunes

Hay errores que pueden arruinar la utilidad de un burofax.

  • No pedir certificación de texto: Es el más grave. Sin ella, solo pruebas que enviaste un sobre, no qué había dentro. Pide siempre certificación de texto.
  • Enviar a la dirección incorrecta: Invalida el burofax. Asegúrate de usar el domicilio social de la empresa o la dirección del establecimiento. Verifícala antes de enviar.
  • Redactar un documento confuso: Pierde efectividad si no se entiende bien. Sé claro, directo, y estructura bien la información.
  • No guardar la documentación: El burofax no sirve de nada si después no encuentras el resguardo o no recuerdas qué enviaste.

Conclusión

El burofax es caro comparado con un email, pero su valor probatorio lo convierte en imprescindible para situaciones importantes. Cuando hay mucho dinero en juego, cuando se acercan plazos críticos, cuando hay riesgo de acabar en juicio, los 20-25 euros que cuesta un burofax completo pueden ahorrarte problemas mucho mayores.

No lo uses para todo —sería un desperdicio de dinero en reclamaciones menores—, pero tampoco lo descartes cuando de verdad lo necesitas. Es una herramienta que pocos consumidores conocen bien, y eso te da ventaja.

Para saber más

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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