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Sanidad pública

El Sistema Nacional de Salud español garantiza la asistencia sanitaria a todos los ciudadanos. Es un sistema de cobertura universal financiado con impuestos, lo que significa que la atención es gratuita en el momento de recibirla. Conocer tus derechos te ayudará a recibir la atención que mereces y a saber cómo actuar cuando algo no funcione correctamente.

Derechos del paciente

Los derechos de los pacientes están recogidos en la Ley de Autonomía del Paciente de 2002 y en diversas normativas autonómicas. No son privilegios, son garantías legales que puedes exigir.

Derechos fundamentales

Como paciente de la sanidad pública, tienes una serie de derechos que deben respetarse siempre:

Derecho a la asistencia sanitaria: La atención sanitaria es universal. Toda persona tiene derecho a recibir asistencia en el Sistema Nacional de Salud, independientemente de su situación económica, origen o cualquier otra circunstancia. Las urgencias deben atenderse siempre, sin excepciones ni condiciones previas.

Derecho a la información: Tienes derecho a que te informen sobre tu estado de salud en términos que puedas entender. Esto incluye el diagnóstico, las opciones de tratamiento disponibles, los riesgos y beneficios de cada opción, y el pronóstico. Si no entiendes algo, pide que te lo expliquen de otra forma.

Derecho a la intimidad: Tu información médica es confidencial. Solo pueden acceder a ella los profesionales sanitarios que te atienden, y están obligados al secreto profesional. Tienes derecho a que te atiendan en condiciones de privacidad y a que no se divulguen tus datos de salud sin tu consentimiento.

Derecho a decidir sobre tu tratamiento: Nadie puede imponerte un tratamiento sin tu consentimiento. Tienes derecho a aceptar o rechazar cualquier intervención médica, a pedir una segunda opinión y a elegir entre las opciones disponibles. Este derecho solo se limita en situaciones de urgencia vital o riesgo para terceros.

Consentimiento informado

El consentimiento informado es la piedra angular de la relación médico-paciente. Antes de cualquier tratamiento o intervención, el profesional sanitario debe explicarte en qué consiste, cuáles son los beneficios esperados, los riesgos posibles y las alternativas disponibles. Solo después de esta información puedes dar tu consentimiento.

Cuándo es obligatorio por escrito:

Aunque el consentimiento verbal es válido para muchos procedimientos, la ley exige que sea por escrito en ciertos casos:

  • Intervenciones quirúrgicas de cualquier tipo.
  • Procedimientos invasivos o que entrañen riesgos.
  • Tratamientos con efectos secundarios significativos.
  • Participación en ensayos clínicos.

Puedes retirarlo cuando quieras:

El consentimiento no es irreversible. Puedes cambiar de opinión y retirar tu consentimiento en cualquier momento antes de que se realice el procedimiento. Nadie puede obligarte a continuar con un tratamiento que no deseas.

Derecho a segunda opinión

Cuando recibes un diagnóstico grave o te proponen un tratamiento importante, tienes derecho a que otro médico revise tu caso y te dé su valoración. Este derecho está reconocido en la mayoría de comunidades autónomas y no tiene coste adicional.

Cómo solicitar una segunda opinión:

  1. Puedes pedirla a tu médico de cabecera, que gestionará la derivación.
  2. También puedes solicitarla directamente al servicio de salud de tu comunidad autónoma.
  3. Se recomienda hacerlo por escrito para que quede constancia.

El derecho a segunda opinión suele estar limitado a diagnósticos de enfermedades graves o que afecten significativamente a la calidad de vida, y a propuestas de tratamientos con riesgos importantes.

Organización del sistema

El Sistema Nacional de Salud está organizado en varios niveles para garantizar una atención eficiente. Entender esta estructura te ayudará a saber a dónde acudir en cada situación.

Niveles asistenciales

El sistema se estructura en niveles de complejidad creciente:

Atención primaria: Es tu puerta de entrada al sistema y el nivel que resuelve la mayoría de los problemas de salud. Incluye el centro de salud de tu zona, donde te atienden el médico de cabecera, enfermería y pediatría. Para casi cualquier problema de salud no urgente, este es tu primer contacto. El médico de cabecera puede resolver muchas situaciones y, cuando es necesario, te deriva a especialistas.

Atención especializada: Cuando tu problema requiere atención de un especialista (cardiólogo, traumatólogo, dermatólogo, etc.), te derivan desde atención primaria. Esta atención se presta en hospitales y centros de especialidades. Normalmente necesitas derivación del médico de cabecera, salvo en urgencias o programas de detección precoz.

Urgencias: Para situaciones que no pueden esperar, tienes acceso directo a urgencias sin necesidad de cita ni derivación. El servicio funciona 24 horas, los 365 días del año. Las urgencias pueden ser hospitalarias o de atención primaria, según la gravedad.

Tarjeta sanitaria

La tarjeta sanitaria es tu documento de identificación dentro del Sistema Nacional de Salud. Aunque no es estrictamente obligatoria para recibir atención de urgencia, es necesaria para el funcionamiento normal del sistema.

Para qué la necesitas:

  • Identificarte en cualquier centro sanitario público.
  • Que accedan a tu historia clínica electrónica.
  • Obtener medicamentos con financiación pública en la farmacia.

Cómo obtenerla: Acude a tu centro de salud con el DNI y un documento que acredite tu empadronamiento. El trámite es gratuito y suelen entregártela en el momento o enviártela a casa en pocos días.

Citas y consultas

El acceso a la atención sanitaria pasa por el sistema de citas. Conocer los canales disponibles y los plazos te ayudará a organizarte mejor.

Cita con el médico de cabecera

Pedir cita con tu médico de cabecera es sencillo y puedes hacerlo por varios canales:

  • Por teléfono: Llamando al centro de salud o al número centralizado de tu servicio de salud.
  • Por internet: La mayoría de servicios de salud autonómicos tienen una app y una web donde puedes pedir cita.
  • Presencialmente: Acudiendo al centro de salud.

Los plazos para conseguir cita varían mucho según la comunidad autónoma y la presión asistencial del momento. En general, debería ser posible conseguir cita en pocos días. Si la situación es urgente pero no requiere acudir a urgencias hospitalarias, muchos centros tienen citas de urgencia para el mismo día.

Derivación a especialista

Cuando necesitas ver a un especialista, el proceso habitual es que tu médico de cabecera te derive:

  1. Tu médico valora la necesidad: Si considera que necesitas atención especializada, emite una derivación.
  2. El sistema te asigna cita: Recibes notificación con la fecha, hora y lugar.
  3. Lista de espera: Dependiendo de la especialidad y la zona, puede haber espera de semanas o meses.
  4. Acudes a la consulta: Con tu tarjeta sanitaria y los informes que te hayan dado.

Sobre las listas de espera: La espera para especialistas es muy variable. Algunas especialidades como dermatología u oftalmología suelen tener listas largas. Tienes derecho a conocer el tiempo estimado de espera y, si es excesivo, a reclamar. Más adelante veremos cómo gestionar las listas de espera.

Urgencias

El servicio de urgencias es un recurso fundamental pero limitado. Usarlo correctamente beneficia a todos: a ti, porque recibes atención adecuada, y al sistema, porque puede atender mejor a quienes realmente lo necesitan.

Cuándo ir a urgencias

Las urgencias están diseñadas para situaciones que no pueden esperar a una cita programada. Debes acudir cuando la situación sea potencialmente grave o requiera atención inmediata:

  • Accidentes con traumatismos importantes.
  • Dolor intenso que no cede con medicación habitual.
  • Dificultad respiratoria o sensación de ahogo.
  • Pérdida de conocimiento o alteración del nivel de conciencia.
  • Hemorragias que no puedes controlar.
  • Síntomas que sugieren infarto o ictus: dolor en el pecho, debilidad súbita en un lado del cuerpo, dificultad para hablar.

No son situaciones de urgencia: Hay problemas de salud que, aunque molestos, pueden esperar a una cita con el médico de cabecera. Los resfriados comunes, dolores leves que llevas días teniendo, necesidad de renovar recetas o resultados de análisis no requieren acudir a urgencias. Usarlas para estos casos satura el servicio y retrasa la atención a quienes sí tienen urgencias reales.

🧠 si te mandan a casa desde urgencias, pide siempre el informe

Aunque te digan que no tienes nada y te manden a casa, pide el informe de atención por escrito. Es tu derecho y deben dártelo. Si luego resulta que sí tenías algo y te mandaron mal, ese informe es tu prueba. Si no hay papel, es tu palabra contra la suya. Tarda un minuto pedirlo.

Tus derechos en urgencias

Aunque las urgencias funcionan de forma diferente al resto del sistema, tus derechos como paciente se mantienen:

  • Triaje según gravedad: Te atienden según la urgencia de tu caso, no por orden de llegada.
  • Información sobre tiempo de espera: Puedes preguntar cuánto tiempo estimado tendrás que esperar.
  • Derecho a acompañante: Puedes tener a alguien contigo, salvo que haya limitaciones justificadas por espacio o por el tipo de procedimiento.
  • Intimidad y dignidad: Deben atenderte en condiciones adecuadas.

Si consideras que no te atienden correctamente

Si crees que no te están atendiendo adecuadamente o que te niegan asistencia sin justificación, tienes varias opciones:

  • Solicita el libro de reclamaciones y deja constancia por escrito de lo ocurrido.
  • Si la situación es grave, pide hablar con el supervisor o responsable de guardia.
  • Posteriormente, puedes presentar una queja formal ante el servicio de salud de tu comunidad autónoma.

Hospitalización

Cuando requieres ingreso hospitalario, ya sea programado o por urgencias, tienes una serie de derechos que el hospital debe respetar durante toda tu estancia.

Tus derechos durante el ingreso

El ingreso hospitalario no anula tus derechos como paciente. Durante la hospitalización tienes derecho a:

  • Habitación adecuada: Individual o compartida según disponibilidad, pero siempre en condiciones dignas.
  • Acompañante: Puedes tener a alguien contigo, especialmente en casos de menores, ancianos o personas con necesidades especiales.
  • Información continua: Que te mantengan informado de tu evolución y de los procedimientos que te van a realizar.
  • Participar en las decisiones: Sobre tu tratamiento, los procedimientos y cualquier cambio de plan.
  • Intimidad: Que respeten tu privacidad en la habitación y durante los procedimientos.

Alta voluntaria

Nadie puede retenerte en un hospital contra tu voluntad, salvo situaciones muy específicas contempladas por ley. Si deseas irte antes de que el médico te dé el alta, puedes hacerlo firmando un documento de alta voluntaria.

Al firmar este documento, el hospital queda exento de responsabilidad por las consecuencias de tu decisión. Es importante entender que esta opción no es recomendable si simplemente no estás de acuerdo con el tratamiento propuesto; en ese caso, es mejor buscar una segunda opinión o dialogar con el equipo médico.

Alta médica

Cuando el médico considera que tu estado de salud permite que continúes la recuperación fuera del hospital, te dará el alta médica. En ese momento tienen la obligación de proporcionarte:

  • Un informe de alta con el diagnóstico, los tratamientos realizados y las recomendaciones.
  • Instrucciones claras sobre el seguimiento que debes hacer en casa.
  • Recetas para los medicamentos que necesites.
  • Cita de revisión con el especialista si procede.

Medicamentos

El acceso a medicamentos es parte esencial de la atención sanitaria. El sistema público financia una parte importante del coste de los medicamentos prescritos.

Recetas

La receta médica es el documento que te permite obtener medicamentos con financiación pública. Actualmente hay dos formatos:

  • Receta electrónica: Es el sistema habitual. El médico registra la prescripción en el sistema y tú puedes recoger el medicamento en cualquier farmacia mostrando tu tarjeta sanitaria.
  • Receta en papel: Se usa en casos especiales, como pacientes desplazados o cuando hay problemas técnicos.

Las recetas tienen un periodo de validez, normalmente de 10 días, aunque algunas recetas electrónicas para tratamientos crónicos pueden tener una validez mayor y permitir dispensaciones periódicas durante meses.

Copago farmacéutico

La mayoría de los medicamentos prescritos están financiados parcialmente por el sistema público. El paciente paga un porcentaje del precio, que varía según su situación:

Colectivo Aportación
Pensionistas con renta baja 10% (máximo 8€/mes)
Pensionistas con renta media 10% (máximo 18€/mes)
Activos con renta baja 40%
Activos con renta media 50%
Activos con renta alta 60%

Existen exenciones para determinados colectivos como perceptores de rentas mínimas, parados sin prestación, víctimas de terrorismo o personas con discapacidad. Para más información sobre medicamentos, consulta nuestra guía específica sobre medicamentos.

Lista de espera

Las listas de espera son uno de los aspectos más problemáticos del sistema sanitario público. Aunque se han hecho esfuerzos por reducirlas, siguen siendo motivo frecuente de queja.

Tipos de listas de espera

Existen diferentes listas según el tipo de atención que necesites:

Consultas externas: La espera para ver a un especialista por primera vez. Los plazos varían enormemente según la especialidad (dermatología y oftalmología suelen tener esperas largas) y según la zona geográfica.

Pruebas diagnósticas: Resonancias magnéticas, TAC, colonoscopias y otras pruebas que requieren equipamiento o personal especializado. También pueden tener esperas significativas.

Intervenciones quirúrgicas: Son las listas más vigiladas y las que generan más preocupación. La espera para una operación puede variar desde días para casos urgentes hasta muchos meses para cirugías programadas no urgentes.

Garantías de plazo máximo

Varias comunidades autónomas han establecido garantías de plazo máximo para determinadas intervenciones. Si el sistema no puede atenderte dentro de ese plazo, tienes derecho a que te deriven a un centro privado concertado sin coste adicional para ti.

Estas garantías varían según la comunidad autónoma y el tipo de patología. Es importante informarte de las garantías vigentes en tu servicio de salud. Para más información, consulta nuestra guía específica sobre listas de espera.

🛡️ pregunta qué hospital tiene menos espera para tu operación

En muchas comunidades puedes elegir en qué hospital de la red pública te operan. Los tiempos de espera varían mucho entre hospitales. Llama al servicio de atención al paciente de tu comunidad y pregunta directamente: "¿qué hospitales hacen esta operación y cuánto tardan en cada uno?". A veces la diferencia es de meses.

Cómo actuar ante listas de espera excesivas

Si consideras que la espera es inaceptable, puedes tomar estas medidas:

  1. Solicita información por escrito: Tienes derecho a conocer tu posición en la lista y el tiempo estimado de espera.
  2. Reclama formalmente: Si el plazo es excesivo o hay garantía de plazo superada, presenta reclamación por escrito.
  3. Exige alternativa: Si existe garantía de plazo y se ha superado, exige que te deriven a otro centro.
  4. Acude al Defensor del Paciente o del Pueblo: Si no obtienes respuesta satisfactoria.

Reclamaciones

Cuando algo no funciona correctamente en la sanidad pública, tienes derecho a reclamar. El sistema tiene canales establecidos para recoger y gestionar las quejas de los ciudadanos.

Servicio de atención al paciente

Todos los hospitales y áreas de salud tienen un Servicio de Atención al Paciente (SAP) o similar. Este servicio se encarga de recoger las quejas y sugerencias de los usuarios, canalizarlas hacia los responsables correspondientes y darte una respuesta.

Puedes acudir al SAP para cualquier incidencia relacionada con tu atención sanitaria, desde problemas con citas hasta quejas por el trato recibido.

Cómo presentar una reclamación

El proceso para reclamar es sencillo pero conviene hacerlo correctamente:

  1. Solicita la hoja de reclamaciones: Están disponibles en todos los centros sanitarios.
  2. Rellénala describiendo el problema: Sé claro y concreto sobre lo que ha ocurrido.
  3. Entrega una copia y quédate con otra: Es importante que tengas constancia de tu reclamación.
  4. Espera respuesta: El plazo habitual es de 30 días, aunque puede variar.

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NUNCA te conformes con quejarte de palabra. Las quejas verbales no existen administrativamente. Pide SIEMPRE la hoja de reclamaciones y quédate con tu copia sellada. Sin papel, no hay prueba de que reclamaste.

Si la respuesta no te satisface o el problema es grave, tienes otras opciones:

  • Escribir directamente a la consejería de sanidad de tu comunidad autónoma.
  • Acudir al Defensor del Pueblo, que puede investigar el funcionamiento de la administración.
  • Vía judicial si has sufrido daños, especialmente en casos de negligencia médica.

Motivos frecuentes de reclamación

Puedes reclamar por cualquier problema relacionado con la atención sanitaria. Los motivos más habituales incluyen:

  • Mala atención o atención deficiente.
  • Listas de espera excesivas para consultas, pruebas u operaciones.
  • Trato inadecuado por parte del personal.
  • Falta de información o información insuficiente.
  • Errores administrativos con citas, historiales o documentación.

Historia clínica

Tu historia clínica es el documento que recoge toda la información sobre tu salud y la atención que has recibido. Tienes pleno derecho a acceder a ella y a solicitar que se corrijan los errores que pueda contener.

Tu derecho de acceso

La ley te reconoce el derecho a obtener copia de tu historia clínica. Este acceso es fundamental para conocer tu historial médico, facilitar la atención en otros centros o simplemente tener control sobre tu propia información de salud.

  • La primera copia es gratuita.
  • El plazo máximo para proporcionártela es de un mes.
  • Si solicitas copias adicionales, pueden cobrarte los gastos de reproducción.

Cómo solicitar tu historia clínica:

Presenta una solicitud por escrito al centro sanitario donde te han atendido, identificándote con tu DNI y especificando qué documentos necesitas. Puedes pedir toda la historia o solo determinados informes o pruebas.

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Solicita tu historia clínica completa al menos una vez cada pocos años y guárdala en casa. Si cambias de comunidad autónoma o necesitas atención urgente en otro sitio, tener tu historial a mano puede ser vital.

Qué contiene la historia clínica

Tu historia clínica incluye toda la documentación generada durante tu atención sanitaria:

  • Informes médicos de consultas y hospitalizaciones.
  • Resultados de pruebas diagnósticas (analíticas, radiografías, resonancias).
  • Tratamientos prescritos y su evolución.
  • Notas de enfermería y otros profesionales.
  • Consentimientos informados firmados.
  • Información administrativa (datos personales, aseguramiento).

Rectificación de errores

Si detectas errores en tu historia clínica, tienes derecho a solicitar que los corrijan. Para ello, presenta una solicitud por escrito indicando qué dato es incorrecto y cuál debería ser el correcto. Si tienes documentación que respalde la corrección, adjúntala. El centro tiene la obligación de revisar la solicitud y, si procede, realizar la rectificación.

Transporte sanitario

El transporte sanitario es una prestación del sistema público para pacientes que no pueden desplazarse por sus propios medios. No es un servicio de comodidad, sino una necesidad médica que debe estar justificada.

Cuándo tienes derecho al transporte sanitario

El transporte sanitario se proporciona cuando existe una razón médica que lo justifique:

  • Cuando tu estado de salud impide que te desplaces por tus medios.
  • Para acudir a tratamientos que lo requieran (por ejemplo, diálisis o radioterapia).
  • En situaciones de urgencia, donde es automático.

Tipos de transporte sanitario

Existen diferentes modalidades según la necesidad del paciente:

  • Ambulancia no asistida: Para traslados de pacientes que no requieren atención sanitaria durante el viaje.
  • Ambulancia asistida: Equipada con personal y material sanitario para pacientes que necesitan vigilancia o cuidados.
  • Transporte urgente: Para situaciones de emergencia, con dotación completa.

Cómo solicitarlo

El transporte sanitario no urgente lo prescribe tu médico cuando considera que lo necesitas. El centro sanitario se encarga de gestionar el servicio. En situaciones de urgencia, el transporte se activa automáticamente al llamar al 112 o acudir a un servicio de emergencias.

Prótesis y ortopedia

El sistema público cubre determinadas prótesis, órtesis y productos de apoyo para pacientes que los necesitan. Esta prestación complementaria tiene sus propias normas.

Cobertura del sistema

El catálogo de prestaciones ortoprotésicas define qué productos están cubiertos por el sistema público. No todos los productos ortopédicos del mercado están incluidos, solo los que figuran en el catálogo oficial. Algunos tienen copago (pagas una parte del coste) y todos requieren prescripción médica.

Proceso para obtenerlos

El procedimiento para obtener una prótesis o producto ortopédico con financiación pública sigue estos pasos:

  1. Prescripción médica: El especialista valora tu necesidad y prescribe el producto adecuado.
  2. Autorización: Para algunos productos es necesaria autorización previa del servicio de salud.
  3. Adquisición: Acudes a un establecimiento ortopédico autorizado con la prescripción.
  4. Pago de tu parte: Si hay copago, abonas el porcentaje que te corresponde.

Consejos prácticos

Unas recomendaciones para aprovechar mejor el sistema sanitario público y saber cómo actuar cuando surgen problemas.

Para recibir mejor atención

La preparación previa mejora la calidad de la consulta:

  1. Prepara tu consulta: Anota los síntomas, cuándo empezaron, qué los mejora o empeora, y las dudas que quieras plantear.
  2. Lleva la tarjeta sanitaria: Es imprescindible para que accedan a tu historial.
  3. Lista de medicamentos: Ten a mano la lista de medicamentos que tomas actualmente, incluyendo dosis.
  4. Pregunta lo que no entiendas: Tienes derecho a que te expliquen las cosas en términos comprensibles.

Cuando hay problemas

Si algo no funciona correctamente, mantén la calma y sigue estos pasos:

  1. No te alteres: La situación no mejorará si te enfadas, aunque tu frustración sea comprensible.
  2. Pide hablar con un responsable: Supervisor, coordinador o jefe de servicio.
  3. Reclama por escrito: Las quejas verbales no quedan registradas.
  4. Guarda copias de todo: Reclamaciones, respuestas, informes.

Conoce y ejerce tus derechos

Los derechos que no se ejercen acaban olvidándose. Recuerda que tienes derecho a información clara sobre tu salud, a decidir sobre tu tratamiento, a solicitar segunda opinión en casos graves, y a reclamar cuando algo va mal.

Conclusión

La sanidad pública es un derecho fundamental en España, no un favor que te hacen. Conocer cómo funciona el sistema y cuáles son tus derechos te permite recibir mejor atención y saber qué hacer cuando algo falla.

Recuerda los puntos clave:

  • Acceso universal: Toda persona tiene derecho a la atención sanitaria.
  • Información completa: Deben explicarte tu situación y las opciones disponibles.
  • Autonomía del paciente: Tú decides sobre tu tratamiento.
  • Derecho a reclamar: Si algo va mal, tienes canales para quejarte.
  • Historia clínica accesible: Puedes obtener copia de tu historial médico.

Un paciente informado de sus derechos es un paciente que recibe mejor atención.

Para saber más

Eduardo Lázaro

Sobre el autor

Eduardo Lázaro

Ingeniero de software y entusiasta del análisis de procesos legales y de consumo. Con una trayectoria vinculada a la arquitectura de información desde 2003, Eduardo aplica la lógica para desglosar normativas complejas en guías accesibles. Ha colaborado con varias organizaciones en la defensa de los derechos de los usuarios y la transparencia digital.

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