Internet y fibra
La conexión a internet de banda ancha, especialmente la fibra óptica, se ha convertido en un servicio esencial para la vida moderna. Trabajamos desde casa, estudiamos online, vemos películas en streaming, hacemos videollamadas con familia y amigos, y gestionamos nuestra vida digital a través de internet. Cuando la conexión falla o no cumple lo prometido, el impacto puede ser muy significativo.
Conocer tus derechos te ayudará a elegir bien el operador y la tarifa, a entender qué velocidad puedes esperar realmente, y a reclamar cuando el servicio no sea el prometido. Esta guía te explica todo lo que necesitas saber sobre internet fijo, desde las diferentes tecnologías hasta cómo exigir que te den lo que pagas.
Tipos de conexión
Antes de contratar internet, conviene entender las diferentes tecnologías disponibles y sus características. No todas ofrecen lo mismo, y la que elijas determinará tu experiencia de uso.
Fibra óptica (FTTH)
FTTH significa "Fiber To The Home", es decir, fibra hasta tu casa. Es la tecnología estrella del momento y la que ofrece mejor rendimiento.
Las ventajas de la fibra óptica son numerosas. Permite velocidades muy altas, actualmente hasta 1 Gbps (1000 Mbps) o incluso más en algunas ofertas. Es simétrica, lo que significa que tienes la misma velocidad de subida que de bajada, algo muy útil para videollamadas o para subir archivos. Es muy estable porque no se degrada con la distancia como el ADSL. Y tiene baja latencia, lo que la hace ideal para juegos online o aplicaciones en tiempo real.
Los inconvenientes son menos pero existen. Requiere una instalación específica que puede implicar obra en tu casa. No está disponible en todas las zonas, especialmente en áreas rurales. Y normalmente dependes de un único operador de infraestructura, aunque puedas contratar con diferentes comercializadores.
ADSL
El ADSL es la conexión tradicional que usa la línea de teléfono de cobre. Fue la tecnología dominante durante años, pero está siendo reemplazada por la fibra.
Las ventajas del ADSL son su amplia disponibilidad (llega prácticamente a cualquier sitio donde hay línea telefónica) y que no requiere instalación especial si ya tienes teléfono fijo.
Los inconvenientes son importantes. Las velocidades están muy limitadas, como mucho 20-30 Mbps teóricos y a menudo menos en la práctica. Es asimétrica, con la velocidad de subida mucho más lenta que la de bajada. La velocidad se degrada con la distancia a la central, así que si vives lejos de la centralita tendrás peor servicio. Y es una tecnología en desuso que los operadores están dejando de mantener activamente.
Cable (HFC)
El cable coaxial, también llamado HFC (Hybrid Fiber Coaxial), lleva fibra hasta el barrio y luego cable coaxial hasta las casas. Es la tecnología que usó tradicionalmente Ono (ahora Vodafone).
Las ventajas incluyen velocidades altas, superiores al ADSL aunque generalmente por debajo de la fibra pura, y que aprovecha una infraestructura ya existente en muchas zonas urbanas.
Los inconvenientes son que la velocidad es compartida con los vecinos del mismo nodo, por lo que puede bajar en horas punta, y que solo está disponible donde hay infraestructura de cable, principalmente en zonas donde operaba Ono.
Internet móvil fijo
Es una solución que consiste en un router con una tarjeta SIM que usa la red móvil 4G o 5G para proporcionar internet en casa.
Las ventajas son la instalación inmediata (enchufas el router y funciona), la disponibilidad allí donde haya cobertura móvil, y que es especialmente útil en zonas rurales donde no llega la fibra ni hay buen ADSL.
Los inconvenientes son que la velocidad es variable según la cobertura y la congestión de la red, que suele haber límites de datos mensuales, y que la latencia es mayor que en conexiones fijas.
Velocidad: lo que contratas vs. lo que recibes
Uno de los temas que más confusión y quejas genera es la diferencia entre la velocidad que te venden y la que realmente recibes en tu casa.
Velocidad anunciada
Cuando los operadores publicitan sus tarifas, hablan de velocidades "hasta X Mbps". Es importante entender qué significa ese "hasta": es la velocidad máxima teórica que podrías alcanzar en condiciones ideales, pero no garantizan que la alcances siempre. Las condiciones técnicas de tu instalación, el uso de la red, y otros factores pueden hacer que recibas menos.
Velocidad real
Lo que realmente llega a tu casa depende de múltiples factores. Tu tarifa contratada establece el límite máximo posible. La calidad de la instalación, tanto del operador como de tu casa, influye mucho. El router y el cableado dentro de tu hogar pueden ser cuellos de botella. La hora del día importa porque en horas punta hay más congestión. Y el dispositivo que uses también influye: no es lo mismo un ordenador nuevo que un móvil antiguo.
Cómo medirla correctamente
Para hacer una medición fiable de tu velocidad, sigue estos pasos. Conecta tu ordenador al router por cable Ethernet, no por WiFi, porque el WiFi siempre reduce la velocidad. Cierra todas las aplicaciones que puedan estar usando internet. Haz un test de velocidad usando herramientas como fast.com, speedtest.net, o el test que ofrezca tu operador. Y repite la medición varias veces a diferentes horas del día para tener una imagen real.
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Haz capturas de pantalla de tus tests de velocidad y guárdalas con fecha. Si algún día tienes que reclamar, esas capturas serán tu mejor prueba.
Qué velocidad es aceptable
Para la fibra óptica, deberías alcanzar al menos el 80-90% de lo contratado cuando mides por cable. Si contratas 300 Mbps, deberías ver al menos 250-270 Mbps en tus tests. Para el ADSL, la velocidad es muy variable porque depende de tu distancia a la central, pero si recibes menos del 50% de lo contratado tienes base para reclamar. Por WiFi, la velocidad siempre será menor que por cable, es normal y no es culpa del operador.
Información que debe darte el operador
El operador tiene obligaciones legales de información que debe cumplir antes de que contrates y durante el contrato.
Antes de contratar
Cuando estás valorando contratar, el operador debe informarte claramente de la velocidad máxima, mínima y normalmente disponible para tu línea específica. Debe decirte si hay límites de datos mensuales. Debe darte el precio completo con todos los conceptos incluidos e impuestos. Y debe explicarte la duración del contrato y si hay permanencia.
En el contrato
Una vez que firmas, el contrato debe reflejar las velocidades específicas para tu línea (no solo las genéricas de la tarifa), qué pasa si esas velocidades no se alcanzan, cuál es el procedimiento de reclamación si tienes problemas, y qué compensaciones prevén si hay incumplimiento.
Problemas frecuentes
Los problemas con el servicio de internet son muy habituales. Conocer los más comunes te ayudará a identificarlos y actuar.
Velocidad inferior a la contratada
🧠 usa la herramienta oficial del ministerio para medir
En lugar de speedtest.net, usa nperf.com/es o la herramienta oficial que ofrece tu operador. Haz el test por cable (nunca WiFi), cierra todo lo demás, y haz capturas con fecha y hora. Si tienes menos del 80% de lo contratado de forma sistemática, tienes base para pedir reducción de precio o irte sin permanencia por incumplimiento.
Es el problema más frecuente: contratas 600 Mbps y mides 200 Mbps. Si esto te pasa, lo primero es medir la velocidad correctamente (por cable, varias veces, a diferentes horas). Compara los resultados con lo que figura en tu contrato. Si hay una diferencia significativa y persistente, reclama al operador con los datos de tus mediciones. Pide una solución técnica (que revisen la instalación) o, si no pueden mejorarlo, una reducción proporcional del precio.
Cortes de servicio
Los cortes de internet son especialmente molestos si trabajas desde casa o dependes de la conexión. Tus derechos son claros: el operador debe restaurar el servicio en un plazo razonable (normalmente 24-72 horas para averías comunes). Tienes derecho a compensación por el tiempo que estés sin servicio. Y si los cortes son frecuentes o prolongados, puedes resolver el contrato sin penalización por incumplimiento del operador.
Instalación deficiente
A veces el problema está en cómo se hizo la instalación. Los problemas habituales incluyen cableado mal hecho o de mala calidad, router ubicado en un mal sitio (lejos de donde necesitas cobertura), o interferencias con otros aparatos. La solución es que el operador revise y corrija la instalación, sin coste adicional si el problema es suyo.
Subidas de precio
Los operadores pueden subir el precio de tu tarifa, pero con condiciones. Deben avisarte con 30 días de antelación. Puedes resolver el contrato sin penalización si no aceptas la subida. Y si no te avisan correctamente, la subida puede ser nula.
El router
El router es el dispositivo que distribuye la conexión de internet en tu casa. Entender cómo funciona y qué opciones tienes te ayudará a tener mejor servicio.
Router del operador
Cuando contratas internet, el operador normalmente te proporciona un router. Este router viene configurado para funcionar con su red, suele incluir funciones de gestión remota que permiten al operador ayudarte con problemas, y en algunos casos es obligatorio usarlo por cómo está configurado el servicio.
Tu propio router
🛡️ pide los datos de configuración por escrito
Si quieres usar tu propio router, la operadora está obligada a darte los datos de conexión (usuario PPPoE, contraseña, VLAN, etc.). Si te dicen que "no se puede" o que "pierdes la garantía del servicio", es mentira. Pídelo por escrito citando la normativa de libertad de equipos. Si se niegan, reclama a la Oficina de Telecomunicaciones.
Tienes derecho a usar tu propio router si lo prefieres. Las razones para hacerlo pueden ser mejor rendimiento (los routers de los operadores a veces son de gama baja), funciones adicionales que no tiene el router del operador, o mayor control sobre tu red.
Si decides usar tu propio router, el operador debe proporcionarte los datos de configuración necesarios para que funcione con su servicio.
Problemas con el router
Si el router que te dio el operador falla (no enciende, se reinicia constantemente, pierde conexión), el operador debe cambiártelo sin coste. Mientras tanto, pueden darte uno de sustitución temporal. Tienes derecho a tener un router que funcione correctamente; pagar la tarifa te da derecho al equipamiento necesario para usarla.
WiFi vs. cable
Entender la diferencia entre conexión por cable y por WiFi te ayudará a diagnosticar problemas y a tener expectativas realistas.
Por cable (Ethernet)
La conexión por cable Ethernet es la forma de obtener la velocidad máxima de tu conexión. Es completamente estable, sin interferencias ni fluctuaciones. Es ideal para ordenadores de sobremesa, consolas de videojuegos, Smart TVs, o cualquier dispositivo que no necesites mover.
Por WiFi
El WiFi te da la comodidad de no tener cables, pero a cambio la velocidad es menor y variable. Depende de la distancia al router, de las paredes y obstáculos que haya por medio, y de las interferencias con otras redes WiFi o aparatos electrónicos.
Es normal que por WiFi recibas significativamente menos velocidad que por cable. Esto no es un fallo del operador, es física.
Mejorar el WiFi
Si el WiFi te llega mal a algunas zonas de la casa, hay varias cosas que puedes hacer. Ubica el router en un lugar central de la casa y en alto, no escondido en un armario. Evita que haya obstáculos gruesos (paredes de carga, armarios metálicos) entre el router y donde necesitas cobertura. Usa la banda de 5GHz si tu router la tiene, porque es más rápida aunque tiene menor alcance que la de 2.4GHz. Y considera instalar repetidores WiFi o sistemas mesh si tienes una casa grande.
Límites de datos
Según el tipo de conexión que tengas, puede haber o no límites a la cantidad de datos que puedes usar.
En fibra y ADSL
Las conexiones de fibra y ADSL normalmente no tienen límites de datos. Puedes usar internet todo lo que quieras sin que te cobren extra ni te limiten la velocidad. Son conexiones "ilimitadas" de verdad.
En internet móvil fijo
Las conexiones que usan la red móvil (routers 4G/5G) suelen tener límites de datos mensuales. Cuando superas esos gigabytes incluidos, pueden reducirte la velocidad drásticamente, cortarte el servicio hasta el mes siguiente, o cobrarte extra por los datos adicionales.
Si contratas internet móvil fijo, lee muy bien las condiciones para entender qué pasa cuando llegas al límite.
Instalación de fibra
Si decides contratar fibra óptica, hay un proceso de instalación que conviene que conozcas.
El proceso
La instalación de fibra sigue unos pasos bastante estandarizados. Primero solicitas la instalación al operador. Un técnico visita tu casa para verificar que la instalación es viable. Se realiza la obra necesaria para llevar la fibra desde la calle hasta tu domicilio. Se instala y configura el router. Y finalmente se hacen pruebas para verificar que todo funciona correctamente.
Coste
El coste de instalación varía según el operador. Muchos ofrecen instalación gratuita como reclamo comercial, normalmente a cambio de un compromiso de permanencia. Otros cobran una cuota de alta que puede rondar los 50-100 euros. Y si la instalación es especialmente compleja (hace falta obra civil importante), puede haber costes adicionales que deberían comunicarte antes.
En comunidades de propietarios
Para instalar fibra en un piso, el técnico necesita acceder a zonas comunes del edificio (cuartos de telecomunicaciones, canalizaciones). Normalmente no se necesita autorización de la comunidad para que un operador lleve fibra al edificio, porque es un servicio básico. Pero el operador debe dejar las zonas comunes en buen estado después de la instalación.
Derecho a la fibra
En los últimos años se ha reforzado el derecho de los ciudadanos a acceder a redes de alta velocidad, aunque esto no significa que todos los operadores estén obligados a llegar a todas partes. Si vives en una zona rural sin fibra, tus opciones pueden ser limitadas a internet móvil o conexiones por satélite.
Permanencia en internet
Las cláusulas de permanencia funcionan igual en internet que en móvil. Para información detallada, consulta la guía de permanencia en telecomunicaciones.
Cuándo aplica
La permanencia aplica cuando te dieron algo a cambio del compromiso, como la instalación gratuita o un descuento importante. El máximo legal es de 12 a 24 meses según el caso.
Penalización
Si te vas antes de cumplir la permanencia, la penalización debe ser proporcional al beneficio que recibiste y al tiempo que falta. No pueden cobrarte más de lo que te dieron.
Cuándo no aplica
Puedes irte sin penalización si el operador sube el precio de tu tarifa, si el servicio no funciona correctamente de forma reiterada, o si incumplen otras condiciones del contrato.
Cómo elegir operador
Elegir operador de internet es una decisión importante porque cambiar después tiene sus complicaciones. Vale la pena dedicar tiempo a comparar.
Compara
Los factores que debes comparar son el precio real (no el de promoción, sino lo que pagarás después), la velocidad que realmente ofrecen en tu zona específica, la cobertura (que confirmes que pueden darte servicio en tu dirección), el servicio al cliente (lee opiniones de otros usuarios), y las condiciones de permanencia y penalizaciones.
Comprueba la cobertura
Antes de contratar, asegúrate de que el operador llega a tu dirección con la tecnología que quieres. Consulta su mapa de cobertura online, pero no te fíes solo de eso: pregunta a vecinos qué operadores les funcionan bien, y pide al operador confirmación expresa de que pueden darte servicio.
Reclamar problemas de internet
Cuando el servicio no es el prometido, tienes derecho a reclamar y a obtener solución.
Al operador
El primer paso siempre es reclamar al operador directamente. Documenta el problema con mediciones de velocidad, fechas de cortes, etc. Reclama por escrito (email, formulario web) para que quede constancia. Pide solución técnica y, si corresponde, compensación por el tiempo sin servicio o con servicio deficiente.
Si no resuelven
Si el operador no soluciona tu problema, puedes acudir a la Junta Arbitral de Consumo de tu zona, presentar reclamación ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones, o recurrir a la vía judicial si la cuantía lo justifica.
Compensación por cortes
Si te quedas sin servicio de internet, tienes derecho a compensación proporcional al tiempo afectado. Si pagas 50 euros al mes y estás 3 días sin servicio, te corresponden al menos 5 euros de compensación. Además, si demuestras perjuicios concretos (pérdida de trabajo, incapacidad de realizar gestiones urgentes), puedes reclamar daños y perjuicios adicionales.
Conclusión
El internet de banda ancha es hoy un servicio esencial, y como tal tienes derechos que la normativa protege.
Antes de contratar, elige bien comparando precios, velocidades y opiniones de otros usuarios. Confirma que pueden darte servicio en tu dirección con la tecnología que quieres. Durante el contrato, conoce tus derechos sobre velocidad mínima, compensaciones por cortes, y posibilidad de baja sin penalización si incumplen. Y si el servicio no es el prometido, reclama documentando los problemas y acudiendo a organismos si el operador no resuelve.
La fibra óptica ofrece las mejores prestaciones disponibles actualmente, pero asegúrate de que lo que recibes se corresponde con lo que pagas. Si tienes problemas, consulta la guía de cómo reclamar a una operadora para conocer los pasos a seguir.