Precios expuestos
El precio que ves en la etiqueta o cartel de un producto es el que la tienda debe cobrarte. Este principio fundamental del comercio minorista protege al consumidor de prácticas deshonestas y garantiza que puedas tomar decisiones de compra informadas. Si en caja te piden un importe superior al que indicaba el producto, tienes derecho a pagar el precio expuesto y a reclamar si se niegan.
Obligación de informar del precio
La normativa de protección al consumidor establece requisitos claros sobre cómo deben comunicarse los precios al público. Estas obligaciones no son optativas para los comerciantes, sino exigencias legales cuyo incumplimiento puede acarrear sanciones.
La ley exige
Todo producto puesto a la venta debe mostrar su precio de forma clara y accesible para el consumidor antes de que este tome la decisión de comprarlo. El precio que se indique debe ser el precio de venta al público final, es decir, el importe exacto que vas a pagar en caja. Ese precio debe incluir ya todos los impuestos aplicables, especialmente el IVA, sin que puedan añadirse recargos posteriores. Además, la información debe presentarse de forma visible y legible, con un tamaño de letra suficiente para que cualquier consumidor pueda leerla sin dificultad.
Estas obligaciones existen porque el precio es el elemento fundamental para que puedas comparar productos y decidir qué comprar. Sin información clara de precios, el consumidor queda en una posición de desventaja frente al comerciante.
Formas de exposición
La normativa permite diferentes formas de mostrar el precio al consumidor, siempre que cumplan con los requisitos de visibilidad y claridad.
La etiqueta en el producto es la forma más directa y habitual. El precio aparece adherido al propio artículo, de manera que lo ves cuando lo coges. Esta modalidad es especialmente común en ropa, libros y productos pequeños.
El cartel junto al producto es habitual en supermercados y grandes superficies, donde los productos se exponen en estanterías. El cartel indica el precio correspondiente a los productos situados inmediatamente debajo o al lado.
Las pantallas o displays digitales son cada vez más frecuentes en establecimientos modernos. Permiten actualizar precios de forma centralizada, aunque deben mantener la misma precisión que los carteles tradicionales.
Los catálogos o listados se utilizan cuando no es práctico etiquetar cada producto individualmente, como en joyerías, tiendas de informática o establecimientos con mucha variedad.
Precio por unidad de medida
Además del precio total del producto, la normativa exige que determinados artículos indiquen también su precio por unidad de medida estándar. Este requisito se aplica especialmente a productos alimenticios, de droguería y similares.
El precio por kilo, litro, metro u otra unidad de medida relevante facilita enormemente la comparación entre productos de diferentes tamaños o formatos. Gracias a esta información puedes saber, por ejemplo, si un paquete grande de detergente es realmente más económico que uno pequeño o si simplemente parece más barato porque contiene más cantidad.
Esta obligación de doble etiquetado ayuda a combatir técnicas de marketing engañosas como la reduflación, donde los fabricantes reducen la cantidad del producto manteniendo el precio y el envase similar.
El precio expuesto es vinculante
El principio de vinculación del precio expuesto es una de las protecciones más importantes que tienes como consumidor. Significa que la tienda está obligada a respetar el precio que ha comunicado públicamente.
Principio general
Cuando un comercio expone un producto con un precio determinado, está haciendo una oferta pública que le obliga. El precio que muestran es el que deben cobrar, sin posibilidad de cambiarlo en el momento del pago. Este principio evita situaciones en las que el vendedor podría subir el precio una vez que el consumidor ya ha decidido comprar, aprovechándose de que es más difícil echarse atrás cuando ya estás en caja.
La vinculación del precio protege la confianza del consumidor en el sistema comercial y garantiza que las decisiones de compra que tomas basándote en la información visible sean respetadas.
Si hay error
En ocasiones, las tiendas cometen errores al etiquetar productos. Quizás alguien se equivocó al cambiar el cartel, el sistema informático no se actualizó correctamente, o simplemente la etiqueta se colocó en el producto equivocado. Estos errores son responsabilidad del comerciante, no del consumidor.
Cuando hay un error en el precio expuesto, la tienda debe venderte el producto al precio que indicaba la etiqueta o cartel en el momento de tu compra. Posteriormente pueden corregir el error para futuras ventas, pero no pueden obligarte a pagar un importe diferente del que tú viste cuando decidiste comprar. El error fue suyo y ellos deben asumir las consecuencias.
Excepciones
Existe una excepción muy limitada a este principio, que se aplica solo en casos extremos de error evidente que revelan mala fe por parte del comprador.
Si el error es tan manifiesto que cualquier persona razonable se daría cuenta de que no puede ser el precio real, la tienda podría negarse a vender a ese precio. El ejemplo clásico sería un televisor de 1.000€ etiquetado a 1€, donde resulta obvio que ha habido un error de etiquetado.
Sin embargo, esta excepción es muy restrictiva y debe aplicarse con mucha cautela. La carga de la prueba recae sobre la tienda, que debe demostrar que el error era evidente y que no había intención real de vender a ese precio. En la mayoría de casos cotidianos, el precio expuesto prevalece.
Diferencia entre precio expuesto y cobrado
Las discrepancias entre el precio que muestra el producto y el que aparece en caja son más frecuentes de lo que deberían. Saber cómo actuar en cada momento te permitirá defender tus derechos eficazmente.
En el momento de pagar
Mientras estás en caja es el momento ideal para detectar y corregir cualquier diferencia. Presta atención al display de la caja registradora o al precio que va marcando el lector de códigos de barras. Si observas que el precio que aparece es diferente al que viste en la etiqueta o cartel del producto, indícalo inmediatamente al cajero.
En la mayoría de casos, el personal de caja tiene autoridad para corregir el precio en el momento, especialmente si el error es evidente. Deben modificar el importe y cobrarte lo que indicaba el precio expuesto, no lo que marca su sistema.
Si ya has pagado
A veces no te das cuenta de la discrepancia hasta que revisas el ticket después de pagar, quizás ya en casa. No te preocupes, porque sigues teniendo derecho a reclamar.
Guarda el ticket de compra como prueba del importe que pagaste. Vuelve a la tienda lo antes posible con el ticket en mano. Explica que te cobraron un precio diferente al que indicaba el producto. Si lo recuerdas bien o hiciste una foto, indica cuál era el precio expuesto. La tienda debe devolverte la diferencia entre lo que pagaste y lo que deberías haber pagado según el precio expuesto.
Si se niegan
En ocasiones, el personal de tienda o incluso los responsables pueden negarse a reconocer el error o a devolverte la diferencia. Si esto ocurre, tienes herramientas para hacer valer tus derechos.
Primero, pide hablar con el encargado o responsable del establecimiento, ya que suele tener más autoridad para tomar decisiones. Muéstrale la etiqueta o cartel con el precio, o la foto si la hiciste, como prueba de lo que exponían. Si siguen negándose, solicita la hoja de reclamaciones, que es un derecho que tienen todos los consumidores. Finalmente, presenta una reclamación formal ante la Oficina Municipal de Consumo de tu localidad.
Promociones y ofertas
Las promociones y ofertas tienen sus propias reglas sobre cómo deben comunicarse los precios. Conocerlas te ayudará a identificar prácticas engañosas y a saber qué puedes exigir.
Precio tachado
Una de las formas más habituales de comunicar una oferta es mostrar el precio antiguo tachado junto al nuevo precio rebajado. Esta práctica está regulada para evitar engaños al consumidor.
El precio antiguo que aparece tachado debe ser real, es decir, debe haber sido el precio al que efectivamente se vendía el producto antes de la promoción. No puede ser un precio inflado artificialmente para que la rebaja parezca mayor. Además, ese precio anterior debe haberse aplicado durante un periodo de tiempo razonable, no puede ser un precio que estuvo vigente solo uno o dos días.
Estas normas existen para combatir las llamadas "falsas rebajas", donde el comerciante sube el precio justo antes de una promoción para después aplicar un descuento que en realidad no existe.
"Desde X €"
Cuando una tienda anuncia precios "desde" una cantidad determinada, como "pantalones desde 19,99€", está sujeta a obligaciones específicas.
Ese precio mínimo que anuncian debe existir realmente, es decir, debe haber productos disponibles a ese precio en el momento de la publicidad. Además, no vale tener un único producto testimonial a ese precio mientras el resto cuestan mucho más. Debe haber una cantidad razonable de artículos al precio anunciado para que la publicidad sea veraz.
Si acudes a una tienda atraído por un precio "desde" y descubres que ningún producto está realmente a ese precio, estás ante una práctica publicitaria engañosa que puedes denunciar.
Ofertas por tiempo limitado
Las promociones que tienen fecha de inicio y fin deben respetar esos plazos de forma estricta. Durante el periodo anunciado, el precio promocional es vinculante y la tienda no puede modificarlo.
Cuando una tienda anuncia "oferta válida del 1 al 15 de enero", debe mantener ese precio durante todo el periodo indicado. No puede decidir unilateralmente terminar la oferta antes de tiempo porque se haya vendido mucho. Si el stock se agota, puede indicar que ya no quedan unidades, pero no puede subir el precio antes de lo anunciado para los productos que todavía tenga.
Doble etiquetado
El doble etiquetado se produce cuando un mismo producto muestra dos precios diferentes, creando confusión sobre cuál es el correcto. Esta situación es siempre responsabilidad del comerciante.
Qué es
El doble etiquetado puede producirse de varias formas. A veces el producto tiene pegadas dos etiquetas diferentes, quizás porque la antigua no se retiró al poner la nueva. Otras veces el precio del cartel en el estante no coincide con el de la etiqueta individual del producto. También puede ocurrir que el precio en el sistema informático sea diferente al expuesto físicamente.
Sea cual sea la causa, la tienda está mostrando información contradictoria al consumidor, lo que genera inseguridad sobre el precio real.
Tu derecho
Cuando existe doble etiquetado, tienes derecho a pagar el precio más bajo de los que se muestran. La razón es sencilla: si la tienda ha cometido un error exponiendo dos precios, debe asumir las consecuencias de su desorganización. No puedes ser tú quien pague por su falta de control.
La tienda tiene la obligación de elegir un único precio y mantenerlo de forma coherente. Mientras no lo haga, el precio menor es el que prevalece.
🧠 Hack del doble precio: siempre ganas tú
¿El cartel del estante dice 15€ pero la etiqueta del producto dice 19€? Pagas 15€. ¿El sistema marca 25€ pero el cartel decía 20€? Pagas 20€. Esta es una de las pocas reglas que siempre juega a tu favor: cuando hay dos precios, el más bajo es el que cuenta. El error es de la tienda, no tuyo. Si te ponen pegas, saca el móvil, haz foto al cartel, y di: "Llamo a Consumo, ¿vale?".
Qué hacer
Si detectas que hay dos precios diferentes para el mismo producto, indica claramente al personal de caja cuál era el precio más bajo que viste. Si hay dos etiquetas físicas en el producto, muéstralas y solicita pagar el menor de los importes.
En caso de que insistan en cobrarte el precio superior, tienes derecho a reclamar. Primero solicita que un responsable verifique la situación. Si siguen negándose, pide la hoja de reclamaciones y no dudes en presentar una queja formal.
Precios en rebajas
Durante los periodos de rebajas, la normativa establece requisitos específicos sobre cómo deben comunicarse los precios para proteger al consumidor de prácticas engañosas.
Obligaciones
Cuando un comercio aplica rebajas a sus productos, está obligado a informar claramente tanto del precio anterior como del nuevo precio rebajado. Esta doble información permite al consumidor valorar si la rebaja es real y significativa.
El precio anterior que se indique debe ser el precio real al que se vendía el producto antes del periodo de rebajas. Esto significa que debe haber estado vigente durante un tiempo razonable, no puede ser un precio ficticio inventado para la ocasión. Tampoco pueden inflar artificialmente el precio previo para que después la rebaja parezca más atractiva de lo que realmente es.
Infracciones habituales
Lamentablemente, algunas tiendas intentan engañar a los consumidores con prácticas irregulares durante las rebajas. Conocer las infracciones más comunes te ayudará a detectarlas.
Una táctica frecuente es subir los precios justo antes del periodo de rebajas para después aplicar descuentos que en realidad no existen. El precio final puede ser incluso igual o superior al que tenía el producto semanas antes.
Otra práctica engañosa es mostrar un precio anterior falso que nunca fue real, creando la ilusión de un descuento mayor del que realmente se aplica.
También es habitual anunciar descuentos muy llamativos como "hasta el 50%" cuando en realidad solo unos pocos productos tienen ese descuento máximo y la mayoría apenas están rebajados.
Cómo detectar falsas rebajas
Hay varias estrategias que puedes usar para identificar si una rebaja es genuina o engañosa. La más efectiva es comparar precios antes y durante las rebajas. Si observas el precio de un producto que te interesa unas semanas antes del periodo de rebajas, podrás saber si el descuento es real.
También existen aplicaciones y webs de seguimiento de precios que registran el histórico de precios de muchos productos, especialmente en electrónica y grandes superficies. Consultar estas herramientas antes de comprar te dará una visión objetiva de si el precio actual es realmente bueno.
Si sospechas de una práctica engañosa, guarda capturas de pantalla o fotos como prueba. Esta documentación te será útil si decides presentar una reclamación.
Precios online vs. tienda física
En el comercio omnicanal actual, muchas empresas venden tanto en tiendas físicas como a través de internet. Esto puede generar dudas sobre qué precio aplica en cada situación.
Pueden ser diferentes
La misma empresa puede legalmente tener precios diferentes en su tienda online y en sus establecimientos físicos. Esta diferencia se justifica porque los costes operativos de cada canal son distintos: una tienda física tiene gastos de alquiler, personal de atención, decoración, etc., mientras que la venta online tiene costes de logística, almacenamiento y tecnología.
Por tanto, no asumas que el precio que viste en la web será el mismo que encontrarás en tienda, ni viceversa.
¿Cuál aplica?
El principio general es que aplica el precio del canal donde realizas la compra. Si estás comprando en una tienda física, el precio relevante es el que se expone en ese establecimiento, independientemente de lo que diga la web. Si compras a través de la página web, el precio de la web es el que deben respetar.
La única excepción sería que la tienda indique expresamente que garantiza "mismo precio en tienda y web" u ofrezca igualar precios. En ese caso, pueden aplicarse políticas de igualación de precios si tú lo solicitas.
Click & Collect
El modelo de compra online con recogida en tienda, conocido como Click & Collect, tiene una regla clara: si compraste a través de la web, el precio aplicable es el de la web.
No pueden cobrarte un importe diferente cuando vas a recoger el pedido a la tienda física, aunque el precio en tienda sea mayor. Tu transacción se realizó online y el precio quedó fijado en ese momento.
Errores de etiquetado
Los errores de etiquetado son más frecuentes de lo que parece y pueden ir desde pequeñas discrepancias hasta diferencias muy significativas. El tratamiento legal de cada caso depende de la magnitud del error.
Errores menores
Cuando la diferencia entre el precio expuesto y el que marca el sistema es pequeña pero significativa, como una etiqueta que indica 9,99€ mientras el sistema cobra 10,99€, prevalece claramente el precio expuesto.
Este tipo de errores son responsabilidad exclusiva de la tienda. Quizás no actualizaron la etiqueta cuando cambió el precio en el sistema, o hubo un fallo en la sincronización de datos. Sea cual sea la causa, tú como consumidor confiaste en la información que te proporcionaron y tienes derecho a que la respeten.
Errores evidentes
En casos extremos donde el error es tan notorio que resulta imposible que sea el precio real, la situación se vuelve más compleja. El ejemplo típico es un producto de 99,99€ etiquetado a 0,99€, donde claramente alguien se equivocó al escribir el precio.
En estos casos excepcionales, la tienda podría argumentar que el error era evidente y negarse a vender al precio etiquetado. Sin embargo, esta excepción es muy limitada y la carga de la prueba recae sobre el comerciante.
En caso de duda
Cuando existe cualquier duda sobre si el error es evidente o no, la posición del consumidor es fuerte. Tienes derecho a exigir que te vendan al precio expuesto. La tienda es quien debe demostrar que el error era tan manifiesto que cualquier persona razonable se habría dado cuenta.
Si no hay acuerdo y el conflicto persiste, las autoridades de consumo serán quienes determinen si el error era evidente o si la tienda debe respetar el precio que exponía.
Supermercados y grandes superficies
Los supermercados y grandes almacenes presentan particularidades específicas debido a su tamaño y al volumen de productos que manejan. Los errores de precio son relativamente frecuentes en estos establecimientos.
Errores frecuentes
En los supermercados y grandes superficies, los errores de etiquetado más habituales tienen características propias. Es común que el precio en el cartel del estante no coincida con el que marca el sistema informático de caja. También ocurre que promociones ya terminadas no se retiran a tiempo, mostrando precios obsoletos. Y con frecuencia, productos colocados por error en un estante muestran un precio que no les corresponde.
Estos errores se producen por la dificultad de gestionar miles de referencias diferentes con cambios de precio frecuentes. Sin embargo, esa dificultad organizativa no exime al comerciante de sus obligaciones.
Tu derecho
Cuando un producto está colocado en un estante con un cartel de precio determinado, tienes derecho a que te lo cobren a ese precio. El hecho de que el producto estuviera "mal colocado" no es tu problema sino del establecimiento.
La única excepción sería que la ubicación fuera tan evidentemente errónea que ningún consumidor razonable pudiera pensar que ese era el precio real. Por ejemplo, si un jamón ibérico estuviera colocado en la zona de frutas con un cartel de manzanas a 2€/kg, resulta obvio que no corresponde.
Cajas automáticas
Las cajas de autoservicio requieren especial atención porque no hay un cajero que pueda detectar errores. Cuando escaneas un producto, comprueba que el precio que aparece en pantalla coincide con el que viste en el estante.
Si detectas una diferencia, no completes el pago. Llama al personal de supervisión que siempre está presente en las zonas de cajas automáticas y solicita que verifiquen el precio expuesto. Tienen obligación de corregir cualquier discrepancia.
Reclamar
Saber reclamar correctamente es fundamental para hacer valer tus derechos cuando te cobran un precio diferente al expuesto. El momento y la forma de reclamar influyen en la efectividad de tu queja.
En el momento
La reclamación más efectiva es la que se hace en el acto, antes de completar el pago o inmediatamente después. Si detectas la discrepancia mientras estás en caja, indica claramente al cajero que el precio que marca es diferente al que exponía el producto.
Pide que comprueben el precio expuesto, ya sea enviando a alguien a verificar el cartel o permitiéndote mostrar una foto si la hiciste. Si confirman que efectivamente hay un error, deben corregirlo y cobrarte el precio que indicaba el producto. En caso de que se nieguen a reconocer el error o a aplicar el precio correcto, solicita la hoja de reclamaciones sin dudarlo.
Después de pagar
Si ya pagaste y te das cuenta del error al revisar el ticket, todavía puedes reclamar. Vuelve a la tienda llevando el ticket de compra y, si es posible, una foto del precio expuesto o cualquier otra prueba que tengas.
Explica la situación y reclama que te devuelvan la diferencia entre lo que pagaste y lo que deberías haber pagado. En la mayoría de casos, si puedes demostrar el error, la tienda te devolverá el importe sin problemas. Si se niegan, procede a presentar una reclamación formal.
A Consumo
Cuando la tienda no resuelve tu reclamación de forma satisfactoria, el siguiente paso es acudir a las autoridades de consumo. Presenta una denuncia en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) de tu localidad.
Aporta todas las pruebas de que dispongas: foto del precio expuesto, ticket de compra, capturas de pantalla si aplica, y una descripción detallada de lo ocurrido. Las autoridades de consumo pueden sancionar a la tienda por la infracción y pueden mediar para que te devuelvan la diferencia que te cobraron de más.
Infracciones y sanciones
La normativa de consumo considera infracciones determinadas conductas relacionadas con los precios. Conocerlas te ayuda a entender cuándo la tienda está actuando ilegalmente.
Es infracción
Constituye infracción administrativa no mostrar los precios de los productos de forma clara y visible, impidiendo que el consumidor pueda conocerlos antes de decidir la compra. También es infracción cobrar un precio superior al expuesto, independientemente de si fue un error o una práctica deliberada. Y realizar publicidad de precios engañosa, como anunciar ofertas inexistentes o precios "desde" que no se corresponden con la realidad, igualmente se considera infracción.
Sanciones
Las autoridades de consumo tienen potestad para imponer multas a los establecimientos que cometan estas infracciones. Las sanciones pueden ser significativas, especialmente si se trata de prácticas reiteradas o que afectan a muchos consumidores.
Sin embargo, debes saber que las multas van a parar a las arcas públicas, no a tu bolsillo. Tu reclamación puede desencadenar una sanción para la tienda, pero tú solo recuperarás la diferencia que te cobraron de más, no recibirás ninguna compensación adicional por la infracción.
Consejos prácticos
Estas recomendaciones te ayudarán a protegerte de errores de precio y a reclamar eficazmente cuando se produzcan.
Al comprar
Antes de coger un producto, fíjate bien en el precio que indica la etiqueta o el cartel. Si ves un precio que parece especialmente bueno, considera hacer una foto como prueba por si acaso hay algún problema en caja. Esta precaución de pocos segundos puede ahorrarte muchas complicaciones después.
Cuando llegues a caja, presta atención al precio que marca el sistema y comprueba que coincide con lo que esperabas. Si detectas cualquier diferencia, reclama inmediatamente antes de pagar.
Al pagar
Antes de marcharte de la tienda, dedica unos segundos a revisar el ticket. Comprueba que los precios de cada producto coinciden con lo que viste en los estantes. Si hay algún error, es mucho más fácil resolverlo en ese momento que tener que volver después.
Guarda siempre el ticket durante al menos unos días por si descubres errores posteriormente. Un ticket que tiras a la basura es una prueba que pierdes para siempre.
Si hay conflicto
Si encuentras resistencia al reclamar un error de precio, mantén la calma y actúa de forma metódica. Pide hablar con el encargado o responsable del establecimiento. Muestra las pruebas de que dispongas, ya sea la etiqueta del producto, una foto del cartel o el propio producto con su precio visible.
Si aun así se niegan a reconocer tu derecho, solicita la hoja de reclamaciones. Todos los establecimientos están obligados a tenerla y a facilitártela. Cumplimenta la reclamación detallando lo ocurrido y conserva tu copia.
Conclusión
El principio de vinculación del precio expuesto es una protección fundamental del consumidor que debes conocer y ejercer. El precio que indica la etiqueta o el cartel es el que deben cobrarte, sin excepciones salvo casos muy extremos de error evidente.
Si te cobran más del precio que exponían, reclama sin dudar. Los errores de etiquetado son responsabilidad exclusiva de la tienda, no tuya. Guarda siempre pruebas que puedan ayudarte en una reclamación, especialmente fotos de precios y tickets de compra.
Comprueba siempre el precio antes de pagar y revisa el ticket antes de marcharte. Esta atención de unos pocos segundos puede ahorrarte dinero y complicaciones. Reclamar cualquier discrepancia no solo defiende tu bolsillo, sino que contribuye a que los comercios mantengan prácticas correctas de etiquetado.
Claimeet recomienda
Si ves un precio muy bueno en el estante, haz una foto rápida con el móvil antes de coger el producto. Es tu seguro si luego en caja te dicen "eso era de otro producto" o "el cartel estaba mal".